DICCIONARIO MÉDICO
Ventaja selectiva
La ventaja selectiva es el rasgo, hereditario o no, que permite a un organismo sobrevivir y reproducirse con más éxito que otros de su misma especie en un entorno concreto. Cuando ese rasgo tiene base genética, es el ingrediente que la selección natural aprovecha para cambiar, generación tras generación, la composición de una población. No existe una ventaja selectiva en abstracto. Depende siempre del ambiente en el que vive la población, de modo que un rasgo favorable en un contexto puede resultar indiferente, o incluso costoso, en otro completamente distinto. Un pelaje espeso protege del frío en la tundra y penaliza en el desierto; la misma lógica rige para un gen, una enzima o un comportamiento. Del francés antiguo avantage desciende el término ventaja, formado sobre avant («delante»), y este a su vez del latín tardío abante (ab + ante). El adjetivo selectiva llega del latín selectivus, sobre el verbo seligere: apartar escogiendo. La combinación resulta casi literal, el estar por delante que resulta de escoger. Charles Darwin y Alfred Russel Wallace presentaron la idea conjuntamente ante la Linnean Society de Londres en 1858, un año antes de que Darwin publicase El origen de las especies. Wallace, de hecho, llegó a sugerirle a Darwin que sustituyese «selección natural» por la fórmula de Herbert Spencer, «supervivencia del más apto», que consideraba menos propensa a malentendidos. Así funciona, en esencia, la maquinaria completa: una mutación introduce una variante nueva; el ambiente no la crea, se limita a filtrarla. Los individuos que la portan sobreviven o se reproducen con algo más de éxito que el resto, y por tanto dejan proporcionalmente más descendencia. El resultado no es azar. Generación tras generación, la variante gana terreno en la población, aunque nadie la haya «elegido» en sentido literal. Conviene distinguir este proceso del cambio por deriva genética, que también modifica la frecuencia de un alelo pero lo hace por puro muestreo aleatorio, sin que medie ninguna ventaja (un matiz especialmente relevante en poblaciones pequeñas, donde el azar pesa más que la selección). La ventaja, además, puede depender del estado genético del portador: un alelo perjudicial en homocigosis llega a resultar ventajoso en heterocigosis, como ocurre con algunos alelos estudiados en profundidad bajo el término heterocigoto. En 1848, cerca de Manchester, el naturalista inglés R. S. Edleston capturó el primer ejemplar registrado de la polilla moteada Biston betularia con las alas casi completamente negras, una forma hasta entonces rarísima frente a la variedad moteada gris habitual. El hollín de la revolución industrial estaba oscureciendo la corteza de los árboles y los líquenes que la cubrían. Hacia 1900, en las zonas industriales inglesas, hasta el 98 % de las polillas capturadas eran ya de la forma oscura. El biólogo Bernard Kettlewell confirmó la causa entre 1953 y 1955 mediante experimentos de campo: las aves depredaban de forma desigual según qué morfo destacaba más sobre cada tipo de corteza. Sobre troncos ennegrecidos, la polilla clara resultaba visible y caía con más frecuencia; sobre troncos limpios ocurría lo contrario. Un solo gen determinaba el color, y ese gen se transmitía intacto a la descendencia. No. Un rasgo adquirido durante la vida de un individuo, sin base genética, puede darle una ventaja real, pero esa ventaja muere con él si no hay un gen que la transmita. La ventaja selectiva, en el sentido estricto de la genética de poblaciones, exige que el rasgo tenga un componente hereditario capaz de pasar a la siguiente generación; de lo contrario no desplaza ninguna frecuencia poblacional, por útil que resulte para quien lo porta. No. En la bibliografía de biología evolutiva, algunos autores emplean «eficacia biológica» como sinónimo de la aptitud darwiniana, es decir, del éxito reproductivo relativo de un genotipo. En este mismo diccionario, sin embargo, el término eficacia biológica designa un concepto distinto propio de la radiobiología: la capacidad de un tipo de radiación ionizante para dañar el tejido vivo. Son dos homónimos sin relación entre sí. Sí, y el propio melanismo industrial lo demuestra. A partir de 1956, el Reino Unido aprobó sucesivas leyes de aire limpio que redujeron de forma drástica la contaminación por hollín. Los troncos volvieron a aclararse y los líquenes recuperaron terreno. La polilla oscura, antes protegida por el camuflaje, pasó a ser la más visible para los depredadores. Hoy vuelve a ser rara en buena parte de los bosques donde llegó a dominar. El caso ilustra un principio general: la ventaja selectiva no es una propiedad fija del organismo, sino una relación con un entorno que puede cambiar más deprisa que la propia especie. No exactamente. La adaptación designa el resultado acumulado de muchas generaciones de selección, el rasgo ya instalado en la especie. La ventaja selectiva es el paso intermedio: la diferencia puntual de éxito reproductivo que la selección aprovecha, generación a generación, hasta llegar a ese resultado. Puede profundizar en el proceso completo en la entrada adaptación.Qué es la ventaja selectiva
De la variación a la frecuencia génica
El caso del melanismo industrial
Preguntas frecuentes
¿Toda ventaja selectiva es heredable?
¿Es lo mismo que la eficacia biológica que aparece en otras entradas de este diccionario?
¿Puede una ventaja selectiva convertirse en desventaja?
¿Es sinónimo de adaptación?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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