DICCIONARIO MÉDICO
Biofarmacia
La biofarmacia es la disciplina de las ciencias farmacéuticas que estudia la relación entre las propiedades fisicoquímicas del fármaco, la forma farmacéutica que lo contiene y la vía de administración, con la velocidad y la cantidad de principio activo que el organismo absorbe. Junto con la farmacocinética, proporciona el fundamento científico para diseñar medicamentos eficaces y para evaluar la bioequivalencia entre formulaciones. El nombre resulta de la fusión del prefijo griego βίος (bíos, vida) con el término farmacia (del griego φαρμακεία, pharmakeía, uso de medicamentos). Se acuñó a mediados del siglo XX en el ámbito académico anglosajón como biopharmaceutics, y su consolidación como asignatura universitaria llegó durante los años sesenta, cuando la farmacología empezó a exigir que el diseño de un medicamento tuviera en cuenta no solo qué contenía, sino cómo liberaba su contenido. Hay una frase que circula en los departamentos de farmacología y resume bien la división del trabajo: la farmacocinética estudia qué le hace el organismo al fármaco; la farmacodinámica, qué le hace el fármaco al organismo. La biofarmacia se sitúa justo antes, en el momento en que el principio activo abandona la forma de dosificación y empieza a interactuar con el medio biológico. Es, si se quiere, la puerta de entrada. Algunos autores tratan biofarmacia y farmacocinética como una sola disciplina; otros prefieren separarlas. La distinción más operativa reserva para la biofarmacia el estudio de los factores que influyen en la liberación y la absorción del principio activo (la fase biofarmacéutica, propiamente dicha), mientras que la farmacocinética se ocupa de lo que sucede después: distribución por los tejidos, metabolismo hepático y excreción. En la práctica docente, ambas se imparten juntas en la mayoría de los planes de estudio de Farmacia. El punto en que confluyen con mayor claridad es el concepto de biodisponibilidad: la fracción del fármaco que alcanza la circulación sistémica en forma activa. La biofarmacia se pregunta qué factores de la formulación la condicionan; la farmacocinética la mide en plasma. En 1995, Gordon Amidon y colaboradores publicaron en la revista Pharmaceutical Research un marco que clasificaba los principios activos en cuatro clases según dos variables: su solubilidad en medio acuoso y su permeabilidad a través de la membrana intestinal. El sistema, conocido por las siglas BCS (Biopharmaceutics Classification System), transformó la regulación farmacéutica. Los fármacos de clase I (alta solubilidad, alta permeabilidad) se absorben con facilidad y son los candidatos habituales a la bioexención: pueden demostrar bioequivalencia con ensayos de disolución in vitro, sin necesidad de estudios en voluntarios humanos. Los de clase II tienen buena permeabilidad pero baja solubilidad, de modo que la velocidad de disolución de la forma farmacéutica es el paso limitante. En los de clase III ocurre lo contrario: se disuelven sin problemas, pero la membrana intestinal opone resistencia. Los de clase IV, con baja solubilidad y baja permeabilidad, son los más difíciles de formular y los que presentan biodisponibilidad más errática. Del griego βίος (bíos, vida) y φαρμακεία (pharmakeía, uso de medicamentos). En inglés, biopharmaceutics. La disciplina se formalizó en las universidades norteamericanas durante la década de 1960. Depende de la tradición académica. En muchos planes de estudio se enseñan como una sola materia. Si se distinguen, la biofarmacia se centra en la liberación y absorción del fármaco, y la farmacocinética en su distribución, metabolismo y eliminación. Lo que les une es su objeto último: entender qué le hace el organismo al medicamento. Un marco propuesto en 1995 por Gordon Amidon que clasifica los principios activos según su solubilidad y su permeabilidad intestinal. Tiene cuatro clases. Su aplicación regulatoria más relevante es la bioexención: los fármacos de clase I pueden demostrar bioequivalencia con pruebas in vitro, evitando estudios en personas. Es la disciplina que explica por qué un mismo principio activo puede funcionar de manera diferente según la forma en que se presente. Los médicos que ajustan dosis, los nutricionistas que estudian interacciones con alimentos y los reguladores que autorizan genéricos trabajan, todos ellos, con conceptos biofarmacéuticos aunque no siempre los llamen así. Si desea profundizar en conceptos vinculados a la biofarmacia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la biofarmacia
Relación con la farmacocinética
El Sistema de Clasificación Biofarmacéutica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra biofarmacia?
¿Biofarmacia y farmacocinética son la misma cosa?
¿Qué es el Sistema de Clasificación Biofarmacéutica?
¿La biofarmacia solo interesa a los farmacéuticos?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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