DICCIONARIO MÉDICO
Sueños
Los sueños son las imágenes, pensamientos y emociones que surgen durante el sueño, ajenos al hilo habitual del pensamiento consciente. Ocurren sobre todo, aunque no de forma exclusiva, durante la fase REM, y su estudio ha oscilado entre la interpretación psicológica y la explicación puramente neurobiológica sin que ninguna de las dos se haya impuesto por completo. En español, la palabra sueños nombra tanto el acto de dormir como lo que se sueña, una coincidencia que no se da en las lenguas vecinas: el italiano diferencia sonno de sogno, el francés sommeil de rêve, el portugués sono de sonho. El origen está en dos voces latinas emparentadas, somnus (dormir) y somnium (lo soñado, derivado a su vez de somnus), que el castellano terminó fundiendo en un único término a lo largo de su evolución fonética. Para referirse específicamente a lo relacionado con los sueños, el español recurrió más tarde a una raíz distinta, de origen griego: onírico, del griego óneiros, «sueño» en el sentido de lo soñado. La palabra entró en el diccionario académico en 1930, en pleno auge del psicoanálisis, aunque el término oniromancia, «adivinación por medio de los sueños», ya se documentaba desde 1900. Los descriptores en ciencias de la salud definen los sueños como una serie de pensamientos, imágenes o emociones que ocurren durante el sueño y que quedan disociados de la corriente habitual de la conciencia de vigilia. Esa disociación es, precisamente, lo que distingue la experiencia onírica de cualquier otro tipo de pensamiento. La actividad onírica no se localiza en una única estructura cerebral. Los estudios de neuroimagen muestran que, durante el sueño REM, se activan de forma especialmente intensa la amígdala, implicada en la respuesta emocional, el hipocampo, relacionado con la memoria, y regiones límbicas y del tronco encefálico, mientras que la corteza prefrontal dorsolateral, la que gobierna el razonamiento lógico y la autocrítica, reduce su actividad. Ese patrón explica buena parte de las características habituales del sueño: la carga emocional intensa, la falta de coherencia argumental y la ausencia de extrañeza ante lo absurdo. Durante el REM, la acetilcolina alcanza niveles similares a los de la vigilia, mientras que la serotonina y la noradrenalina prácticamente desaparecen del tronco encefálico: es la combinación inversa a la que se observa despierto, y varios autores la señalan como uno de los factores que explican el tono emocional y la escasa capacidad crítica del contenido onírico. Soñar no es un privilegio exclusivo del sueño REM. Cuando se despierta a un voluntario durante el sueño no REM, entre un tercio y la mitad de las veces relata haber estado soñando, aunque se trate por lo general de pensamientos breves, estáticos y con escasa carga narrativa, muy distintos de los relatos elaborados y a menudo extravagantes que caracterizan al REM. La primera gran teoría científica sobre los sueños llegó de la mano del psicoanálisis. Sigmund Freud publicó el 31 de octubre de 1899 «La interpretación de los sueños» (aunque, por razones editoriales, la obra se fechó en 1900), donde defendía que todo sueño constituye la realización disfrazada de un deseo reprimido y que su contenido manifiesto oculta un significado latente accesible mediante el análisis. Casi ochenta años después, en 1977, los psiquiatras J. Allan Hobson y Robert McCarley propusieron una explicación radicalmente distinta desde la neurobiología: la teoría de la activación-síntesis. Según este modelo, los sueños no esconden ningún mensaje cifrado. Son el resultado de que la corteza cerebral intenta dar sentido, con los materiales que le ofrece la memoria, a una actividad neuronal generada de forma prácticamente aleatoria en el tronco encefálico durante el REM. El contenido onírico sería, en este marco, una consecuencia y no una causa. Los sueños no deben confundirse con las alucinaciones, que se producen en estado de vigilia y sin el descenso de conciencia propio del sueño. Tampoco equivalen a la ensoñación diurna, el quedarse en las nubes estando despierto, que carece de la desconexión sensorial y de la pérdida de control voluntario del pensamiento que caracterizan al sueño. Dentro del propio sueño existen fenómenos vecinos con entidad propia. La pesadilla es un sueño de contenido amenazante que llega a despertar a quien lo sufre; los terrores nocturnos, en cambio, surgen en fases de sueño profundo no REM y no suelen dejar un relato recordable, aunque provocan una reacción de miedo intensa mientras ocurren. No exactamente. El traductor español de Freud, Luis López-Ballesteros, usó «sueño» para el acto de dormir y «ensueño» para lo soñado, precisamente para evitar la ambigüedad del término único. La distinción no cuajó del todo en el uso corriente, y hoy «sueño» sigue sirviendo, en la práctica, para ambas cosas. En cierta medida. El fenómeno se conoce como sueño lúcido: la persona que sueña toma conciencia de que está soñando y, en algunos casos, logra influir en lo que ocurre a continuación. No es habitual ni fácil de provocar de forma voluntaria. Sí, aunque no todos lo recuerden. La falta de recuerdo depende más de la fase del sueño en que se produce el despertar que de la ausencia real de actividad onírica. La explicación depende de qué teoría se adopte. Para el psicoanálisis, la incoherencia es aparente: responde a un mecanismo de censura que distorsiona el contenido latente para hacerlo tolerable. Para la neurobiología, la incoherencia es real y tiene un origen distinto: durante el sueño REM se reduce la actividad de la corteza prefrontal, la región responsable de organizar la información de forma lógica y secuencial, de modo que el cerebro trabaja con las piezas sueltas que le proporciona la memoria sin el filtro que aplicaría despierto.Qué son los sueños
Bases neurofisiológicas
Teorías sobre su función
Diferenciación con otros fenómenos
Preguntas frecuentes
¿«Sueño» y «ensueño» son la misma palabra?
¿Se puede controlar el contenido de un sueño?
¿Todo el mundo sueña?
¿Por qué los sueños suelen ser tan incoherentes?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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