DICCIONARIO MÉDICO
Amaurosis eclámptica
La amaurosis eclámptica es la pérdida brusca de visión que puede aparecer en el contexto de una eclampsia o una preeclampsia grave. Su origen es cortical: el edema vasogénico afecta a los lóbulos occipitales, donde se procesa la información visual. Es una complicación poco frecuente, con una incidencia estimada del 1 al 15 % según las series, y en la mayoría de los casos se resuelve en horas o días. El término une amaurosis (del griego ἀμαύρωσις, «oscurecimiento») con eclámptica, derivado del griego ἔκλαμψις (éklamsis, «resplandor súbito»), nombre que recibió la eclampsia por la brusquedad de su aparición convulsiva. La pérdida visual puede preceder a las convulsiones por varias horas, acompañarlas o presentarse en el puerperio inmediato. Los reflejos pupilares a la luz se mantienen normales y el fondo de ojo no muestra lesiones retinianas, lo que orienta hacia un origen cortical y no ocular. Se ha descrito también fuera de la eclampsia propiamente dicha, en pacientes con preeclampsia grave sin convulsiones. El mecanismo subyacente es el mismo. La hipertensión arterial brusca y grave que caracteriza a la eclampsia supera la capacidad de autorregulación vascular del cerebro. Los vasos pierden la integridad de la barrera hematoencefálica y se produce extravasación de líquido al parénquima cerebral. Los lóbulos occipitales son especialmente vulnerables porque su territorio vascular (dependiente de las arterias cerebrales posteriores) posee una inervación simpática menos densa que la de otras regiones, lo que limita la vasoconstricción protectora. Este patrón de edema posterior reversible se reconoce en la resonancia magnética como lesiones hiperintensas en secuencias T2 y FLAIR, localizadas en la sustancia blanca parieto-occipital. El síndrome se conoce en radiología como encefalopatía posterior reversible (PRES, por sus siglas en inglés), y la amaurosis eclámptica es una de sus manifestaciones más llamativas. El dato que define a esta forma de amaurosis es su reversibilidad. Una vez controlada la presión arterial y resuelto el edema, la visión se recupera por completo en la mayoría de las pacientes, con frecuencia en un plazo de 24 a 72 horas. La recuperación visual suele ser el primer indicio de mejoría neurológica. Hay excepciones. Si el edema progresa hacia necrosis tisular (infarto occipital), el daño cortical puede ser permanente, pero esto ocurre en una minoría de casos. Los estudios con resonancia magnética de seguimiento confirman la resolución de las lesiones a las dos o tres semanas en los cuadros no complicados. Sí. Se han documentado casos en los que la pérdida visual aparece horas antes de las convulsiones, lo que convierte a la amaurosis en un posible signo de alarma precoz. En la gran mayoría de los casos, sí, habitualmente en un plazo de uno a tres días tras el control de la presión arterial. Solo cuando el edema evoluciona a infarto cortical la pérdida puede ser irreversible, una situación poco frecuente. No. El desprendimiento seroso de retina es otra complicación ocular de la preeclampsia, pero su mecanismo es distinto: se produce por extravasación de líquido bajo la retina, no por edema cortical. En la amaurosis eclámptica, el fondo de ojo suele ser normal porque la lesión está en el cerebro, no en el ojo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la amaurosis eclámptica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la amaurosis eclámptica
El edema occipital como mecanismo
Reversibilidad y pronóstico visual
Preguntas frecuentes
¿Puede la amaurosis eclámptica ser el primer signo de eclampsia?
¿La visión siempre se recupera?
¿Es lo mismo que un desprendimiento de retina en la preeclampsia?
Referencias
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