DICCIONARIO MÉDICO
Artroscopio
El artroscopio es un instrumento óptico tubular, de calibre reducido (entre 1,9 y 4 mm de diámetro según el modelo), que se introduce en una articulación a través de una incisión cutánea mínima para permitir su visualización directa. Constituye la pieza central de la artroscopia. Se trata, en lo básico, de un tubo rígido que contiene una lente angular y un haz de fibras ópticas para la transmisión de luz. La imagen recogida por la lente se envía a una cámara miniaturizada acoplada al extremo proximal del instrumento y, desde ahí, al monitor de vídeo del quirófano. El cirujano no mira a través de un ocular como hacían los primeros artroscopistas: trabaja con las dos manos libres, guiándose por la pantalla. La palabra procede de ἄρθρον (árthron, "articulación") y σκοπεῖν (skopeín, "observar"). La formación es paralela a la de endoscopio, cistoscopio o laparoscopio: la raíz indica el órgano o cavidad que se observa; el sufijo, el acto de mirar. Kenji Takagi fabricó el primer instrumento que podría llamarse artroscopio en 1931, con 3,5 mm de diámetro, después de años de experimentar con cistoscopios adaptados. Llegó a construir doce modelos distintos antes de que la Segunda Guerra Mundial paralizase su investigación. Masaki Watanabe retomó el trabajo de Takagi tras la guerra y entre 1951 y 1959 diseñó nueve artroscopios adicionales, numerados del 13 al 21. Los primeros modelos sufrían problemas de iluminación (la bombilla se calentaba dentro de la articulación, algo que hoy suena alarmante) y de fragilidad óptica. El n.o 21, presentado en 1959, resolvió buena parte de esas limitaciones: medía 6,5 mm, ofrecía un campo de visión de hasta 100 grados y llevaba la fuente de luz fuera del cuerpo del paciente, conectada mediante fibra. Ese diseño se convirtió en la base de todos los artroscopios posteriores. A partir de la década de 1970, la fibra óptica permitió reducir aún más el diámetro del instrumento y mejorar la calidad de la imagen. Las ópticas actuales de 1,9 mm hacen posible explorar articulaciones tan pequeñas como la temporomandibular o las de los dedos de la mano, espacios que Takagi ni siquiera habría considerado accesibles. El principio es idéntico (un tubo óptico con luz y cámara), pero el artroscopio tiene un diámetro menor y una longitud más corta, adaptados a las dimensiones de una cavidad articular. Los endoscopios digestivos o bronquiales, por ejemplo, son más largos y flexibles porque recorren conductos de trayecto sinuoso. Depende de la articulación. Para la rodilla se emplean habitualmente ópticas de 4 mm; para la muñeca o el tobillo, de 2,7 mm; para articulaciones muy pequeñas existen modelos de 1,9 mm. Cuanto menor es el diámetro, menor la agresión sobre los tejidos de entrada, pero también menor el campo de visión. Masaki Watanabe, cirujano japonés discípulo de Kenji Takagi. Su modelo n.o 21, de 1959, es considerado el primer artroscopio verdaderamente funcional y la base del instrumental que se utiliza hoy en todo el mundo. Si desea profundizar en conceptos asociados al artroscopio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el artroscopio
Del modelo n.o 1 al n.o 21
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia un artroscopio de un endoscopio?
¿Qué diámetro tiene?
¿Quién diseñó el artroscopio moderno?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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