DICCIONARIO MÉDICO
Temblor de reposo
El temblor de reposo es aquel que se manifiesta cuando el segmento corporal afectado está completamente relajado y apoyado, sin ninguna contracción muscular voluntaria. Tiende a atenuarse o desaparecer con el movimiento y constituye, dentro del eje clínico del temblor, la contrapartida del temblor de acción. El adjetivo reposo llega al castellano desde el latín pausare a través del francés antiguo, con el sentido de detenerse o quedar quieto. Aplicado al temblor, el término describe con precisión la condición necesaria para que este tipo de oscilación se manifieste: la ausencia total de actividad muscular voluntaria en el segmento observado, que debe estar además sostenido contra la gravedad por una superficie externa y no por su propia musculatura. Suele afectar a las manos y los dedos, aunque también puede aparecer en la mandíbula, la lengua o las piernas. La imagen clásica que lo describe, el movimiento de contar monedas o enrollar una píldora entre el pulgar y el índice, procede de la observación de médicos del siglo XIX y sigue apareciendo en la literatura neurológica actual. El temblor de reposo se asocia clásicamente a una disfunción del circuito dopaminérgico que conecta los ganglios basales con el tálamo y la corteza motora. Cuando ese circuito pierde parte de su regulación, ciertas poblaciones neuronales del núcleo talámico ventral intermedio comienzan a descargar de forma rítmica, generalmente entre 4 y 6 hercios, y esa oscilación se transmite después al músculo periférico. La oscilación disminuye o se interrumpe en cuanto el paciente inicia un movimiento voluntario. En algunos casos reaparece, tras una breve pausa, tan pronto como la extremidad adopta una postura sostenida; a este fenómeno se le conoce como temblor reemergente, y su frecuencia coincide con la del temblor de reposo original, lo que sugiere que comparten un mismo generador. Conviene no confundir el temblor de reposo con el temblor de acción, que exige justamente lo contrario: una contracción muscular voluntaria, ya sea para sostener una postura o para ejecutar un movimiento. Un mismo paciente puede presentar ambos tipos de forma simultánea, lo que complica su distinción en la exploración. Por eso los neurólogos observan siempre la extremidad en dos condiciones distintas: completamente relajada primero, en movimiento después. Es también, por su circunstancia de aparición, distinto del temblor cinético, cuya amplitud crece precisamente cuando la extremidad se dirige hacia un objetivo. Porque el circuito neuronal que lo genera compite, en cierto modo, con el que controla el movimiento voluntario. Al activarse este segundo, el primero pierde parte de su influencia sobre el músculo y la oscilación se reduce. Es infrecuente. A diferencia del temblor postural, que puede ser una simple variante fisiológica, el temblor de reposo casi siempre señala una alteración del circuito de los ganglios basales. Un temblor postural que reaparece tras una breve pausa al adoptar una postura fija, con la misma frecuencia que el temblor de reposo previo. Describir este fenómeno con precisión ha llevado varias tesis doctorales de neurología, entre ellas una defendida en Buenos Aires en 2024. No. Aunque las manos y los dedos son la localización más habitual, el temblor de reposo puede aparecer también en la mandíbula, los labios o las piernas.Qué es el temblor de reposo
Circuito implicado y frecuencia
Diferenciación con el temblor de acción
Preguntas frecuentes
¿Por qué el temblor de reposo mejora al moverse?
¿Puede haber temblor de reposo sin ninguna enfermedad de base?
¿Qué es el temblor reemergente?
¿Afecta siempre a las manos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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