DICCIONARIO MÉDICO
Temblor postural
El temblor postural es aquel que se manifiesta cuando una parte del cuerpo mantiene voluntariamente una posición que exige resistir la fuerza de la gravedad. Es el más fácil de reproducir en una consulta, basta con extender los brazos hacia delante, y también el más frecuente de los temblores de acción. Postural desciende del latín positura, relacionado con ponere (colocar, situar). El término describe con exactitud la condición que desencadena este tipo de temblor: sostener una postura, no ejecutar un movimiento. Extender los brazos en paralelo al suelo, mantener una taza a media altura o sujetar un periódico abierto son gestos que exigen justamente eso, una posición fija sostenida contra la gravedad, y son también las situaciones en las que este temblor se hace más visible. La amplitud del temblor postural puede variar según la posición exacta que adopte la extremidad. Algunos pacientes lo notan sobre todo con los brazos extendidos al frente; otros, en cambio, solo cuando sostienen un peso ligero con la muñeca en una posición concreta. Esta dependencia de la postura, documentada desde hace décadas, distingue al llamado temblor postural dependiente de la posición del que aparece con cualquier postura sostenida, independientemente de su orientación. Su frecuencia se sitúa, según distintas series, entre 4 y 12 hercios. El temblor fisiológico, presente en cualquier persona sana en menor o mayor grado, es precisamente un temblor postural de baja amplitud y alta frecuencia. Cuando el estrés, la falta de sueño, el exceso de cafeína o la abstinencia de alcohol lo intensifican, se habla de temblor fisiológico exagerado, y ese es el motivo por el que las manos tiemblan más tras una noche sin dormir. Entre las causas patológicas, el temblor esencial es la más frecuente, seguida de lejos por ciertos fármacos y por algunos trastornos metabólicos. La lista de posibles orígenes es larga; lo relevante desde el punto de vista puramente descriptivo es que casi todos comparten esta misma forma de presentarse. El temblor postural se mantiene relativamente estable mientras dura la postura; no crece de forma progresiva como sí ocurre en el temblor cinético cuando la extremidad se aproxima a un objetivo. Un mismo paciente, sobre todo si padece temblor esencial, puede presentar ambos patrones sin que eso indique una segunda enfermedad superpuesta. Porque esa postura, brazos paralelos al suelo, es la que con mayor fiabilidad reproduce el temblor postural en cualquier persona que lo padezca, y la que menos depende de la destreza o la colaboración del paciente. No. Todas las personas tienen un temblor postural fisiológico, tan leve que casi nunca se percibe. Solo se convierte en motivo de consulta cuando su amplitud aumenta de forma llamativa. En algunos pacientes sí. Existe un subtipo, descrito como temblor dependiente de la posición, cuya intensidad varía notablemente según el ángulo concreto que adopte la extremidad, a diferencia del que se mantiene igual en cualquier postura sostenida.Qué es el temblor postural
Frecuencia y causas más habituales
Diferenciación con el temblor cinético
Preguntas frecuentes
¿Por qué se explora extendiendo los brazos?
¿El temblor postural es siempre anormal?
¿Cambia con la posición exacta del brazo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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