DICCIONARIO MÉDICO
Visión escotópica
La visión escotópica es el modo de funcionamiento del sistema visual con niveles de luz muy bajos, mediado en exclusiva por los bastones de la retina. Es monocromática y de baja resolución espacial, el precio que paga el ojo a cambio de una sensibilidad lumínica muy superior a la de la visión diurna. El término procede del griego σκότος (skótos), «oscuridad», combinado con el sufijo médico -opía, el mismo que aparece en miopía o presbicia y que señala una condición de la vista. Escotópico significa, con esa lectura literal, «de la visión en la oscuridad». Los especialistas en fotometría sitúan el umbral escotópico por debajo de aproximadamente 0,01 candelas por metro cuadrado, el nivel de luz de una noche estrellada sin luna. Entre ese valor y la luz diurna franca se extiende un tercer régimen, la visión mesópica, en el que bastones y conos trabajan a la vez y que domina buena parte de la conducción nocturna en carretera. Los bastones son mucho más numerosos que los conos (unos 120 millones frente a unos 6 millones) y bastante más sensibles a la luz: un solo fotón puede activar la molécula de rodopsina que contienen y desencadenar una señal nerviosa. Esa sensibilidad extrema tiene una contrapartida. Al converger las señales de muchos bastones sobre una misma célula bipolar, la retina gana capacidad para detectar luz tenue, pero pierde resolución espacial: de noche se perciben masas y movimiento, no contornos finos. Los bastones tampoco discriminan longitudes de onda, así que la visión escotópica carece por completo de color. Un efecto colateral de este relevo entre fotorreceptores es el llamado desplazamiento de Purkinje. El fisiólogo checo Jan Evangelista Purkinje lo describió en 1825, al observar que, al anochecer, los rojos se oscurecen antes que los azules. La explicación llegó más de un siglo después: el pico de sensibilidad del ojo se desplaza desde los 555 nanómetros, en la zona verde amarilla donde responden mejor los conos, hasta unos 505 a 507 nanómetros, verde azulados, terreno de los bastones. La visión fotópica ocupa el extremo opuesto del espectro luminoso y depende de los conos; entre ambas transcurre la visión mesópica ya descrita. Conviene no confundir la visión escotópica, que es un estado funcional, con la adaptación escotópica, que es el proceso por el que se llega a él. La adaptación tiene un curso temporal medible: una fase rápida, de los conos, de pocos minutos, y una fase lenta, de los bastones, que puede prolongarse media hora hasta alcanzar la sensibilidad máxima. La visión escotópica es el punto de llegada de ese proceso, no el trayecto. Cuando esta función falla, el resultado se conoce en el lenguaje corriente como ceguera nocturna. El vocabulario técnico es aquí más resbaladizo de lo que parece: hemeralopía y nictalopía deberían significar, por su origen griego, dos cosas casi opuestas (ceguera de noche la primera, ceguera de día la segunda), pero distintos autores las han usado de forma contradictoria, a veces como sinónimos y a veces invirtiendo su sentido original. Por eso las fuentes médicas actuales prefieren la expresión descriptiva, menos elegante pero inequívoca. Porque la fóvea, el punto de fijación central, carece casi por completo de bastones. Cuando alguien mira de frente un objeto tenue, su imagen cae precisamente en esa zona ciega para la luz débil. Astrónomos y pilotos aplican por eso la visión desviada: apartar ligeramente la mirada para que la imagen recaiga sobre la retina periférica, donde la densidad de bastones alcanza su máximo entre los 15 y los 20 grados de excentricidad. Alrededor de 120 millones, frente a unos 6 millones de conos. La proporción es de 20 a 1, y explica por qué la visión escotópica domina en cualquier condición de luz insuficiente. No. La adaptación es el proceso de ajuste. La visión escotópica es el estado funcional al que ese proceso conduce. La sensibilidad a la oscuridad depende sobre todo de una biología fija: el número de bastones y la cantidad de rodopsina disponible no aumentan con la práctica. Lo que sí puede optimizarse es el proceso previo de adaptación, evitando la exposición a luz brillante en los minutos anteriores para acelerar la llegada a la sensibilidad máxima. Es el desplazamiento de Purkinje. El pico de sensibilidad del ojo se desplaza hacia el azul verdoso al oscurecer, de modo que dos colores que de día parecen igual de luminosos pueden invertir su brillo relativo al anochecer. Por el mismo motivo, los bastones apenas responden a longitudes de onda superiores a los 640 nanómetros, la zona roja del espectro, así que una luz roja permite leer un mapa sin resetear la adaptación a la oscuridad ya conseguida.Qué es la visión escotópica
Por qué solo funcionan los bastones
Diferenciación con conceptos próximos
Preguntas frecuentes
¿Por qué desaparece una estrella tenue si se la mira directamente?
¿Cuántos bastones tiene la retina?
¿Es lo mismo que la adaptación a la oscuridad?
¿Puede entrenarse la visión escotópica?
¿Por qué de noche los objetos azules parecen más claros que los rojos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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