DICCIONARIO MÉDICO
Uridosis
La uridosis es la presencia de urea, y en ocasiones ácido úrico, en el sudor, un hallazgo bioquímico que aparece cuando el riñón pierde buena parte de su capacidad para eliminarlos por la orina. Las glándulas sudoríparas asumen entonces una función de eliminación que no les corresponde en condiciones normales. El fenómeno se asocia a la insuficiencia renal avanzada y, en su forma más visible, deja sobre la piel un polvo blanquecino conocido como escarcha urémica. El término combina dos raíces griegas: οὖρον (oûron, orina) e ἱδρώς (hidrós, sudor), a las que se añade el sufijo -osis, que en la nomenclatura médica señala un estado o proceso patológico. Literalmente, sudor con orina, o de forma más precisa, sudor que arrastra sustancias que deberían haberse eliminado por la vía urinaria. En la bibliografía internacional conviven varias grafías para el mismo concepto (uridosis, uridrosis y, con la forma completa de origen, urhidrosis). Se ha atribuido tradicionalmente su primera descripción moderna al pediatra danés Harald Hirschsprung, en 1865. Trabajos recientes matizan esa fecha: el internista austriaco Anton Drasche ya había documentado el fenómeno en 1856, durante una epidemia de cólera en Viena, al observar en varios pacientes un depósito de urea sobre la piel con escasa o nula emisión de orina. Cuando el riñón conserva su función, filtra la mayor parte de la urea y el ácido úrico circulantes y los expulsa por la orina. En la insuficiencia renal grave esa vía se estrecha, y las concentraciones sanguíneas de ambos compuestos aumentan de forma sostenida, lo que se conoce como uremia. El organismo busca entonces rutas alternativas de eliminación. Las glándulas sudoríparas ecrinas, repartidas por toda la superficie corporal, empiezan a incorporar urea a su secreción en cantidades muy superiores a las habituales. Al evaporarse el agua del sudor sobre la piel, la urea que queda se cristaliza y forma un polvo fino, blanco o amarillento, que suele concentrarse en cejas, barba, cuello y tronco. Esta manifestación cristalizada recibe el nombre de escarcha urémica y necesita, para hacerse visible, niveles de nitrógeno ureico en sangre generalmente superiores a 200 mg/dl. Antes de la generalización de la diálisis, la uridosis y su forma cristalizada servían como señal de que la insuficiencia renal había llegado a una fase terminal. Hoy es un hallazgo raro. Un estudio sobre alteraciones dermatológicas en pacientes con enfermedad renal crónica en hemodiálisis situó su incidencia en torno al 3 %, cifra que otros trabajos sitúan entre el 0,8 % y el 3 % según la serie consultada. La disponibilidad de tratamiento renal sustitutivo explica ese descenso: se elimina la urea antes de que alcance concentraciones capaces de manifestarse en el sudor. La uridosis no equivale a la escarcha urémica. La primera describe la composición anómala del sudor; la segunda, el residuo visible que deja ese sudor al secarse sobre la piel. Puede haber uridosis sin escarcha visible, si el ambiente es húmedo o la sudoración escasa, y conviene no dar por hecho que toda mancha blanquecina en la piel de un paciente renal corresponde a este fenómeno. El prurito urémico, el picor asociado a la enfermedad renal avanzada, obedece a un mecanismo distinto: la acumulación de toxinas urémicas y mediadores inflamatorios, no la composición del sudor. Ambos pueden coexistir en el mismo paciente sin que uno cause el otro. La hiperhidrosis alude a un exceso en el volumen de sudor producido, con independencia de su composición; nada tiene que ver, en sentido estricto, con la presencia de urea. Tampoco debe confundirse con la uremia en sentido amplio, el síndrome clínico que engloba todas las consecuencias del fallo renal grave: la uridosis es solo una de sus expresiones cutáneas, y no de las más frecuentes. Del griego οὖρον (orina) e ἱδρώς (sudor), con el sufijo -osis añadido para indicar un proceso patológico. En la bibliografía especializada también se emplean las formas uridrosis y urhidrosis para el mismo concepto. No. La escarcha urémica es el depósito visible de cristales de urea que puede dejar la uridosis al secarse sobre la piel, pero no todo caso de uridosis llega a manifestarse de forma visible. Porque el riñón deja de filtrar con eficacia la urea y el ácido úrico circulantes. Ambos compuestos se acumulan en la sangre, un estado que se conoce como uremia. El organismo, incapaz de eliminarlos por la vía habitual, recurre a las glándulas sudoríparas como ruta de escape adicional. La concentración de urea en el sudor puede llegar a superar ampliamente la que se observa en condiciones normales. Cuando ese sudor se seca sobre la piel, la urea que no se ha evaporado queda depositada en forma de cristales finos. El fenómeno se hace clínicamente visible sobre todo con niveles de nitrógeno ureico en sangre por encima de 200 mg/dl. Por sí misma, no supone un daño cutáneo directo. Es, ante todo, un marcador: indica que la función renal ha alcanzado un deterioro considerable. Cada vez menos. La disponibilidad de diálisis y trasplante renal ha reducido de forma notable su incidencia en los países con acceso amplio a estos tratamientos, aunque continúa describiéndose en casos de insuficiencia renal no tratada o diagnosticada tardíamente.Qué es la uridosis
Mecanismo: la piel como vía de escape
Un hallazgo cada vez menos frecuente
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra uridosis?
¿Es lo mismo que la escarcha urémica?
¿Por qué se produce en la insuficiencia renal?
¿Es peligrosa por sí misma?
¿Sigue viéndose hoy en día?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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