DICCIONARIO MÉDICO
Arpón
El arpón es un alambre metálico fino y flexible, provisto de un gancho en su extremo distal, que los radiólogos insertan bajo guía de imagen para señalar la ubicación exacta de una lesión no palpable antes de la cirugía. Su uso más frecuente es la localización prequirúrgica de lesiones mamarias, aunque también se emplea en nódulos pulmonares y otras localizaciones. En el lenguaje clínico español, «arpón» traduce el inglés hookwire (literalmente, «alambre con gancho»). La metáfora es directa: igual que el arpón de pesca se clava y no retrocede, el extremo del dispositivo se despliega al atravesar la lesión y queda anclado en el tejido para que no migre antes de la intervención. El término se usa tanto para el alambre suelto como para el conjunto de aguja introductora más alambre, que suelen comercializarse como una unidad. Conviene no confundir el arpón con otros sistemas de marcaje que han ido apareciendo después (semillas radiactivas de yodo-125, reflectores de radiofrecuencia, marcadores magnéticos). Todos persiguen el mismo objetivo, localizar lesiones que el cirujano no puede palpar, pero difieren en la logística y en el intervalo que permiten entre la colocación y la cirugía. El arpón exige operar el mismo día de la inserción, lo que condiciona la programación quirúrgica. Esa limitación fue, precisamente, el motor para desarrollar alternativas. Daniel B. Kopans, radiólogo del Massachusetts General Hospital, publicó en 1980, junto a Sadowsky y Homer, una modificación del sistema de aguja con gancho que simplificaba la localización preoperatoria de lesiones mamarias ocultas. El artículo apareció en Radiology y se convirtió en referencia obligada del campo. A partir de ese trabajo, la denominación «aguja de Kopans» se generalizó en la literatura anglosajona, mientras que en español se impuso «arpón» por analogía con la forma del gancho desplegado. Antes de Kopans ya existían métodos de localización con aguja, pero resultaban poco fiables: el alambre se desplazaba con facilidad y el cirujano a veces no encontraba la lesión. El diseño del gancho retráctil resolvió ese problema. No es casual que el procedimiento se consolidara justo cuando la mamografía de cribado empezó a detectar microcalcificaciones y nódulos diminutos que ningún explorador podía sentir con las manos. El procedimiento se realiza el mismo día de la cirugía. La paciente (o el paciente, en el caso de nódulos pulmonares) acude al servicio de radiología, donde el radiólogo localiza la lesión mediante ecografía, mamografía con compresor fenestrado o tomografía computarizada, según la localización y el tipo de lesión. Tras aplicar anestesia local, introduce la aguja hasta el punto diana, libera el alambre con gancho y retira la aguja hueca. El extremo libre del alambre queda fuera de la piel, y una radiografía o imagen de control confirma que el gancho se ha desplegado en la posición correcta. En mama, la indicación más habitual son las lesiones clasificadas como BI-RADS 4 o 5 que no se palpan: grupos de microcalcificaciones sospechosas, opacidades pequeñas o distorsiones arquitecturales. La localización permite al cirujano extirpar solo el tejido necesario, conservando el resto de la glándula. En pulmón, la técnica se aplica a nódulos periféricos de pequeño tamaño que van a resecarse por videotoracoscopia y que serían difíciles de encontrar intraoperatoriamente sin una guía. Semilla radiactiva (yodo-125). Se coloca días o incluso semanas antes de la cirugía, lo que flexibiliza la programación. El cirujano la detecta con una sonda gamma. La desventaja es que requiere un protocolo de protección radiológica y una cadena de custodia del material radiactivo. Los reflectores de radiofrecuencia y los marcadores magnéticos funcionan de modo parecido a la semilla, pero sin radiación: emiten señales que un transductor externo capta durante la operación. Permiten programar la cirugía con más margen y evitan que la paciente lleve un alambre sobresaliendo de la piel durante horas, cosa que genera incomodidad y cierta ansiedad. A pesar de estas ventajas, el arpón sigue siendo el método más extendido a escala global porque no necesita equipamiento adicional costoso y porque los cirujanos llevan décadas familiarizados con él. Por la forma del gancho que se despliega en el extremo del alambre una vez liberado dentro del tejido. Recuerda al arpón de pesca: se introduce con facilidad, pero las púas impiden que retroceda. En inglés se utiliza hookwire (alambre con gancho); en español prevaleció la imagen del arpón. Se realiza con anestesia local. La mayoría de las pacientes refieren solo la molestia del pinchazo inicial y algo de presión mientras el radiólogo avanza la aguja. No suele precisar sedación. Es infrecuente, pero puede ocurrir, sobre todo si la lesión se sitúa en tejido mamario muy denso o muy graso. Por eso se realiza una imagen de control tras la inserción y se programa la cirugía para el mismo día. No. También se emplea para marcar nódulos pulmonares pequeños antes de la resección por videotoracoscopia, e incluso se ha descrito su uso en localizaciones abdominales y cervicales. La mama sigue siendo, con diferencia, la aplicación más habitual. Sí. «Arpón localizador» es la forma completa que explicita la función del dispositivo. En la práctica clínica suele emplearse solo «arpón», porque el contexto hace innecesaria la aclaración. La entrada arpón localizador del diccionario desarrolla esta sinonimia. Si desea profundizar en conceptos asociados al arpón médico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el arpón médico
Kopans y el origen del dispositivo
Cómo se coloca y en qué contextos se utiliza
Diferenciación con otros sistemas de localización
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama arpón?
¿Es doloroso el procedimiento?
¿Puede moverse el arpón después de colocado?
¿Se usa solo en mama?
¿Es lo mismo arpón que arpón localizador?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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