DICCIONARIO MÉDICO
Atrofia parenquimatosa
La atrofia parenquimatosa designa la disminución del parénquima, es decir, del tejido funcionalmente activo de un órgano. A medida que las células parenquimatosas (hepatocitos en el hígado, nefronas en el riñón, alvéolos en el pulmón) se reducen en número o en volumen, el espacio que dejan puede ser ocupado por tejido conjuntivo, grasa o simplemente colapsar, con lo que el órgano disminuye de tamaño y pierde capacidad funcional. El término tiene un uso preferentemente anatomopatológico: se emplea para describir hallazgos en estudios de imagen (ecografía, TC, resonancia magnética) o en piezas quirúrgicas y autopsias. Un "riñón con atrofia parenquimatosa" es un riñón cuya corteza renal se ha adelgazado por debajo de lo esperable para la edad del paciente, con reducción del número de glomérulos funcionales y sustitución parcial por fibrosis. Las causas son tan variadas como los órganos que pueden afectarse. La isquemia crónica, la obstrucción prolongada de los conductos excretores (uropatía obstructiva, pancreatitis crónica), la presión mecánica sostenida (hidrocefalia sobre el parénquima cerebral) y las enfermedades autoinmunes que destruyen selectivamente el tejido funcional son mecanismos habituales. Lo que tienen en común es que el daño progresa lo bastante despacio como para que el organismo reemplace parénquima perdido por estroma, en lugar de producir una necrosis aguda. En el riñón, la atrofia parenquimatosa acompaña a la nefropatía obstructiva crónica, a la pielonefritis de repetición y a la nefroangioesclerosis hipertensiva. La corteza renal se adelgaza y el órgano se encoge de forma asimétrica si la causa afecta más a un lado que al otro. El páncreas muestra atrofia parenquimatosa en la pancreatitis crónica avanzada: el tejido acinar desaparece progresivamente, sustituido por fibrosis y calcificaciones, mientras los islotes de Langerhans resisten algo más (aunque acaban viéndose afectados también, produciendo diabetes). En el cerebro, la atrofia parenquimatosa cortical se asocia a enfermedades neurodegenerativas y al envejecimiento normal, con un solapamiento que a veces dificulta la interpretación de las imágenes. El parénquima es el tejido que realiza la función específica de cada órgano: los hepatocitos en el hígado, los neumocitos en el pulmón, las neuronas en el cerebro. Se distingue del estroma, que es el tejido de sostén (conectivo, vasos, nervios) que mantiene la arquitectura del órgano pero no ejecuta su función principal. No, aunque suelen coexistir. La fibrosis es el depósito de colágeno y tejido cicatricial que reemplaza al parénquima perdido. La atrofia es la reducción del parénquima en sí. Un órgano puede estar atrófico con poca fibrosis (atrofia por desuso) o muy fibrótico con atrofia moderada (cirrosis hepática en fases iniciales). Sí. La ecografía, la tomografía computarizada y la resonancia magnética permiten medir el grosor del parénquima y compararlo con valores de referencia para la edad. En el riñón, un grosor cortical inferior a 10 mm se considera indicativo de atrofia parenquimatosa significativa. Puede consultar también:Qué es la atrofia parenquimatosa
Órganos donde se observa con mayor frecuencia
Preguntas frecuentes
¿Qué es el parénquima de un órgano?
¿Atrofia parenquimatosa y fibrosis son lo mismo?
¿Se puede detectar con pruebas de imagen?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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