DICCIONARIO MÉDICO
Sudorífero
Sudorífero es el adjetivo que la Real Academia Española aplica a un medicamento que hace sudar, sinónimo pleno de sudorífico y de diaforético. Perteneció durante siglos al vocabulario de la farmacia, no al de la anatomía, y hoy sobrevive sobre todo en los diccionarios y en los textos históricos de medicina. El adjetivo procede del latín sudorifer, -eri, formado sobre sudor y el verbo ferre (llevar, producir). Su pariente más cercano, sudorífico, comparte la primera mitad pero no la segunda: se construye con el latín facere (hacer), de modo que uno y otro nombran, por caminos distintos, la misma idea de provocar sudor. La Real Academia Española los recoge como sinónimos exactos, junto con diaforético, del griego diaphoretikós. Algunos tratados de farmacia del siglo XIX llegaron a marcar una diferencia sutil entre los dos primeros: sudorífero sería lo que tiene, por su propia naturaleza, la virtud de hacer sudar, mientras que sudorífico designaría lo que efectivamente la ejerce en un momento dado. La distinción no sobrevivió a la lexicografía moderna, que trata ambos términos como intercambiables. Conviene no confundirlo con sudorípara, el adjetivo que hoy se aplica en anatomía a la glándula que fabrica el sudor y que procede de una raíz latina distinta, parere (parir, producir). Sudorífero perteneció siempre al lenguaje de los remedios. Sudorípara, al de la anatomía descriptiva. Son primos lejanos, no sinónimos. Durante buena parte de la historia de la medicina occidental, provocar una sudoración copiosa y sostenida se consideró un tratamiento en sí mismo, no solo un signo que acompañaba a la fiebre. La propia Real Academia Española conserva, como acepción hoy en desuso, aquella práctica: llama sudores, en plural, al remedio que se aplicaba a los enfermos, sobre todo a quienes padecían el mal venéreo, para obligarlos a sudar de forma copiosa o frecuente. El ejemplo más conocido de sustancia sudorífera es el guayaco, un árbol americano cuya madera se introdujo en Europa a comienzos del siglo XVI como remedio contra la sífilis, entonces llamada mal de bubas. El humanista alemán Ulrich von Hutten dio a conocer el tratamiento en 1519, en un texto que se tradujo enseguida al alemán, al inglés y al francés; una cura completa a base de guayaco podía prolongarse durante cuatro o cinco semanas. Ninguna de ellas curaba lo que prometía curar. Otras plantas con fama de sudoríferas, como la zarzaparrilla o el saúco, se emplearon durante siglos contra fiebres y catarros, mucho antes de que existiera un antitérmico en sentido moderno. Es un adjetivo aplicado tradicionalmente a un medicamento o sustancia capaz de provocar sudor. La Real Academia Española lo da como sinónimo exacto de sudorífico y de diaforético. No. Aunque suenan parecidos, proceden de raíces latinas distintas y pertenecen a mundos distintos: sudorífero es un término de la farmacia antigua, aplicado a remedios; sudorípara es el adjetivo anatómico moderno de la glándula que produce el sudor. Sobre todo contra fiebres y, de forma destacada, contra la sífilis: el guayaco se convirtió en el siglo XVI en el tratamiento más prestigioso, y por tanto más caro, contra esa enfermedad. La propia Real Academia recoge que, en el pasado, los tratamientos de este tipo se reservaban en particular a los enfermos de mal venéreo. Apenas. La farmacología actual prefiere diaforético. Sudorífero sobrevive sobre todo en los diccionarios y en los textos que estudian la historia de la medicina.Qué es sudorífero
Un adjetivo de la farmacia antigua
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente sudorífero?
¿Es lo mismo sudorífero que sudorípara?
¿Para qué se empleaban los remedios sudoríferos?
¿Se sigue usando hoy el término sudorífero?
Referencias
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