DICCIONARIO MÉDICO
Vía respiratoria
La vía respiratoria es el conjunto de conductos por los que circula el aire, desde las fosas nasales hasta los bronquiolos terminales. Queda fuera de esta definición el tejido pulmonar propiamente dicho, donde el oxígeno y el dióxido de carbono se intercambian con la sangre. Respiratoria remite al latín respirare, respirar de nuevo, tomar aliento. Vía, del latín via, aporta la idea de trayecto: la Real Academia Española recoge precisamente esta acepción anatómica al definir vía como el conducto que comunica un órgano con el exterior, uso que comparte con las vías urinarias o las vías biliares. También se emplea el término vía aérea como sinónimo. El límite anatómico de referencia para dividirla en dos tramos es el cartílago cricoides, a la altura de las cuerdas vocales. Por encima del cricoides se sitúan las fosas nasales, la cavidad oral, la faringe y la laringe. La mucosa que reviste este tramo, muy vascularizada y cubierta de cilios, filtra las partículas de mayor tamaño y calienta y humedece el aire antes de que llegue a estructuras más delicadas. La laringe cumple una función doble. Aloja las cuerdas vocales y actúa, además, como válvula: durante la deglución cierra el paso hacia la tráquea y desvía los alimentos hacia el esófago, un mecanismo que evita la aspiración. Por debajo del cricoides se extienden la tráquea y el árbol bronquial. La tráquea, sostenida por anillos de cartílago en forma de herradura, se bifurca en los bronquios principales, uno para cada pulmón. Estos se ramifican sucesivamente en bronquios lobares, segmentarios y, más allá, en bronquiolos, conductos ya sin cartílago en su pared. Cuanto más distal es la generación bronquial, menor es su calibre y más delgada su pared. Esa progresión termina en los bronquiolos terminales, el punto exacto donde acaba la vía respiratoria tal como se define aquí. Más allá del bronquiolo terminal empieza la zona respiratoria, donde por fin aparecen los alvéolos y se produce el intercambio de gases. Esta frontera funcional, descrita por el morfometrista suizo Ewald Weibel en 1963, separa dos regiones con papeles opuestos: la vía respiratoria conduce el aire sin intercambiarlo, y por eso constituye lo que en fisiología se llama espacio muerto anatómico; la zona respiratoria, en cambio, existe precisamente para ese intercambio. Conviene no confundir tampoco la vía respiratoria con el árbol bronquial, que designa de forma más estricta el patrón de ramificación de los bronquios y bronquiolos, sin incluir las estructuras situadas por encima de la tráquea. No, no en el sentido estricto del término. Incluye los conductos por los que pasa el aire; el tejido pulmonar donde se produce el intercambio de gases pertenece a la zona respiratoria. Porque es un anillo cartilaginoso completo, fácilmente identificable, y porque marca el punto donde termina la laringe y empieza la tráquea. Esa referencia se emplea también en medicina de urgencias para localizar la vía aérea en maniobras como la cricotirotomía. Alrededor de dieciséis, desde la tráquea hasta el último bronquiolo terminal, según el modelo de ramificación dicotómica que describió Ewald Weibel. A partir de ahí empieza la zona respiratoria, con sus propias generaciones hasta los sacos alveolares.Qué es la vía respiratoria
Vía respiratoria superior
Vía respiratoria inferior
Diferenciación con la zona respiratoria
Preguntas frecuentes
¿La vía respiratoria incluye los pulmones?
¿Por qué se usa el cricoides como frontera entre vía superior e inferior?
¿Cuántas generaciones tiene la vía respiratoria antes de llegar a los alvéolos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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