DICCIONARIO MÉDICO
Astrocitoma de la esclerosis tuberosa
El astrocitoma de la esclerosis tuberosa designa los tumores astrocitarios que aparecen en el contexto del complejo de esclerosis tuberosa (CET), una enfermedad genética multisistémica. El más representativo de ellos es el astrocitoma subependimario de células gigantes (SEGA), la neoplasia del sistema nervioso central más frecuente en estos pacientes. La esclerosis tuberosa es una enfermedad autosómica dominante causada por mutaciones en los genes supresores TSC1 o TSC2. La pérdida de función de las proteínas que codifican (hamartina y tuberina, respectivamente) desregula la vía de señalización mTOR y favorece la formación de tumores benignos (hamartomas) en múltiples órganos: piel, riñón, corazón, pulmón y, de forma especial, el cerebro. En el sistema nervioso central, las manifestaciones más habituales son los nódulos subependimarios (pequeños hamartomas que revisten las paredes ventriculares y rara vez crecen), los tubers corticales (áreas de displasia cortical) y el SEGA. Este último es el que recibe propiamente la denominación de astrocitoma: un glioma circunscrito de grado 1 (OMS) que se origina en la zona subependimaria, habitualmente junto al foramen de Monro. Entre el 5 y el 20 % de los pacientes con CET desarrollan al menos un SEGA a lo largo de la vida, según las series más amplias. La mayoría se detectan en las dos primeras décadas, con un pico entre los 8 y los 19 años. Hay que señalar, sin embargo, que la presencia de nódulos subependimarios no implica necesariamente la evolución a SEGA: solo una fracción de esos nódulos experimenta un crecimiento progresivo suficiente para clasificarse como tumor. Conviene recordar que el SEGA también puede aparecer en pacientes sin esclerosis tuberosa, aunque con mucha menor frecuencia. Cuando se identifica un SEGA en un paciente joven sin antecedentes conocidos de CET, ese hallazgo debe motivar la búsqueda de otros signos del complejo, puesto que el SEGA constituye por sí mismo un criterio mayor de la enfermedad. Prácticamente sí. El SEGA es la neoplasia astrocitaria característica del CET. Los nódulos subependimarios, aunque son más frecuentes, se consideran hamartomas y no neoplasias propiamente dichas. En la literatura se han descrito casos aislados de otros gliomas en pacientes con esclerosis tuberosa, pero son excepcionales y su relación causal con el síndrome no está establecida con firmeza. Las proteínas hamartina y tuberina forman un complejo que regula negativamente la vía mTOR, un eje central del crecimiento celular. Cuando uno de los dos genes (TSC1 o TSC2) está mutado, la vía mTOR permanece activa de forma constitutiva y la célula prolifera sin los frenos habituales. Ese es el mecanismo molecular que subyace a la formación de hamartomas y del SEGA en el contexto de la esclerosis tuberosa. Sí. En algunos pacientes, el SEGA se detecta antes que las manifestaciones cutáneas, renales o cardíacas. La Conferencia de Consenso Internacional de 2012 incluyó el SEGA entre los criterios mayores para el diagnóstico clínico del CET. Consulte también la información clínica completa sobre los tumores cerebrales Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y opciones terapéuticas, puede consultar la ficha completa del tumor cerebral elaborada por el Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en los conceptos vinculados a esta entrada, puede consultar:Qué es el astrocitoma de la esclerosis tuberosa
Relación entre el complejo de esclerosis tuberosa y el SEGA
Preguntas frecuentes
¿El único astrocitoma que aparece en la esclerosis tuberosa es el SEGA?
¿Qué relación tiene la vía mTOR con estos tumores?
¿Puede un SEGA ser el primer signo de la esclerosis tuberosa?
Referencias
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