DICCIONARIO MÉDICO
Actinomyces
Actinomyces es un género de bacterias grampositivas, filamentosas y ramificadas, que conviven de forma habitual con el ser humano en la boca, el tubo digestivo y el aparato genital femenino sin causar ningún daño. El problema aparece solo cuando alguna de esas barreras se rompe: entonces el microorganismo puede invadir el tejido profundo y producir actinomicosis. Harz lo describió por primera vez en 1877, a partir de un caso de mandíbula abultada en el ganado vacuno, y le dio un nombre que hoy sigue en uso pese a estar basado en un error de clasificación. Actinomyces Tipo: bacteria Morfología: bacilos grampositivos ramificados, no esporulados, anaerobios a microaerófilos, no acidorresistentes Transmisión: flora endógena, sin transmisión documentada de persona a persona Reservorio: humano (boca, tubo digestivo, aparato genital femenino) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: actinomicosis El nombre reúne dos raíces griegas: ἀκτίς (aktís), rayo, y μύκης (mýkēs), hongo. Ambas remiten al aspecto que presentaban las colonias bajo el microscopio del siglo XIX, con filamentos dispuestos en forma radiada que a cualquier botánico de la época le habrían recordado un moho. La entrada sobre los actinomicetos desarrolla esa historia etimológica, compartida por todo el filo; aquí interesa el género en sí. Carl Otto Harz acuñó el nombre en 1877 tras estudiar, a petición del patólogo Otto Bollinger, unos gránulos amarillentos extraídos de la mandíbula de una vaca con un cuadro que los ganaderos conocían como mandíbula leñosa. La especie que describió, Actinomyces bovis, quedó fijada como especie tipo del género y todavía lo es. Un año después, en 1878, el cirujano James Israel encontró un organismo muy similar en un paciente humano. Esa observación acabaría dando nombre a la especie más relevante en clínica humana, Actinomyces israelii. Al microscopio, las especies del género se ven como bacilos grampositivos finos que se ramifican formando ángulos agudos, una disposición que recuerda vagamente a una hifa fúngica sin serlo. No forman esporas. A diferencia de las micobacterias, no retienen la tinción de Ziehl-Neelsen: son bacterias no acidorresistentes, un dato de laboratorio que ayuda a descartar la confusión con géneros de morfología parecida. Son organismos exigentes. Crecen despacio, casi siempre en ausencia de oxígeno o con muy poco, y necesitan cultivo anaerobio prolongado (hasta diez días) para desarrollarse en el laboratorio. Las colonias jóvenes se extienden desde un punto central en filamentos radiados, la llamada "colonia en araña"; con el tiempo se compactan y adoptan un aspecto rugoso que los microbiólogos describen como "diente molar". Actinomyces pertenece a la familia Actinomycetaceae, dentro del orden Actinomycetales, del que además es el género que da nombre a toda la clase Actinomycetes. El catálogo internacional de nomenclatura bacteriana reconoce en la actualidad 38 especies con nombre taxonómico válido, cifra que ha crecido deprisa en la última década gracias a la secuenciación genómica. La mayoría son colonizadoras discretas de la boca o el tubo digestivo que rara vez se aíslan en un laboratorio clínico. De todo ese catálogo, un puñado concentra el interés médico. Actinomyces israelii es la especie que con más frecuencia se identifica en la actinomicosis humana, junto con Actinomyces gerencseriae, especie próxima que hasta 1990 se consideraba una simple variante serológica de la anterior. Otras, como Actinomyces naeslundii, Actinomyces odontolyticus o Actinomyces viscosus, forman parte habitual de la placa dental y solo raramente causan enfermedad invasiva. No hay reservorio ambiental que merezca mención. El género vive dentro de nosotros: puebla las hendiduras gingivales y las criptas amigdalares, forma parte de la placa dental y coloniza, además, el tubo digestivo y el aparato genital femenino. Se trata de lo que hoy se llama microbioma, mucho antes de que existiera esa palabra. La transmisión de una persona a otra no está documentada. La enfermedad aparece cuando una barrera mucosa se rompe (una extracción dental, una perforación intestinal, un traumatismo) y el microorganismo, que hasta entonces convivía sin problema, encuentra el ambiente pobre en oxígeno que necesita para multiplicarse en el tejido profundo. La actinomicosis es, con diferencia, la enfermedad que se asocia al género. Es una infección crónica y supurativa que se reparte, según dónde asiente, en una forma cervicofacial, otra torácica y otra abdominopélvica. Alrededor de siete de cada diez casos se deben a Actinomyces israelii o a Actinomyces gerencseriae, aunque casi cualquier especie del género puede estar implicada. Algunas especies, sobre todo Actinomyces naeslundii y Actinomyces viscosus, participan también en la formación de la placa dental. Su papel ahí es más discreto que el de la actinomicosis, pero epidemiológicamente mucho más frecuente. La confusión de laboratorio más frecuente es con Nocardia, otro género filamentoso y grampositivo. Los separa el oxígeno y el ácido. Nocardia es aerobia, parcialmente acidorresistente y de origen ambiental. Actinomyces, en cambio, crece sin oxígeno y no retiene la tinción ácida: es, sobre todo, un habitante exclusivo del propio paciente. Treinta y ocho, con nombre taxonómico válido reconocido en el catálogo internacional de nomenclatura bacteriana. La cifra crece cada pocos años a medida que se identifican especies nuevas mediante secuenciación genómica. No. La inmensa mayoría son colonizadoras inofensivas de la boca o el tubo digestivo que rara vez se identifican fuera de un estudio de investigación. Solo un grupo reducido, encabezado por Actinomyces israelii, se aísla con regularidad en pacientes con actinomicosis. Por la resistencia al ácido. Las micobacterias retienen la tinción de Ziehl-Neelsen gracias a su pared rica en ácidos micólicos; Actinomyces no la retiene. Ambos géneros pertenecen, eso sí, al mismo grupo amplio de bacterias filamentosas, el de los actinomicetos. Una vaca. Bollinger y Harz identificaron el género en 1877 a partir de un caso bovino de mandíbula leñosa, un año antes de que Israel describiera el primer caso humano. Rara vez. Es la especie tipo del género y la causante clásica de la mandíbula leñosa del ganado; en humanos se han descrito casos aislados, muy por detrás en frecuencia de los producidos por Actinomyces israelii.Qué es Actinomyces
Morfología e identificación en el laboratorio
Clasificación: un género con muchas especies
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Actinomyces frente a otros géneros filamentosos
Preguntas frecuentes
¿Cuántas especies incluye el género Actinomyces?
¿Todas las especies de Actinomyces producen enfermedad?
¿Cómo se diferencia Actinomyces de las micobacterias?
¿Qué animal protagonizó el primer caso descrito?
¿Actinomyces bovis puede infectar a personas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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