DICCIONARIO MÉDICO
Unidad de Montevideo
La unidad de Montevideo (UM) es la medida más utilizada para cuantificar la actividad uterina durante el parto. Se obtiene multiplicando la intensidad de las contracciones, en milímetros de mercurio, por su frecuencia en un período de diez minutos. El nombre no alude a ninguna magnitud física reconocida a escala internacional, sino a la ciudad donde se desarrolló: Montevideo, Uruguay. Es, en ese sentido, un epónimo geográfico, algo poco frecuente en la nomenclatura médica, que prefiere honrar a personas o describir mecanismos. Una unidad de Montevideo equivale a un aumento de 1 mmHg de presión intrauterina sobre el tono basal, mantenido durante los diez minutos de registro. La cifra resultante permite comparar la fuerza del trabajo de parto entre distintas gestantes o en la misma mujer a lo largo del proceso. Primero se registra el patrón de contracciones con un tocógrafo, interno o externo, que traduce la presión uterina en un trazado gráfico llamado tocograma. Para cada contracción se resta la presión basal del útero en reposo a su punto máximo, lo que da la intensidad de esa contracción concreta. Después se suman las intensidades de todas las contracciones registradas en una ventana de diez minutos. El resultado, expresado en unidades de Montevideo, equivale también a multiplicar la intensidad media por el número de contracciones del período. Cuatro contracciones de 40 mmHg en diez minutos, por ejemplo, arrojan 160 UM. La desarrollaron el fisiólogo uruguayo Roberto Caldeyro-Barcia y su maestro Hermógenes Álvarez en el Instituto de Fisiología de Montevideo. Empezaron a colaborar en 1947, siendo Caldeyro-Barcia todavía estudiante de Medicina, introduciendo catéteres de presión en la cavidad amniótica y en el propio músculo uterino para registrar la contractilidad con más precisión que la simple palpación. Su trabajo, publicado en 1950 en la revista Surgery, Gynecology and Obstetrics, sentó las bases de la monitorización moderna del parto y, años después, de la vigilancia electrónica de la frecuencia cardíaca fetal. Dos años más tarde, Edward Hon, en la Universidad de Yale, confirmó de forma independiente sus hallazgos. Durante el embarazo, antes del inicio del parto, la actividad uterina se mantiene por debajo de 20 UM. Al comienzo del trabajo de parto suele rondar las 100 UM, y va aumentando hasta alcanzar entre 200 y 250 UM en la fase activa, cifra que distintos autores señalan como umbral de una dinámica uterina eficaz. No es el único intento de cuantificar la contractilidad uterina. La unidad de Alejandría añade la duración media de la contracción al cálculo; la unidad de actividad uterina, propuesta por Hon y Paul, incorpora además la presión basal y el área bajo la curva del trazado. Ninguna desplazó a la unidad de Montevideo, que sigue siendo la referencia habitual por su sencillez de cálculo. De forma aproximada, sí, con un tocógrafo externo que registra la frecuencia con fiabilidad razonable, aunque la intensidad real de la contracción solo se mide con precisión mediante un catéter de presión intrauterina. El conjunto. Una sola contracción muy intensa pero aislada puede sumar pocas unidades de Montevideo si se repite poco; el valor refleja la actividad global del útero en el tramo de diez minutos, no un pico aislado. La comunidad científica internacional adoptó pronto la expresión unidades Montevideo, en honor al Instituto de Fisiología donde se generó el método, en lugar de acuñar un epónimo con los apellidos Caldeyro-Barcia y Álvarez, algo habitual cuando una técnica surge de un centro de investigación con identidad propia.Qué es la unidad de Montevideo
Cómo se calcula
Origen histórico
Valores de referencia y otras unidades propuestas
Preguntas frecuentes
¿Se puede calcular sin catéter intrauterino?
¿Qué mide exactamente, la fuerza de una sola contracción o la del conjunto?
¿Por qué lleva el nombre de una ciudad y no el de sus autores?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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