DICCIONARIO MÉDICO
Técnicas de relajación
Las técnicas de relajación son un conjunto de procedimientos psicofisiológicos orientados a reducir la activación del sistema nervioso simpático y a inducir un estado de calma física y mental. Se emplean en psicología, medicina conductual y fisioterapia, y agrupan métodos de naturaleza muy distinta bajo un mismo objetivo. La palabra relajación procede del latín relaxatio, -onis, sustantivo formado sobre el verbo relaxare (de re- y laxare, "aflojar"). El término entró en los diccionarios de la lengua española a finales del siglo XVIII y se incorporó al diccionario de la Real Academia Española en 1817, mucho antes de que existiera ninguna técnica formal para inducirla. Lo que hoy se entiende por técnica de relajación es más reciente: un procedimiento reproducible, con una lógica interna y un objetivo terapéutico definido, no la simple ausencia de actividad. La distinción importa. Relajarse, en sentido llano, puede ocurrir de forma espontánea. Una técnica de relajación, en cambio, es un método entrenado: una secuencia de pasos que una persona aprende y repite hasta que el estado de calma se vuelve accesible de forma más o menos voluntaria. El punto de partida es la respuesta al estrés. Ante una amenaza percibida, real o imaginada, el sistema nervioso simpático libera catecolaminas que elevan la frecuencia cardíaca y la presión arterial y preparan al organismo para la acción. Las técnicas de relajación persiguen el efecto contrario: activar el sistema nervioso parasimpático y reducir esos mismos parámetros. Algunos autores han llamado a esto, por simetría con el fenómeno que combate, la respuesta de relajación. No todas las técnicas recorren el mismo camino hasta ahí. Unas trabajan primero con la musculatura; otras, con la sugestión o con imágenes mentales. El punto de llegada fisiológico es similar; la vía de acceso, no. La psicología clínica agrupa las técnicas de relajación en dos grandes familias, según el punto de entrada del procedimiento. Las técnicas de base somática actúan primero sobre el cuerpo. Es el caso de la relajación progresiva de Jacobson, que alterna tensión y distensión muscular por grupos corporales, y de su adaptación abreviada, la relajación de Wolpe, concebida como paso previo a la exposición gradual en el tratamiento de fobias. Las técnicas de base cognitiva o de sugestión, por su parte, trabajan primero sobre la representación mental. Ahí se sitúan el entrenamiento autógeno de Schultz, basado en la autosugestión de sensaciones corporales, y las técnicas de relajación imaginaria, que recurren a escenas mentales evocadoras. Existe además un procedimiento transversal, aplicable como fase final de casi cualquiera de las anteriores: la relajación condicionada, que asocia una palabra propia al estado ya alcanzado para poder evocarlo con rapidez. A esta lista se suman procedimientos que no se estudian como entidad propia en este diccionario pero que comparten el mismo objetivo, como la respiración diafragmática, la meditación, el yoga o el taichí. El estudio científico de la relajación como procedimiento terapéutico arranca en 1908, cuando el médico estadounidense Edmund Jacobson presentó en la Universidad de Harvard sus primeras observaciones sobre la relación entre tensión muscular y estados de ansiedad. Publicó el desarrollo completo del método veintiún años después. En paralelo, en Alemania, Johannes Heinrich Schultz exploraba una vía distinta a partir de la hipnosis clínica, que presentó en 1927 y publicó en 1932. Ambos enfoques, el corporal y el mental, conviven desde entonces sin haberse fundido en uno solo. A partir de mediados del siglo XX, la terapia de conducta incorporó estos métodos como herramienta dentro de tratamientos más amplios. Joseph Wolpe los empleó, adaptados y abreviados, como paso previo a la exposición a estímulos temidos. Desde 1908, año en que Edmund Jacobson expuso en Harvard sus primeras observaciones sobre tensión muscular y ansiedad. Antes de esa fecha existían prácticas de relajación de raíz muy distinta, como la meditación o el yoga, pero no un procedimiento médico reproducible pensado como tal. No. La evidencia disponible no señala un método universalmente más eficaz; la elección depende del perfil del paciente, del tiempo disponible para el entrenamiento y de si la técnica se aplica sola o como parte de un tratamiento más amplio. La relajación, en su acepción común, puede ser un estado espontáneo. Una técnica de relajación es, en cambio, un procedimiento aprendido, con pasos definidos y un objetivo terapéutico, que se repite hasta dominarlo. Sí, y es habitual. Los programas de entrenamiento en relajación suelen introducir primero un método de base somática y, una vez dominado, añaden un componente de condicionamiento a una señal para acortar el tiempo de inducción en la vida cotidiana.Qué es una técnica de relajación
Contexto fisiológico
Clasificación
Desarrollo histórico
Preguntas frecuentes
¿Desde cuándo se estudian de forma científica las técnicas de relajación?
¿Existe una técnica de relajación superior a las demás?
¿Qué diferencia hay entre relajarse y practicar una técnica de relajación?
¿Se pueden combinar varias técnicas de relajación?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026