DICCIONARIO MÉDICO
Ubiquinol
El ubiquinol es la forma reducida de la coenzima Q, y la que predomina en el organismo humano: más del 90% del total circulante en plasma se encuentra en este estado. A diferencia de la ubiquinona, tiene actividad antioxidante directa y una química bastante menos estable fuera del cuerpo. Ubiquinol y ubiquinona comparten el mismo esqueleto de benzoquinona y difieren solo en el número de electrones que llevan encima en un momento dado. Cuando la ubiquinona acepta dos electrones y dos protones, sus dos grupos carbonilo se transforman en grupos hidroxilo, y la molécula pasa a llamarse ubiquinol, un benzoquinol según la nomenclatura química estricta. Ese cambio, aparentemente menor, tiene consecuencias notables: los dos electrones adicionales convierten al ubiquinol en un donante eficaz, capaz de neutralizar radicales libres antes de que dañen los lípidos de la membrana celular. La ubiquinona, en su estado oxidado, carece de esa capacidad. El sufijo «-ol» sigue aquí la misma lógica que en cualquier alcohol de la química orgánica: señala la presencia de grupos hidroxilo en la estructura final. En condiciones normales, más del 90% de la coenzima Q circulante en sangre humana se encuentra como ubiquinol, y no como ubiquinona. La proporción entre ambas formas no es un dato anecdótico: se usa como biomarcador de estrés oxidativo, porque un aumento relativo de ubiquinona frente al ubiquinol suele señalar que las defensas antioxidantes del plasma están siendo superadas. Medir esa proporción con precisión no es sencillo. El ubiquinol se oxida con facilidad al entrar en contacto con el aire, de modo que una muestra de sangre mal procesada puede mostrar niveles de ubiquinona artificialmente altos por el simple paso del tiempo entre la extracción y el análisis. Esa misma fragilidad complica la fabricación de suplementos. La ubiquinona convencional es un polvo cristalino razonablemente estable a temperatura ambiente. El ubiquinol, en cambio, tiende a reoxidarse durante el almacenamiento si no se protege con antioxidantes adicionales o con una atmósfera libre de oxígeno. Estudios de estabilidad sobre producto ya envasado han encontrado variaciones considerables entre marcas, con preparados que declaran ubiquinol en la etiqueta y contienen, en el momento del análisis, una fracción ya convertida en ubiquinona. No es un defecto propio de un fabricante concreto. Es, sencillamente, la química de la molécula. Varios ensayos clínicos han comparado la absorción oral de ubiquinol y de ubiquinona a igualdad de dosis. En uno de los más citados, con doce voluntarios sanos que tomaron 200 miligramos diarios durante cuatro semanas, los niveles plasmáticos totales de coenzima Q aumentaron de 0,9 a 4,3 microgramos por mililitro con ubiquinol, frente a un aumento de 0,9 a 2,5 con ubiquinona. Un segundo estudio, realizado en hombres de edad avanzada, encontró resultados en la misma dirección, aunque con variabilidad individual considerable: no todos los participantes respondieron igual a una u otra forma. En 2016, la Agencia Europea del Medicamento designó al ubiquinol medicamento huérfano para el tratamiento de la deficiencia primaria de coenzima Q10, la mitocondriopatía hereditaria descrita en la entrada dedicada a la ubiquinona. Fue el quinto medicamento huérfano patrocinado por el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras, con estudios dirigidos desde la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y una colaboración clínica en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. La designación abre la puerta a beneficios regulatorios y de financiación para el desarrollo del compuesto, pero no equivale por sí sola a una autorización de comercialización. A día de hoy, el uso del ubiquinol en ese contexto concreto sigue perteneciendo al ámbito de la investigación clínica. Depende de qué se compare. En los estudios de biodisponibilidad, el ubiquinol eleva más los niveles plasmáticos de coenzima Q que una dosis equivalente de ubiquinona. Eso no equivale de forma automática a un beneficio biológico superior: la relación entre el nivel plasmático y el efecto real dentro de la célula todavía se está investigando. Porque le sobran electrones, en cierto sentido. Su forma reducida, rica en hidrógenos, reacciona con facilidad ante el oxígeno del aire y vuelve a convertirse en ubiquinona. Es la misma propiedad que lo hace un buen antioxidante la que complica su conservación fuera del organismo. Sí, de forma constante. Fuera de la cadena respiratoria mitocondrial, enzimas como la NADH-citocromo b5 reductasa y la DT-diaforasa devuelven electrones a la ubiquinona oxidada y regeneran el fondo de ubiquinol disponible en las membranas celulares. Ese reciclaje continuo es lo que mantiene la proporción tan desequilibrada a favor de la forma reducida en una persona sana. No en el sentido convencional del término. Es un compuesto que el propio organismo fabrica y regula. Su designación como medicamento huérfano se refiere a una línea de investigación concreta, para una enfermedad concreta, y no a una autorización general de uso terapéutico.Qué es el ubiquinol
La forma dominante en plasma
Inestabilidad química y reto de formulación
Biodisponibilidad frente a la ubiquinona
Investigación como fármaco huérfano
Preguntas frecuentes
¿El ubiquinol es mejor que la ubiquinona?
¿Por qué el ubiquinol es tan inestable?
¿El organismo puede reciclar la ubiquinona de vuelta a ubiquinol?
¿El ubiquinol es un fármaco?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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