DICCIONARIO MÉDICO
Acinesia
La acinesia es la incapacidad para iniciar un movimiento voluntario a pesar de que la fuerza muscular y el tono se encuentran conservados. Su contexto clínico más frecuente es la enfermedad de Parkinson y otros parkinsonismos, aunque el término posee también una acepción cardiológica que describe la ausencia de contracción en un segmento del miocardio. En neurología, la acinesia designa la imposibilidad de poner en marcha un acto motor voluntario. La persona conserva la fuerza en sus extremidades y el tono muscular no está abolido; lo que falla es el arranque del gesto. Esa distinción resulta decisiva para no confundirla con la parálisis, donde la contracción muscular se pierde por lesión de la vía nerviosa, ni con la bradicinesia, que implica lentitud del movimiento ya iniciado. El término procede del griego ἀκινησία (akinēsía), formado por el prefijo privativo ἀ- (a-, «sin») y κίνησις (kínēsis, «movimiento»). Hipócrates empleó la voz en el siglo V a. C. para describir la incapacidad de moverse de ciertos enfermos febriles, pero su sentido clínico moderno no cristalizó hasta el siglo XIX: la palabra reaparece en la literatura médica francesa de 1877 como akinésie, ya vinculada a los trastornos extrapiramidales que poco después James Parkinson y Jean-Martin Charcot habían contribuido a delimitar. Para que un movimiento voluntario se inicie, la corteza cerebral necesita recibir una señal facilitadora desde los ganglios basales. Dentro de estos núcleos discurren dos vías: la directa, que libera el tálamo y permite que la corteza lance la orden motora, y la indirecta, que frena esa liberación. El equilibrio entre ambas depende de la dopamina producida por las neuronas de la sustancia negra compacta. Cuando la producción de ese neurotransmisor cae por debajo de un umbral crítico, la vía indirecta predomina sobre la directa y el tálamo queda inhibido de forma excesiva. El resultado clínico es que la orden cortical no se traduce en acción: el paciente quiere mover el brazo, pero el gesto no arranca. En la enfermedad de Parkinson, esa pérdida neuronal en la sustancia negra suele superar el 60 % antes de que la acinesia se manifieste, porque el sistema tiene capacidad de compensación durante años (un dato que ilustra cuánto daño puede acumularse antes de producir un signo visible). La acinesia no se limita a las extremidades. Puede afectar a la musculatura facial, produciendo la llamada hipomimia o facies de máscara, y al parpadeo, la deglución o la escritura, que se vuelve excesivamente pequeña (fenómeno conocido como micrografía). En fases avanzadas puede aparecer el bloqueo de la marcha o freezing, episodio en el que los pies del paciente parecen pegados al suelo pese a su intención de caminar. Fuera de la neurología, el término se emplea para describir un segmento de la pared ventricular que ha perdido completamente su capacidad de contracción. Se habla entonces de acinesia segmentaria, hallazgo que el cardiólogo detecta mediante ecocardiografía o resonancia magnética cardíaca. La causa habitual es un infarto de miocardio: la zona necrosada se sustituye por tejido cicatricial que no se contrae durante la sístole. Conviene no confundir la acinesia miocárdica con la discinesia ventricular, en la que el segmento se expande paradójicamente cuando el resto del ventrículo se contrae. La hipocinesia cardíaca ocupa una posición intermedia: el segmento se contrae, pero con amplitud reducida. En la práctica clínica, la distinción entre estas tres categorías permite estimar la extensión del daño miocárdico y orientar el pronóstico funcional del ventrículo. Bradicinesia. La bradicinesia es la lentitud progresiva del movimiento, no su ausencia. Un paciente bradicinético inicia el gesto, pero lo ejecuta con una velocidad y amplitud que van decayendo. En muchos cuadros parkinsonianos, bradicinesia y acinesia coexisten y se solapan, pero su base fisiopatológica presenta matices distintos. Hipocinesia. Se refiere a la reducción global de la amplitud y frecuencia de los movimientos. Es un término más amplio que bradicinesia e incluye tanto la disminución de los gestos automáticos (balanceo de brazos al caminar, por ejemplo) como la de los voluntarios. En ocasiones se utiliza como sinónimo de acinesia leve, lo cual genera una confusión terminológica que la International Parkinson and Movement Disorder Society ha intentado resolver sin éxito definitivo. Parálisis. La parálisis implica abolición de la contracción muscular por daño en la motoneurona o en el nervio periférico. En la acinesia, las vías motoras finales están intactas; es el sistema de planificación y arranque del movimiento lo que falla. Catatonía. La catatonía cursa con inmovilidad, pero se inscribe en un síndrome psiquiátrico más amplio que incluye mutismo, negativismo, ecolalia y posturas mantenidas. Su origen no es extrapiramidal sino corticolímbico, y su perfil clínico la separa con claridad de la acinesia parkinsoniana. Del griego ἀκινησία (akinēsía), compuesto por el prefijo ἀ- («sin») y κίνησις («movimiento»). Hipócrates ya la utilizó en el siglo V a. C. para referirse a enfermos incapaces de moverse. La forma castellana actual, con la c intervocálica en lugar de la k original, sigue la norma de adaptación fonética del griego al español a través del latín. No. La acinesia es la imposibilidad de iniciar el movimiento; la bradicinesia, su ejecución lenta. En la práctica clínica se presentan juntas con tanta frecuencia que algunos textos las agrupan bajo el paraguas «complejo acinético-bradicinético», pero conceptualmente describen fases diferentes del acto motor: una afecta al arranque y la otra, a la velocidad. Significa que un segmento de la pared del corazón no se contrae en absoluto durante la sístole. No tiene relación con la acinesia neurológica; comparten palabra, pero el contexto clínico es distinto. El hallazgo suele indicar tejido miocárdico necrosado o fibrosado tras un infarto. Es su contexto más conocido, pero no el único. La parálisis supranuclear progresiva, la atrofia multisistémica, la degeneración corticobasal y algunos cuadros vasculares cerebrales cursan también con acinesia. Existe incluso una forma transitoria inducida por ciertos fármacos que bloquean los receptores de dopamina en los ganglios basales. Sí, y de hecho es uno de los signos más visibles. La reducción de la expresión facial (hipomimia), la disminución del parpadeo espontáneo y la pérdida de la gestualidad al hablar son manifestaciones de acinesia de la musculatura facial, frecuentes en fases intermedias de los síndromes parkinsonianos. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acinesia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acinesia
Circuito motor y déficit dopaminérgico
Acinesia en cardiología
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acinesia?
¿Es lo mismo acinesia que bradicinesia?
¿Qué significa acinesia en un informe de ecocardiografía?
¿La acinesia solo aparece en la enfermedad de Parkinson?
¿Puede la acinesia afectar a la cara?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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