DICCIONARIO MÉDICO
Aneurisma neoplásico
El aneurisma neoplásico, también llamado aneurisma oncótico, es una dilatación focal de la pared arterial producida por la infiltración de células tumorales en sus capas. Se trata de una entidad extraordinariamente rara: una revisión sistemática publicada en 2015 reunió menos de cien casos en toda la literatura médica en inglés. La localización más frecuente es intracraneal, en ramas distales de la arteria cerebral media. Un aneurisma es, por definición, una dilatación anormal y localizada de la pared de un vaso sanguíneo. La mayoría de los aneurismas se deben a procesos degenerativos, congénitos o infecciosos. El aneurisma neoplásico pertenece a una categoría distinta: se origina cuando células procedentes de un tumor alcanzan la pared arterial y crecen dentro de ella, destruyendo progresivamente la lámina elástica interna y desplazando el músculo liso hasta que el vaso cede y se dilata. Esas células tumorales llegan a la arteria casi siempre en forma de émbolos. Un fragmento del tumor primario se desprende, viaja por el torrente sanguíneo y se encaja en un segmento arterial de calibre reducido, generalmente una rama periférica. Una vez allí, no se limita a obstruir la luz: penetra a través del endotelio, prolifera en el espacio subintimal y erosiona las capas de la pared vascular desde dentro hacia fuera. El resultado es una dilatación focal de contorno irregular, a menudo fusiforme, cuyo aspecto en la angiografía difiere del aneurisma sacular clásico que se encuentra habitualmente en las bifurcaciones del polígono de Willis. La palabra aneurisma procede del griego ἀνεύρυσμα (anéurysma), derivado de ἀνευρύνω (aneurýnō, «dilatar»). El calificativo neoplásico añade las raíces νέος (néos, «nuevo») y πλάσσω (plássō, «formar»). La variante «oncótico» proviene de ὄγκος (ónkos, «masa», «tumor»). Ambas denominaciones se usan indistintamente en la literatura neuroquirúrgica y oncológica. El mixoma auricular concentra cerca del 60 % de los casos publicados. Es un dato que sorprende si se tiene en cuenta que el mixoma se clasifica como tumor cardíaco benigno: su capacidad de fragmentarse y embolizar a la circulación cerebral resulta desproporcionada respecto a su grado histológico. Los émbolos de mixoma pueden invadir la pared arterial, provocar la formación de aneurismas múltiples (con frecuencia fusiformes) e incluso seguir creciendo a distancia del tumor original. Furuya y colaboradores demostraron mediante estudios histopatológicos que las células mixomatosas penetraban activamente la subíntima de las arterias cerebrales afectadas. Aproximadamente una cuarta parte de los casos corresponde al coriocarcinoma. Su tendencia intrínseca a invadir vasos (la misma que le permite infiltrar la pared uterina durante la gestación) facilita la destrucción arterial y la formación de aneurismas, que en este contexto suelen ser solitarios. El resto de los casos se reparte entre carcinomas pulmonares, linfomas y, muy rara vez, otros tumores sólidos con capacidad embolígena. No debe confundirse el aneurisma neoplásico con la coexistencia accidental de un tumor intracraneal y un aneurisma sacular convencional. Esta última asociación no es infrecuente (se estima que entre el 2 y el 5 % de la población general alberga un aneurisma intracraneal no roto), y la proximidad entre ambas lesiones puede inducir a error. La clave está en el mecanismo: en el aneurisma neoplásico, las células tumorales forman parte de la pared del vaso; en la asociación fortuita, la pared del aneurisma no contiene tejido tumoral. También conviene distinguirlo del aneurisma micótico, que comparte el mecanismo embólico pero cuyo agente es infeccioso, no tumoral. Los aneurismas micóticos se asocian a endocarditis bacteriana, y sus émbolos son sépticos en lugar de neoplásicos. La localización periférica en ramas distales es común a ambos tipos, lo que complica la distinción en la imagen si no se dispone de contexto clínico adecuado. Del griego ἀνεύρυσμα (anéurysma), que significa «dilatación». Galeno ya empleaba el término para describir ensanchamientos arteriales. El calificativo «neoplásico» añade las raíces griegas νέος («nuevo») y πλάσσω («formar»), indicando que la causa de la dilatación es un crecimiento tumoral. No. Es uno de los más raros. La literatura médica acumula menos de cien casos bien documentados. La inmensa mayoría de los aneurismas intracraneales son saculares, de origen degenerativo o congénito, sin relación con tumores. Sí. El ejemplo más claro es el mixoma auricular, un tumor histológicamente benigno que, sin embargo, es la causa más frecuente de aneurisma neoplásico intracraneal. Su capacidad de fragmentarse y embolizar confiere al mixoma un potencial de daño vascular que no corresponde a su naturaleza benigna en términos estrictamente histológicos. Sí, son sinónimos. «Oncótico» deriva del griego ὄγκος (ónkos, «tumor»). Ambos términos se utilizan indistintamente en publicaciones de neurocirugía y oncología vascular. Si desea profundizar en conceptos vinculados al aneurisma neoplásico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el aneurisma neoplásico
Tumores implicados con mayor frecuencia
Diferenciación con otros aneurismas intracraneales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra aneurisma?
¿Es un tipo frecuente de aneurisma?
¿Puede producirlo un tumor benigno?
¿Es lo mismo aneurisma neoplásico que aneurisma oncótico?
Referencias
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