DICCIONARIO MÉDICO

Trabajo cardiaco dinámico

El trabajo cardíaco dinámico es la energía mecánica que el ventrículo emplea al variar, latido a latido, el volumen de sangre que expulsa, la forma de trabajo que predomina cuando el corazón responde a un esfuerzo aumentando a la vez la frecuencia y el volumen sistólico, como sucede al correr, nadar o pedalear.

Qué es el trabajo cardíaco dinámico

Trabajo, en su sentido físico, procede del latín vulgar tripaliare, «torturar», derivado a su vez del tardío tripalium, un artefacto de tres maderos que servía para sujetar animales de tiro y que, según los textos conciliares de los siglos VI y VII, también se empleó para castigar a personas. El Diccionario de la lengua española conserva ese origen incómodo y añade, entre sus muchas acepciones, la que interesa aquí: en física, trabajo es el producto de una fuerza por la distancia que recorre su punto de aplicación.

Aplicado al corazón, la fuerza es la presión que debe vencer la sangre al salir del ventrículo, y la distancia se traduce en el volumen que atraviesa esa salida. El adjetivo cardíaco tiene una filiación distinta, que puede consultar en su propia entrada. Lo que importa aquí es la palabra que lo acompaña: dinámico, del griego δύναμις (dýnamis, «fuerza», «potencia»), un término que en fisiología señala lo contrario de lo estático, es decir, aquello que cambia. Y lo que cambia en esta modalidad de trabajo cardíaco es, sobre todo, el volumen.

Cómo se genera: presión, volumen y llenado ventricular

El trabajo que realiza el ventrículo izquierdo en cada latido se aproxima multiplicando el volumen sistólico por la presión aórtica media, y ese producto equivale, en términos gráficos, al área que dibuja el bucle de presión y volumen del ventrículo a lo largo del ciclo. Cuando ese producto crece sobre todo porque aumenta el volumen, mientras la presión se mueve poco, se habla de trabajo dinámico.

Durante un esfuerzo de este tipo suben a la vez dos variables: la frecuencia con la que late el corazón y la cantidad de sangre que expulsa en cada contracción. El retorno venoso aumenta porque la contracción de los músculos de las piernas empuja más sangre hacia el tórax, una bomba muscular periférica que conviene imaginar como una segunda bomba, hecha de músculo esquelético, colocada en serie con la primera. Ese mayor volumen que llega al ventrículo se traduce, por el mecanismo que describe la precarga, en una contracción más enérgica y en un volumen sistólico mayor.

La presión arterial, mientras tanto, apenas se mueve. Los vasos del músculo activo se dilatan y ofrecen menos resistencia a la salida, de modo que el corazón bombea más sangre por minuto sin tener que vencer mucha más presión por latido. Ahí radica la diferencia de fondo con el trabajo cardíaco estático, en el que ocurre casi lo contrario.

El componente dinámico en la actividad física

En cardiología del deporte se habla del componente dinámico de una disciplina para describir cuánto exige del sistema aeróbico, y se estima por el porcentaje del consumo máximo de oxígeno que demanda el ejercicio. Una revisión publicada en 2017 en Apunts. Medicina de l'Esport agrupa las disciplinas en tres franjas: componente dinámico bajo, por debajo del 50 % del consumo máximo de oxígeno; moderado, entre el 50 y el 75 %; y alto, por encima del 75 %.

A escala del músculo esquelético, ese mismo predominio del cambio de longitud sobre el cambio de tensión es lo que define el ejercicio isotónico. En el corazón, el correlato es un gasto cardíaco que crece porque suben juntos la frecuencia y el volumen expulsado, no porque el ventrículo tenga que luchar contra una resistencia mayor. Esa distinción de fondo, volumen frente a presión, es la que separa el trabajo dinámico de su contrapartida, el trabajo cardíaco estático.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo trabajo cardíaco dinámico que gasto cardíaco?

No. El gasto cardíaco es un volumen por unidad de tiempo, la sangre que el corazón bombea en un minuto. El trabajo cardíaco es una magnitud de energía, la que se invierte en generar ese bombeo venciendo una presión. Pueden variar a la vez, como ocurre en el ejercicio, pero miden cosas distintas.

¿Por qué la presión arterial cambia tan poco durante un esfuerzo dinámico?

Porque los vasos que irrigan el músculo en actividad se dilatan y reducen su resistencia justo cuando el corazón necesita bombear más. El resultado neto es que el gasto cardíaco puede multiplicarse varias veces durante un ejercicio intenso sin que la presión arterial media suba en la misma proporción. Esa combinación, mucho más volumen y poca más presión, es la firma hemodinámica del trabajo dinámico.

¿De qué depende exactamente el trabajo cardíaco dinámico?

Depende de los dos factores a la vez, del volumen sistólico y de la presión aórtica media, pero es el volumen el que más oscila en esta modalidad. Puede profundizar en cómo se calcula ese volumen en la entrada dedicada a él.

¿Qué deportes generan más trabajo cardíaco dinámico?

Los que mantienen el consumo de oxígeno elevado durante un tiempo prolongado: el fondismo, la natación y el ciclismo de carretera encabezan las clasificaciones de componente dinámico alto. El fútbol y el bádminton, con más pausas e interrupciones, ocupan el escalón intermedio. En el extremo opuesto están disciplinas como el golf o el tiro olímpico, en las que el consumo de oxígeno apenas se eleva sobre el nivel de reposo. La clasificación no juzga la exigencia global del deporte; solo describe cuánto pesa el componente aeróbico frente al de fuerza sostenida.

Referencias

  1. Real Academia Española. Trabajar. Diccionario de la lengua española.
  2. Manual MSD, versión para público general. Biología del corazón.
  3. Grazioli G, Brotons D, Pifarré F, Sanz de la Garza M, Montserrat S, Vidal B, et al. Contraindicaciones cardiológicas para la práctica deportiva. Apunts Med Esport. 2017;52(193):11-16.
  4. Levine BD, Baggish AL, Kovacs RJ, Link MS, Maron MS, Mitchell JH. Task Force 1: Classification of Sports: Dynamic, Static, and Impact. J Am Coll Cardiol. 2015;66(21):2350-2355.

Entradas relacionadas

  • Trabajo cardíaco estático. La otra modalidad de trabajo del ventrículo, la que predomina cuando lo que sube es la presión y no el volumen.
  • Volumen sistólico. La sangre que el ventrículo expulsa en cada latido, el factor que más varía en el trabajo dinámico.
  • Gasto cardíaco. El volumen que el corazón bombea por minuto, resultado de multiplicar la frecuencia por el volumen sistólico.
  • Precarga. El estiramiento de la fibra cardíaca al final del llenado, el mecanismo que conecta el retorno venoso con el volumen sistólico.
  • Ejercicio isotónico. La forma de contracción muscular, con cambio de longitud, que en el corazón se corresponde con el trabajo dinámico.

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