DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Löfgren
El síndrome de Löfgren es una forma aguda y de curso benigno de sarcoidosis, definida por la combinación de eritema nudoso, agrandamiento de los ganglios linfáticos hiliares de ambos pulmones y artritis, casi siempre en personas jóvenes. Debe su nombre a Sven Halvar Löfgren (1910-1978), neumólogo sueco que desarrolló buena parte de su carrera en el hospital Sankt Göran de Estocolmo. En su tesis doctoral de 1946 relacionó el eritema nudoso, una erupción cutánea que hasta entonces se consideraba casi un sinónimo de tuberculosis, con la sarcoidosis. Siete años después, en 1953, reunió más de cien casos y describió la asociación como una entidad clínica reconocible dentro de esa enfermedad. La sarcoidosis es una enfermedad granulomatosa de causa desconocida que puede afectar a casi cualquier órgano, aunque el pulmón y los ganglios torácicos son los más implicados. El síndrome de Löfgren no constituye una enfermedad distinta: es su forma de presentación aguda, la que se instaura en cuestión de días y tiende a resolverse por completo. El resto de las sarcoidosis sigue, en cambio, un curso insidioso y en ocasiones crónico. No siempre están presentes los tres signos a la vez. Como en cualquier sarcoidosis, el mecanismo de fondo es una respuesta inflamatoria desproporcionada frente a un antígeno todavía no identificado, en una persona con una predisposición genética concreta. El resultado es la formación de granulomas no caseificantes, agregados de macrófagos y células gigantes que se organizan en los tejidos afectados sin llegar a necrosarse, a diferencia de lo que ocurre en la tuberculosis. En el lavado broncoalveolar de estos pacientes suele encontrarse un cociente de linfocitos CD4/CD8 elevado, reflejo de la respuesta inmunitaria que sostiene el granuloma. Lo distintivo del síndrome de Löfgren dentro del espectro de la sarcoidosis es su asociación con el alelo HLA-DRB1*03: quienes lo portan tienden a desarrollar precisamente esta forma aguda y autolimitada. Esa correlación genética explica en parte por qué su pronóstico es tan constante de unos pacientes a otros, algo que no ocurre en la sarcoidosis de curso crónico. Radiológicamente, la sarcoidosis se clasifica en varios estadios según los hallazgos de la radiografía de tórax, y el síndrome de Löfgren corresponde casi siempre al estadio I: adenopatías hiliares bilaterales sin infiltrado visible en el parénquima pulmonar. Puede acompañarse de fiebre, y en una minoría de casos se añade una inflamación ocular anterior. La proporción de pacientes con sarcoidosis que debutan de esta manera varía mucho según la población estudiada: apenas alcanza el 5% en algunas series norteamericanas y supera el 30% en los países escandinavos. El diagnóstico suele establecerse sin necesidad de biopsia, porque la combinación de los tres signos tiene una especificidad cercana al 95%. Conviene, sin embargo, distinguirlo de otros procesos que también combinan eritema nudoso y artritis. La histoplasmosis aguda, ciertas infecciones estreptocócicas, la enfermedad inflamatoria intestinal y algunas reacciones a fármacos pueden dar un cuadro cutáneo y articular parecido, aunque casi nunca reproducen una adenopatía hiliar bilateral tan simétrica. La tuberculosis, principal diagnóstico diferencial histórico del eritema nodoso, queda descartada por la ausencia de necrosis caseosa en el granuloma. Dentro de la propia sarcoidosis, la línea que separa el síndrome de Löfgren de la enfermedad crónica es también una cuestión de evolución más que de biología. Si los signos persisten más de dos años o dejan secuelas pulmonares, el cuadro deja de considerarse una forma aguda y pasa a tratarse como sarcoidosis establecida. Porque fue Sven Löfgren quien, en su tesis de 1946 y después en un estudio de más de cien pacientes publicado en 1953, describió por primera vez la asociación entre el eritema nudoso y las adenopatías hiliares como un cuadro reconocible dentro de la sarcoidosis. Antes de sus trabajos, el eritema nudoso de origen torácico se atribuía casi siempre a la tuberculosis. No. Es una de sus formas de presentación, la más aguda y la que mejor pronóstico tiene. La incidencia varía mucho según el origen geográfico y racial de la población estudiada. Es más frecuente en mujeres jóvenes, sobre todo entre los treinta y los cuarenta años, y muestra cierta preferencia estacional por los meses de primavera. Las personas de ascendencia escandinava e irlandesa concentran las tasas más altas, seguidas de la población afrodescendiente y puertorriqueña, mientras que en el este asiático es mucho menos habitual. Parte de esta variación se explica por la distribución desigual del alelo HLA-DRB1*03 entre poblaciones, aunque también influyen factores ambientales todavía mal definidos. Sí. Aunque la tríada completa es la presentación más reconocible, no siempre aparecen los tres signos a la vez. Hay series que describen variantes sin eritema nodoso, sobre todo en varones, en las que la artritis de tobillos es el hallazgo dominante. En una minoría de casos, el síndrome se acompaña de una inflamación ocular anterior aguda, generalmente leve y transitoria. Se comporta como un cuarto signo ocasional, no como parte obligada del cuadro.Qué es el síndrome de Löfgren
Mecanismo y contexto inmunológico
Formas de presentación de la sarcoidosis
Diferenciación con otros procesos
Preguntas frecuentes
¿Por qué el síndrome lleva el nombre de Löfgren?
¿Es una enfermedad distinta de la sarcoidosis?
¿Por qué es más frecuente en el norte de Europa?
¿Pueden faltar algunos de los tres signos?
¿Qué relación tiene con la uveítis?
Referencias
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