DICCIONARIO MÉDICO
Sulbactam
El sulbactam es un inhibidor de betalactamasas, la enzima que ciertas bacterias usan para inactivar antibióticos como la penicilina. Carece de utilidad clínica por sí solo y se administra siempre junto a un antibiótico betalactámico, casi siempre ampicilina, al que protege de esa degradación. Su código en la clasificación ATC es J01CG01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Químicamente es un sulfona del ácido penicilánico, un derivado semisintético del mismo núcleo del que parten las penicilinas. No es un antibiótico en sentido estricto: se une a la betalactamasa bacteriana y la inactiva de forma irreversible, actuando como lo que la farmacología llama un "inhibidor suicida", el mismo mecanismo del ácido clavulánico, aunque con menos potencia. Frente a las betalactamasas de tipo TEM-1, por ejemplo, el ácido clavulánico llega a ser sesenta veces más eficaz. Lo desarrolló Pfizer a finales de los años setenta, en el curso de un cribado sistemático de inhibidores de betalactamasas, y se patentó en 1977. No inhibe las betalactamasas de tipo AmpC, así que no aporta nada frente a bacterias como Pseudomonas, Enterobacter o Serratia, que suelen producir ese tipo de enzima. A diferencia del ácido clavulánico, el sulbactam conserva cierta capacidad antibacteriana por sí mismo. Es débil frente a la mayoría de las bacterias, pero resulta clínicamente relevante contra dos géneros concretos: el gonococo y, sobre todo, Acinetobacter. Ese rasgo, casi anecdótico durante años, ha ganado peso a medida que las infecciones por Acinetobacter resistente se han vuelto más frecuentes en las unidades de cuidados intensivos. También es más estable en solución acuosa que el ácido clavulánico, aunque menos potente como inhibidor. Es el tipo de compromiso habitual en farmacología: lo que se gana en estabilidad de manejo se pierde en fuerza de inhibición, y viceversa. Porque su propia actividad antibacteriana es insuficiente para uso clínico salvo en esas dos excepciones. La combinación con ampicilina, en proporción fija, restaura la eficacia del antibiótico frente a bacterias que de otro modo lo degradarían con su betalactamasa. En potencia y en espectro de actividad propia. El ácido clavulánico inhibe la betalactamasa con más fuerza, pero no tiene ninguna acción antibacteriana por sí mismo. El sulbactam es menos potente como inhibidor, pero es el único de los dos capaz de actuar solo contra Acinetobacter. Sí, y de forma creciente. En mayo de 2023 la autoridad reguladora estadounidense autorizó una combinación de sulbactam con un nuevo inhibidor, el durlobactam, específicamente para la neumonía hospitalaria causada por Acinetobacter resistente a carbapenémicos, un tipo de infección con opciones de tratamiento muy limitadas hasta entonces.Qué es el sulbactam
Una actividad propia que el ácido clavulánico no tiene
Preguntas frecuentes
¿Por qué casi siempre aparece combinado con otro antibiótico?
¿En qué se diferencia exactamente del ácido clavulánico?
¿Sigue siendo una molécula de interés en la investigación actual?
Referencias
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