DICCIONARIO MÉDICO
Técnicas de relajación imaginaria
Las técnicas de relajación imaginaria, también llamadas de imaginación o visualización guiada, son procedimientos que emplean la construcción mental de escenas sensoriales, no solo visuales, para inducir un estado de calma física y psíquica. A diferencia de otras técnicas de relajación, no parten del cuerpo ni de fórmulas verbales fijas, sino de una escena que cambia de una sesión a otra. Imaginario procede del latín imaginarius, adjetivo formado sobre imago, imaginis, "imagen". La palabra entró en los diccionarios de español en el siglo XV, en el vocabulario de Nebrija, mucho antes de designar ninguna práctica terapéutica; su uso clínico es una aplicación tardía de un término mucho más antiguo. La técnica consiste en evocar, con los ojos cerrados, una escena agradable y detallada, construida con varios sentidos a la vez: no solo lo que se vería, también lo que se oiría, se olería o se sentiría en la piel. Cuantos más sentidos participan en la construcción mental, mayor suele ser el efecto relajante conseguido. El principio de fondo es que la mente responde a una imagen vívida de forma parecida a como respondería al hecho real que esa imagen representa. Igual que pensar en una situación amenazante activa parte de la respuesta de estrés sin que exista amenaza física alguna, imaginar con detalle un entorno seguro y agradable puede activar la respuesta contraria. La sesión suele apoyarse antes en respiración profunda y en cierto grado de relajación muscular previa, no siempre con un protocolo formal. Al cierre, es habitual dejar que la imagen se desvanezca de manera gradual y devolver la atención al entorno real antes de reanudar la actividad, para evitar una vuelta brusca del estado de calma a la alerta cotidiana. Se distingue del entrenamiento autógeno de Schultz en el procedimiento: este trabaja con fórmulas verbales fijas sobre sensaciones corporales muy concretas (peso, calor), repetidas siempre de la misma manera; la relajación imaginaria construye escenas completas y variables, sin un guion cerrado. Tampoco debe confundirse con la meditación. Ambas comparten la atención sostenida y el estado de calma resultante, pero la meditación no requiere necesariamente construir imágenes ni escenarios, mientras que en la relajación imaginaria la escena mental es el elemento central del procedimiento. No, al menos no de entrada. Quienes tienen dificultad para generar imágenes mentales con detalle suelen beneficiarse de un entrenamiento previo en imaginación, con ejercicios progresivamente más complejos, antes de abordar sesiones completas. Depende de la historia personal de cada sujeto. La escena debe resultar agradable y no evocar ninguna asociación negativa; una playa puede relajar a una persona y resultar indiferente, o incluso incómoda, a otra con recuerdos distintos asociados a ese entorno. No tiene un origen único y fechado como otras técnicas de este diccionario. Se ha desarrollado de forma progresiva a lo largo del siglo XX dentro de distintas corrientes de la psicología clínica, más que a partir de una sola obra fundacional. Sí. Es habitual emplearla como cierre de una sesión de relajación muscular o de entrenamiento autógeno, una vez alcanzado ya cierto grado de calma corporal.Qué es la relajación imaginaria
Mecanismo
Diferenciación con otras técnicas de relajación
Preguntas frecuentes
¿Hace falta tener mucha facilidad para imaginar?
¿Cualquier escena mental sirve igual?
¿Desde cuándo se emplea con fines terapéuticos?
¿Se puede combinar con otras técnicas de relajación?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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