DICCIONARIO MÉDICO
Traumatismo abdominal abierto
El traumatismo abdominal abierto es la lesión del abdomen en la que un objeto rompe la pared y crea una vía directa hacia la cavidad peritoneal. A diferencia del traumatismo cerrado, aquí la propia herida delata la gravedad del daño, hasta el punto de que en ocasiones deja ver, o incluso fuera del cuerpo, el contenido intestinal. También llamado traumatismo abdominal penetrante, se define por un rasgo que el cerrado nunca presenta: la solución de continuidad de la piel y de la pared muscular. Esa rotura no garantiza por sí sola que el peritoneo haya sido alcanzado, de modo que conviene distinguir entre la herida que solo llega hasta el músculo, sin abrir la cavidad, y la que sí penetra en ella y expone las vísceras a un contacto directo con el exterior. Dentro de las heridas penetrantes existe además una distinción de trayecto. La herida por punción no tiene orificio de salida: el objeto queda alojado en el interior o se retira por el mismo camino que entró. La herida perforante, en cambio, atraviesa el cuerpo de parte a parte y deja dos orificios, uno de entrada y otro de salida, con un trayecto interno que determina qué estructuras han podido resultar dañadas por el camino. El hallazgo más inequívoco de un traumatismo abdominal abierto es la evisceración: la salida de asas intestinales o de epiplón a través de la herida, visibles fuera de la cavidad. Su sola presencia certifica que la pared abdominal ha sido atravesada en toda su profundidad, sin que haga falta ninguna otra prueba para establecerlo. Es, sin embargo, la excepción más que la norma: la mayoría de las heridas penetrantes no llegan a mostrar contenido intestinal exteriorizado, aunque hayan alcanzado igualmente el peritoneo. Las dos causas más frecuentes de traumatismo abdominal abierto siguen lógicas de daño diferentes. Un arma blanca lesiona únicamente lo que su hoja toca a lo largo del trayecto que recorre, con una energía limitada a la fuerza muscular de quien la empuña. Un proyectil de arma de fuego, en cambio, transporta una energía cinética muy superior que se transfiere a los tejidos circundantes más allá del propio trayecto, un mecanismo que tiene entrada propia en este diccionario. Esa diferencia de energía explica que las heridas por arma blanca dañen con menos frecuencia las estructuras intraabdominales que las producidas por bala, aunque cualquier víscera puede resultar afectada por uno u otro mecanismo. No necesariamente. Solo lo es si la rotura llega a comunicar el exterior con la cavidad peritoneal. Una herida superficial, limitada a la piel o al músculo, no cumple esa condición aunque haya sangrado visible. La salida de asas intestinales o de epiplón fuera de la cavidad abdominal a través de la herida. Es el signo más claro de que la pared ha sido atravesada por completo. No. La de punción no tiene salida: el objeto entra y queda dentro o se retira por el mismo trayecto. La perforante atraviesa el cuerpo y deja dos orificios, de entrada y de salida. Porque transporta mucha más energía cinética, que se disipa en los tejidos más allá del propio trayecto del proyectil. Un arma blanca, en cambio, solo daña lo que la hoja alcanza directamente.Qué es el traumatismo abdominal abierto
La evisceración como signo distintivo
Arma blanca y arma de fuego, dos mecanismos distintos
Preguntas frecuentes
¿Toda herida que rompe la piel del abdomen es un traumatismo abdominal abierto?
¿Qué es la evisceración?
¿Es lo mismo una herida por punción que una herida perforante?
¿Por qué una herida de bala suele ser más grave que una de arma blanca en el abdomen?
Referencias
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