DICCIONARIO MÉDICO
Traumatismo por herida de bala
El traumatismo por herida de bala es el daño orgánico global que un proyectil disparado por un arma de fuego produce en el cuerpo, más allá del propio orificio de entrada. La gravedad no depende solo de por dónde entra la bala, sino de cuánta energía cede a los tejidos a su paso y de qué tan bien la resisten esos tejidos. Conviene distinguirlo, de entrada, de la herida por arma de fuego propiamente dicha, que describe la lesión cutánea y sus rasgos forenses, el orificio de entrada, el trayecto, la salida. El traumatismo por herida de bala mira más allá de esa herida: es el conjunto del daño que el proyectil deja en los tejidos, los vasos y los órganos que atraviesa o que rozan su onda de choque, con independencia de cómo se vea la piel en el punto de impacto. Al abrirse paso, un proyectil aplasta y desplaza el tejido que encuentra en su línea de avance, y ese desplazamiento deja tras de sí la cavidad permanente, el canal que persiste una vez pasada la bala, equivalente en tamaño al hueco que dejaría un objeto sólido del mismo diámetro. Alrededor de ese canal ocurre además un segundo fenómeno, mucho menos intuitivo: la energía cinética que el proyectil transfiere de forma brusca empuja el tejido circundante hacia fuera en todas direcciones, formando una cavidad temporal que puede superar varias veces el diámetro de la bala. Esta cavidad temporal se comporta como un péndulo. Se expande, alcanza su punto máximo en unos pocos milisegundos, y colapsa de nuevo por la propia elasticidad del tejido, en una sucesión de oscilaciones cada vez más pequeñas hasta que la energía se disipa por completo. Qué daño deje a su paso depende, sobre todo, de un factor: la elasticidad del tejido afectado. El músculo o un vaso sanguíneo, elásticos, toleran bien esa distensión brusca y recuperan su forma. El hígado, el hueso o el tejido cerebral, mucho más rígidos, se desgarran y fracturan bajo la misma fuerza que el músculo habría absorbido sin secuelas. La balística de las heridas distingue los proyectiles de baja energía, los propios de la mayoría de las armas cortas, de los de alta energía, característicos de los fusiles y las armas de caza. Un proyectil de alta energía no solo perfora: transfiere a los tejidos una cantidad de energía muy superior, con una cavidad temporal proporcionalmente mayor y, en consecuencia, un radio de lesión que se extiende bastante más allá del trayecto visible de la bala. La herida por arma de fuego describe la lesión cutánea y sus signos forenses, entrada, trayecto, salida. El traumatismo por herida de bala se refiere al daño orgánico global que el proyectil produce en el organismo, incluido el que ocurre lejos del punto de entrada. El desplazamiento radial y momentáneo del tejido alrededor del trayecto del proyectil, causado por la transferencia brusca de energía cinética. Se expande y colapsa en cuestión de milisegundos, como un péndulo que pierde impulso. Por la elasticidad del tejido. Uno elástico, como el músculo, absorbe la distensión de la cavidad temporal sin romperse. Uno rígido, como el hígado o el hueso, se desgarra o fractura ante la misma fuerza. No. Depende sobre todo de la energía del proyectil. Un arma corta de baja energía suele dejar un daño más contenido que un fusil de alta energía, cuya cavidad temporal es mucho mayor.Qué es el traumatismo por herida de bala
La cavidad permanente y la cavidad temporal
Clasificación según la energía del proyectil
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia de la herida por arma de fuego?
¿Qué es la cavidad temporal?
¿Por qué un mismo proyectil daña más un órgano que otro?
¿Toda herida de bala requiere la misma gravedad de daño?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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