DICCIONARIO MÉDICO
Actinomyces israelii
Actinomyces israelii es la especie de bacteria que con más frecuencia produce actinomicosis en el ser humano. Convive de forma habitual, y sin causar ningún problema, en la boca, el tubo digestivo y el aparato genital femenino de personas sanas. Solo se convierte en un problema cuando cruza al tejido profundo a través de una barrera rota. Debe su nombre a James Israel, el cirujano berlinés que la describió en 1878, un año después de que se identificara su pariente animal en el ganado vacuno. Actinomyces israelii Tipo: bacteria Morfología: bacilo grampositivo ramificado, no esporulado, no acidorresistente, catalasa negativo Transmisión: flora endógena, sin transmisión de persona a persona Reservorio: humano (encías, criptas amigdalares, tubo digestivo, aparato genital femenino) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: actinomicosis El epíteto israelii honra a James Israel, cirujano alemán que en 1878, en Berlín, cultivó por primera vez el organismo a partir de tejido humano y observó que crecía en ausencia de oxígeno, un detalle que en su momento pasó casi desapercibido. La especie tardó dos décadas en recibir su nombre definitivo: Kruse la describió en 1896 bajo la denominación provisional "Streptothrix israeli", y no fue hasta 1898 cuando Lachner-Sandoval la reclasificó dentro del género Actinomyces, recién creado por Harz a partir de un caso bovino. Aquel caso bovino es anterior por un año. En 1877, el patólogo Otto Bollinger había encontrado en la mandíbula de una vaca unos gránulos amarillentos que el botánico Carl Otto Harz identificó, por error, como un hongo radiado. La especie humana hereda esa etimología equivocada sin compartir mucho más con su pariente del ganado: Actinomyces bovis rara vez afecta a las personas, mientras que Actinomyces israelii es la especie humana más relevante del género. Al Gram aparece como un bacilo fino y ramificado que no forma esporas ni retiene la tinción de Ziehl-Neelsen: no es acidorresistente, un rasgo que lo separa de géneros de aspecto parecido bajo el microscopio. Es catalasa negativo y no fermenta el indol, dos pruebas bioquímicas clásicas de su identificación en el laboratorio. Su cultivo exige paciencia. Necesita condiciones anaerobias o casi anaerobias y hasta diez días de incubación. Las colonias jóvenes crecen desde un punto central en filamentos radiados, la llamada "colonia en araña"; con el tiempo se compactan en el aspecto rugoso conocido como "diente molar", la imagen que cualquier microbiólogo asocia de inmediato a esta especie. Vive en las hendiduras gingivales y las criptas amigdalares de prácticamente cualquier adulto sano, además de colonizar el tubo digestivo y el aparato genital femenino. No hay reservorio animal ni ambiental relevante para esta especie en concreto: su ecología es casi enteramente humana. No se transmite de una persona a otra. La colonización es universal y silenciosa. El problema surge solo cuando una barrera mucosa se rompe (una extracción dental, un traumatismo, una cirugía) y el microorganismo alcanza un tejido que en condiciones normales nunca visitaría. Es la causa que con más frecuencia se aísla en la actinomicosis, la infección crónica que da nombre al género entero. Junto con Actinomyces gerencseriae, especie muy próxima que hasta 1990 se consideraba una simple variante suya, explica alrededor de siete de cada diez casos identificados. Durante décadas se consideraron la misma especie. Lo que hoy se llama Actinomyces gerencseriae se describía como el serotipo II de Actinomyces israelii, hasta que un estudio genético de 1990, firmado por Johnson y su equipo, demostró diferencias suficientes para justificar una especie propia y formalizó la separación. Clínicamente apenas se distinguen. Las dos colonizan la boca y exigen el mismo cultivo anaerobio prolongado para su identificación; juntas concentran, además, la mayoría de los casos de actinomicosis diagnosticados. La diferencia, en la práctica, es taxonómica y no clínica. De James Israel, cirujano alemán que cultivó el organismo por primera vez en tejido humano, en Berlín, en 1878. La costumbre de honrar al descubridor era habitual en la nomenclatura bacteriana del siglo XIX. No, aunque durante casi un siglo se trataron como la misma especie. Lo que hoy se llama Actinomyces gerencseriae se describió primero como el serotipo II de Actinomyces israelii. Solo en 1990 un estudio genético de Johnson y su equipo halló diferencias suficientes para separarlas en dos especies distintas, y la separación se formalizó ese mismo año. La distinción es, sobre todo, taxonómica: en la práctica, los laboratorios rara vez las diferencian de forma rutinaria. Formar parte de la flora bucal no equivale a estar enfermo. Solo causa problemas si atraviesa una barrera mucosa rota, algo que le ocurre a una minoría de quienes la albergan. En 1878. James Israel lo cultivó ese año en Berlín, un año después de que Bollinger y Harz identificaran el género completo en un caso bovino.Qué es Actinomyces israelii
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Actinomyces israelii frente a Actinomyces gerencseriae
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "israelii"?
¿Es lo mismo Actinomyces israelii que Actinomyces gerencseriae?
¿Tener Actinomyces israelii en la boca significa estar enfermo?
¿En qué año se describió en el ser humano?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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