DICCIONARIO MÉDICO
Urogastrona
Urogastrona es el nombre con el que se conoció originalmente al factor de crecimiento epidérmico humano, aislado de la orina en 1975 por su capacidad de frenar la secreción de ácido gástrico. Hoy se sabe que urogastrona y factor de crecimiento epidérmico designan la misma molécula, y el segundo nombre es el que ha prevalecido en la literatura científica actual. El nombre lo acuñó el bioquímico británico Harold Gregory, que en 1975 purificó de la orina humana un polipéptido de 53 aminoácidos capaz de inhibir con potencia la secreción ácida del estómago. Publicó el hallazgo en Nature y bautizó a la molécula uniendo dos raíces griegas: ouron, orina, y gastér, estómago, más el sufijo -ona, habitual en la nomenclatura de hormonas. Trece años antes, Stanley Cohen había aislado en la glándula submaxilar del ratón una proteína con efectos muy distintos: aceleraba la proliferación de células epiteliales y adelantaba la apertura de los párpados en crías recién nacidas. La llamó factor de crecimiento epidérmico (EGF, por sus siglas en inglés). Durante varios años, urogastrona y EGF se estudiaron como si fueran moléculas distintas, hasta que los análisis de secuencia y los ensayos de competición por el receptor, ya a finales de los años setenta, demostraron que se trataba de la misma proteína observada desde dos ángulos funcionales diferentes. La urogastrona es un polipéptido de cadena única, de 53 aminoácidos y un peso molecular en torno a 6045 dalton, estabilizado por tres puentes disulfuro internos. Esa estructura compacta la hace muy resistente a la degradación, lo que explica que se detecte de forma estable en fluidos tan diversos como la orina, la saliva, la leche o las lágrimas. Actúa uniéndose al receptor del factor de crecimiento epidérmico, una proteína de membrana con actividad tirosina cinasa. La unión del ligando provoca que dos receptores se agrupen en pareja; ese cambio activa la cinasa interna y dispara, en cascada, las vías de señalización que gobiernan la proliferación, la diferenciación y la supervivencia celular. Su efecto mejor caracterizado, y el que le dio nombre, es la inhibición de la secreción ácida gástrica: reduce tanto la secreción basal como la estimulada por otros mensajeros. A esa acción se suma un papel destacado en la proliferación del epitelio digestivo y cutáneo, lo que lo convierte en un factor relevante en la cicatrización de heridas. Se produce en las glándulas salivales, en el duodeno y, en menor medida, en el sistema nervioso central y la placenta. Circula además en el plasma sanguíneo, donde alcanza concentraciones bajas pero suficientes para ejercer efectos a distancia sobre otros tejidos. Urogastrona y factor de crecimiento epidérmico no son términos intercambiables sin matices. El segundo es la denominación funcional, que describe lo que la molécula hace sobre el epitelio; el primero nace de dónde se aisló y de un efecto muy concreto, el gástrico, que resultó no ser el único ni el más estudiado con el tiempo. Por eso urogastrona ha quedado como sinónimo histórico, presente sobre todo en la bibliografía de las décadas de 1970 y 1980, mientras que EGF domina la literatura reciente. Tampoco debe confundirse con la gastrina, hormona producida en el estómago con una función casi opuesta: la gastrina estimula la secreción ácida, mientras que la urogastrona la frena. Sí, en el ser humano. Los estudios de secuencia y de unión al receptor realizados a finales de los años setenta confirmaron que el polipéptido aislado de la orina por Gregory y el factor de crecimiento epidérmico descrito por Cohen eran idénticos. Porque la comunidad científica adoptó el nombre funcional, EGF, más descriptivo de su papel biológico general y aplicable también a la molécula equivalente en otras especies, donde nunca se había aislado de la orina. De forma indirecta. Su receptor, el mismo que utiliza el EGF, está implicado en la biología de varios tumores, entre ellos el de pulmón y el colorrectal, y es diana de fármacos específicos. La urogastrona en sí, sin embargo, no se emplea como marcador ni como diana terapéutica en la práctica clínica. En 1962, en la glándula submaxilar del ratón. Veinticuatro años después, en 1986, ese hallazgo y el del factor de crecimiento nervioso le valieron a Cohen el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, compartido con Rita Levi-Montalcini.Qué es la urogastrona
Estructura y mecanismo
Acción fisiológica
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿Urogastrona y EGF son la misma molécula?
¿Por qué se dejó de usar el nombre urogastrona?
¿Tiene la urogastrona relación con el cáncer?
¿En qué año se descubrió el EGF?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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