DICCIONARIO MÉDICO
Sublimación
Sublimación es, en psicoanálisis, el mecanismo de defensa por el que la energía de un impulso sexual o agresivo se redirige hacia una meta valorada social y culturalmente, sin que medie la represión. Freud la situó entre los destinos posibles de la pulsión, y la clasificación psicoanalítica posterior la considera una de las defensas más maduras del psiquismo. La palabra procede del latín sublimare, "elevar, ensalzar", derivado a su vez de sublimis, "que está en lo alto". La Real Academia Española recoge también una acepción física del término, ajena por completo a la psicología: el paso directo de un cuerpo del estado sólido al gaseoso sin pasar por el líquido. Ambos sentidos, el psíquico y el físico, comparten únicamente la idea de un tránsito hacia un estado distinto, sin ninguna relación conceptual entre ellos. En su acepción psicoanalítica, la sublimación describe el proceso por el que una pulsión abandona su meta sexual original y se orienta hacia un fin no sexual, social y culturalmente apreciado, que puede ir del arte a la investigación científica, pasando por el deporte de competición. El desvío no exige represión ni sufrimiento asociado, algo que sí distingue a otros mecanismos de defensa; la satisfacción, aunque parcial, se alcanza por una vía distinta y sin conflicto. La primera mención documentada del término aparece en una carta que Freud dirigió a Wilhelm Fliess el 2 de mayo de 1897, donde habla de "sublimaciones de hechos" como fantasías protectoras frente al recuerdo doloroso. El desarrollo conceptual propiamente dicho llega ocho años después, en Tres ensayos de teoría sexual (1905), donde Freud la define como la desviación de las fuerzas pulsionales sexuales de sus metas originales hacia metas nuevas, un recurso que sitúa junto a la formación reactiva entre los posibles desenlaces del periodo de latencia infantil. El estatuto definitivo del concepto llega una década más tarde. En Pulsiones y destinos de pulsión (1915), Freud la incorpora como uno de los cuatro destinos posibles de la pulsión sexual, junto al trastorno hacia lo contrario, la vuelta hacia la persona propia y la represión. George Vaillant, psiquiatra estadounidense, ordenó en 1977 los mecanismos de defensa en una jerarquía de cuatro niveles según su grado de distorsión de la realidad. La sublimación quedó situada en el nivel más alto, el de las defensas maduras, junto al humor, la supresión consciente, el altruismo y la anticipación. La represión ocupa el nivel inmediatamente inferior, el de las defensas neuróticas. Esa jerarquía explica por qué, entre las salidas posibles a un impulso inaceptable, la sublimación se considera la más constructiva: no niega el impulso ni lo disfraza. No lo elimina: lo reconduce. En Tres ensayos de teoría sexual, Freud presenta la sublimación y la formación reactiva como procesos hermanos, dos salidas para las mismas mociones pulsionales no aplicables durante la infancia. Con el tiempo sus caminos se separan con claridad: la formación reactiva convierte el impulso en su opuesto, el asco sustituye al placer, la ternura excesiva sustituye a la hostilidad, mientras que la sublimación conserva la energía pulsional intacta y solo cambia su destino. La represión no transforma nada: expulsa el contenido inaceptable de la conciencia y lo mantiene fuera mediante un gasto constante de energía psíquica. Es, en la jerarquía de Vaillant, un mecanismo mucho menos eficiente que la sublimación, precisamente porque no resuelve el conflicto, solo lo esconde. En una carta a Wilhelm Fliess fechada el 2 de mayo de 1897, aunque entonces el término aludía solo a una forma de fantasía protectora. El desarrollo conceptual, tal y como se entiende hoy, no llega hasta 1905, con Tres ensayos de teoría sexual, y no queda fijado como destino pulsional hasta 1915. No. Se clasifica entre los mecanismos maduros, junto al humor y el altruismo. En física y en química nombra el paso directo de un sólido a un estado gaseoso, sin fase líquida intermedia, como ocurre con el hielo seco o con el yodo al calentarse. No guarda relación conceptual alguna con el mecanismo de defensa, más allá de la etimología común. No, aunque Freud las presentó juntas en 1905. La formación reactiva convierte el impulso en su contrario; la sublimación lo conserva y solo le cambia el destino, sin necesidad de disfrazarlo.Qué es la sublimación
Origen del concepto en la obra de Freud
Mecanismo y lugar entre los mecanismos de defensa
Diferenciación con la formación reactiva y con la represión
Preguntas frecuentes
¿Cuándo empleó Freud por primera vez la palabra sublimación?
¿Es un mecanismo de defensa patológico?
¿Qué otro significado tiene la palabra sublimación fuera de la psicología?
¿La sublimación y la formación reactiva son lo mismo?
Referencias
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