DICCIONARIO MÉDICO
Amantadine
La amantadina es una amina tricíclica derivada del adamantano, con una doble acción farmacológica poco frecuente en un mismo principio activo: antiviral frente al virus de la gripe tipo A y antiparkinsoniana por su efecto sobre la dopamina cerebral. Fue el primer derivado del adamantano en llegar a la práctica clínica. Su código en la clasificación ATC es N04BB01, aunque ese código solo recoge la indicación antiparkinsoniana: la resistencia viral acabó relegando su uso original contra la gripe a un segundo plano. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Químicamente es 1-aminoadamantano: un núcleo de adamantano, la jaula de diez carbonos con la simetría del diamante, al que se añade un grupo amino en una de sus posiciones. Esa arquitectura tricíclica y rígida la separa de la mayoría de los fármacos de molécula pequeña, construidos habitualmente sobre anillos aromáticos o cadenas flexibles. En España se comercializa en cápsulas de administración oral. Comparte núcleo estructural con la rimantadina, que llegó a la clínica poco después, y con la memantina, sintetizada décadas más tarde para un contexto por completo distinto: el de la enfermedad de Alzheimer. El parentesco es químico, no farmacológico, y conviene no confundir ambas cosas: cada molécula actúa sobre dianas diferentes. Sus dos mecanismos tienen poco en común entre sí. Como antiviral, bloquea el canal iónico M2 de la envoltura del virus de la gripe A e impide la liberación del material genético viral dentro de la célula infectada. Como antiparkinsoniano favorece la liberación de dopamina almacenada, dificulta su recaptación y actúa además como antagonista débil de los receptores NMDA del glutamato. La propia ficha técnica del medicamento reconoce que este segundo mecanismo no está completamente aclarado. A comienzos de los años sesenta se describió su actividad antiviral, y en 1966 la agencia reguladora estadounidense la aprobó para la prevención de la gripe asiática (H2N2). El giro hacia la neurología no estaba planeado. En 1968, una paciente con enfermedad de Parkinson que tomaba amantadina para una gripe notó una mejoría inesperada de su rigidez y su temblor. La observación llegó a Schwab, England, Poskanzer y Young, cuyo grupo publicó en 1969 en la revista JAMA los primeros ensayos clínicos sobre su efecto antiparkinsoniano. La aprobación formal para esta indicación llegó en 1973. La historia posterior de su uso antigripal es la de una resistencia creciente. En enero de 2006, los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos comprobaron que más del 90 % de las cepas circulantes de gripe A (H3N2) portaban la mutación S31N en la proteína M2, responsable de la resistencia a la amantadina y a la rimantadina. Desde entonces se desaconseja su uso frente a la gripe estacional. La indicación antiparkinsoniana no se vio afectada por este cambio. Hoy se emplea sobre todo en el contexto de la enfermedad de Parkinson, en particular para las discinesias asociadas al tratamiento prolongado con levodopa. Prácticamente no. Desde que se documentó la resistencia generalizada del virus de la gripe A en 2006, ha quedado relegada casi por completo a la neurología. Como antiviral conserva un papel muy marginal, limitado a situaciones excepcionales en las que otras opciones no son adecuadas. No. Los agonistas dopaminérgicos, como el ropinirol o el pramipexol, estimulan directamente los receptores de dopamina, mientras que la amantadina actúa de forma indirecta: favorece la liberación de dopamina ya almacenada en las terminaciones nerviosas y bloquea su recaptación. Del adamantano, el hidrocarburo del que deriva su estructura. Esa molécula se descubrió, no se sintetizó, en 1933: los químicos checos Stanislav Landa y Vojtěch Macháček la aislaron a partir de petróleo del yacimiento de Hodonín, en cantidades apenas apreciables. Su nombre procede del griego adamantinos, «relativo al diamante», porque su disposición atómica reproduce la misma red cristalina en forma de jaula que da al diamante su dureza característica. Ocho años después, en 1941, Vladimir Prelog logró sintetizarla en el laboratorio, aunque con un rendimiento ínfimo. El método práctico llegaría en 1957, de la mano de Paul von Ragué Schleyer. El propio adamantano carece de aplicaciones médicas: solo sus derivados, entre ellos la amantadina, encontraron un lugar en la farmacología. Si desea ampliar información relacionada con la amantadina, puede consultar:Qué es la amantadina
Un hallazgo que llegó por accidente
Preguntas frecuentes
¿Sigue utilizándose la amantadina contra la gripe?
¿Es la amantadina un agonista dopaminérgico?
¿De dónde viene el nombre amantadina?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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