DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Sanfilippo
El síndrome de Sanfilippo, o mucopolisacaridosis tipo III, es una enfermedad lisosomal hereditaria en la que el deterioro del sistema nervioso central avanza mucho más deprisa que los rasgos físicos, al revés de lo que ocurre en otras mucopolisacaridosis. Se debe a la falta de una de cuatro enzimas necesarias para degradar el heparán sulfato, y según cuál falte se distinguen los subtipos A, B, C y D. Lleva el nombre de Sylvester Sanfilippo, pediatra estadounidense de la Universidad de Minnesota que, junto con Podosin, Langer y Good, publicó en 1963 en el Journal of Pediatrics la descripción de ocho niños con discapacidad intelectual y un patrón urinario de mucopolisacáridos distinto al de los grupos de Hurler y Hunter que estudiaba en paralelo. Pertenece a la familia de las mucopolisacaridosis, siete enfermedades emparentadas por acumular, dentro de los lisosomas, distintas moléculas de una misma familia química, los glicosaminoglicanos. El heparán sulfato se descompone dentro del lisosoma mediante una secuencia de reacciones enzimáticas, y cada una de las cuatro enzimas implicadas da nombre a un subtipo cuando falla. En el tipo A falta la heparán N-sulfamidasa, codificada por el gen SGSH; es la forma más grave y, en la mayoría de las poblaciones estudiadas, también la más frecuente. En el tipo B falta la alfa-N-acetilglucosaminidasa, por alteración del gen NAGLU. El tipo C, por déficit de la enzima HGSNAT, y el tipo D, por déficit de la N-acetilglucosamina-6-sulfatasa, codificada por el gen GNS, son considerablemente más raros. Los cuatro se heredan de forma autosómica recesiva y, pese a la enzima distinta, resultan clínicamente casi indistinguibles entre sí. Solo el estudio enzimático o genético permite diferenciarlos con certeza. Lo que distingue al síndrome de Sanfilippo dentro del grupo de las mucopolisacaridosis no es la bioquímica, muy parecida en todas ellas, sino el reparto de la gravedad entre el cuerpo y el cerebro. En el gargolismo, nombre histórico de la mucopolisacaridosis tipo I, y en la enfermedad de Hunter, los rasgos somáticos (la facies tosca, la talla baja, la rigidez articular, el hígado y el bazo aumentados de tamaño) suelen ser muy llamativos. En el síndrome de Sanfilippo ocurre justo lo contrario: los primeros pacientes que describió Sanfilippo tenían una cara casi normal y una afectación esquelética discreta, mientras que el deterioro neurológico avanzaba con rapidez. Esa desproporción, más que ningún rasgo aislado, es la que orienta el diagnóstico. La enfermedad de Maroteaux-Lamy, mucopolisacaridosis tipo VI, se sitúa en el extremo contrario: rasgos somáticos marcados con inteligencia conservada. El cuadro suele avanzar en tres fases reconocibles. Primero aparece un retraso leve del desarrollo, sobre todo del lenguaje, tras un periodo inicial de crecimiento aparentemente normal. Después llega una etapa marcada por la hiperactividad, los trastornos del sueño y un comportamiento cada vez más difícil de sobrellevar en el entorno familiar y escolar. La última fase trae la pérdida progresiva de las capacidades motoras e intelectuales ya adquiridas. Por ese patrón de deterioro tras un desarrollo inicial normal, el síndrome de Sanfilippo se describe a menudo como una forma de demencia infantil. Es la mucopolisacaridosis más frecuente en conjunto, aunque su incidencia varía mucho según la región: se han descrito cifras de 1 caso por cada 280.000 nacimientos en Irlanda del Norte, 1 por cada 66.000 en Australia y 1 por cada 50.000 en los Países Bajos. Dentro de los cuatro subtipos, el A y el B concentran la gran mayoría de los casos diagnosticados; el C y, sobre todo, el D son mucho menos habituales. No. Era estadounidense, nacido en Rochester, Nueva York, y desarrolló su carrera en la Universidad de Minnesota, donde identificó el síndrome que lleva su nombre durante una investigación posdoctoral iniciada en 1960. Porque la vía metabólica que degrada el heparán sulfato necesita varias enzimas trabajando en cadena, y el fallo de cualquiera de ellas produce, aguas abajo, el mismo resultado: acumulación de la misma molécula y un cuadro clínico casi idéntico, aunque el gen y la enzima detrás sean distintos en cada caso. Sí, en conjunto es la más común de las siete. Sí. Otras mucopolisacaridosis, como la enfermedad de Hunter, se transmiten ligadas al cromosoma X y afectan casi solo a varones; el síndrome de Sanfilippo, en cambio, se hereda de forma autosómica recesiva y afecta por igual a ambos sexos.Qué es el síndrome de Sanfilippo
Los cuatro subtipos
Diferenciación con otras mucopolisacaridosis
Curso clínico
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Sylvester Sanfilippo era pediatra francés?
¿Por qué el mismo síndrome tiene cuatro subtipos si el cuadro clínico es tan parecido?
¿Es más frecuente que otras mucopolisacaridosis?
¿Afecta igual a niños y niñas?
Referencias
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