DICCIONARIO MÉDICO
Traumatismo abdominal cerrado
El traumatismo abdominal cerrado es la lesión del abdomen producida por un impacto que no llega a romper la piel. La ausencia de una herida visible es, precisamente, lo que lo hace engañoso: la energía se transmite hacia el interior sin dejar apenas rastro externo, y un órgano puede quedar gravemente dañado bajo una pared abdominal de aspecto casi intacto. También llamado traumatismo abdominal contuso, comparte con el resto de traumatismos cerrados un rasgo definitorio: la piel actúa como una membrana que transmite pero no interrumpe. Toda la energía del impacto se reparte entre la pared muscular y las vísceras que hay debajo, sin que exista un punto de rotura por el que esa energía pueda disiparse hacia el exterior. Tres mecanismos explican la mayoría de los casos. El primero es el golpe directo, la energía de un puño, una rodilla o un objeto romo que se transmite en línea recta hacia los órganos subyacentes. El segundo es el impacto contra un objeto fijo, como ocurre cuando el abdomen se proyecta contra el manillar de una bicicleta o contra el volante de un vehículo. El tercero, y el que con más frecuencia produce lesiones graves, es la desaceleración brusca. En la desaceleración, el cuerpo se detiene de golpe pero sus órganos internos tienden a seguir moviéndose por inercia. Las estructuras que están fijadas a un punto, el bazo por su pedículo vascular, el intestino delgado por el ligamento de Treitz, sufren entonces una fuerza de cizallamiento en ese punto de anclaje, mientras el resto del órgano continúa desplazándose. El resultado es un desgarro en la unión entre la parte móvil y la parte fija, un patrón lesional que la simple contusión directa no produce. Existe además un tercer mecanismo, menos intuitivo, que afecta sobre todo a las vísceras huecas llenas de contenido en el momento del impacto: el estómago tras una comida copiosa, la vejiga distendida. La compresión brusca de un órgano cerrado y lleno de líquido eleva de forma súbita la presión en su interior, de manera parecida a como estalla un globo de agua apretado con fuerza, hasta que la pared cede en su punto más débil. Los cirujanos John Garrett y Paul Braunstein describieron en 1962, en la revista The Journal of Trauma, un patrón lesional ligado al uso del cinturón de seguridad de dos puntos, el que solo cruza la cintura sin sujetar el tórax. La franja de equimosis que deja el cinturón sobre la pared abdominal señala una zona de compresión y cizallamiento combinados: el cuerpo se detiene por la sujeción del cinturón, pero el tronco continúa flexionándose hacia delante sobre ese punto fijo. El resultado, descrito por los mismos autores, asocia lesiones de víscera hueca con fracturas vertebrales lumbares por flexión, las llamadas fracturas de Chance, catalogadas por el radiólogo George Chance en 1948. Porque no deja una herida que alerte de la gravedad del daño interno. La piel puede estar prácticamente intacta mientras un órgano sólido sangra de forma activa bajo ella. La franja de equimosis que deja sobre el abdomen un cinturón de dos puntos tras una colisión. Descrita en 1962 por Garrett y Braunstein, se asocia con lesiones de víscera hueca y con fracturas vertebrales lumbares por flexión. No. El bazo y el intestino delgado, fijados a estructuras concretas, tienden a desgarrarse por cizallamiento en la desaceleración. Un estómago o una vejiga llenos, en cambio, pueden estallar por el simple aumento de presión que produce la compresión directa. En que la piel permanece íntegra. El abierto implica siempre la rotura de la pared abdominal por un objeto penetrante, algo que el cerrado nunca presenta por definición.Qué es el traumatismo abdominal cerrado
Mecanismos de producción
El signo del cinturón de seguridad
Preguntas frecuentes
¿Por qué un traumatismo abdominal cerrado puede ser más peligroso de lo que parece?
¿Qué es el signo del cinturón de seguridad?
¿Todos los órganos abdominales se lesionan por el mismo mecanismo?
¿En qué se diferencia del traumatismo abdominal abierto?
Referencias
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