DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome del histiocito azul marino
El síndrome del histiocito azul marino es una entidad hematológica muy poco frecuente, caracterizada por la acumulación en la médula ósea, el hígado y el bazo de histiocitos cargados de un pigmento lipídico que se tiñe de azul verdoso con las tinciones habituales. El nombre describe, de forma literal, lo que se ve al microscopio. El citólogo suizo Sigfrid Möschlin identificó por primera vez, en 1947, unos macrófagos cargados de gránulos que adquirían con la tinción de May-Grünwald-Giemsa un tono azul marino característico. Más de veinte años después, en 1970, el hematólogo estadounidense Murray N. Silverstein y sus colaboradores Ralph Ellefson y Edgar Ahern describieron, en una serie de nueve pacientes publicada en el New England Journal of Medicine, un cuadro clínico propio asociado a esa célula (esplenomegalia y trombocitopenia, con una evolución que oscilaba entre un curso benigno y una cirrosis hepática progresiva) y propusieron para él el nombre de síndrome del histiocito azul marino. El hallazgo microscópico y el síndrome clínico no son, sin embargo, la misma cosa. El histiocito azul marino es solo un rasgo celular, y ese rasgo puede aparecer en muchas enfermedades distintas; el síndrome, en el sentido estricto que le dio Silverstein, es la entidad primaria en la que ese hallazgo aparece sin que exista ninguna otra causa que lo explique. No se trata de un tipo celular nuevo, sino de un histiocito común que ha perdido la capacidad de degradar por completo los lípidos que fagocita. En su interior se acumulan ceroide, lipofuscina, esfingomielina y glucoesfingolípidos, formando gránulos voluminosos que se comportan de forma característica ante distintas tinciones: azules o verdosos con May-Grünwald-Giemsa, anaranjados con la técnica de ácido peryódico de Schiff y negros con Sudán III y ácido ósmico. Ya en 1965, Holland y su equipo plantearon que el mecanismo de fondo era comparable al de otras esfingolipidosis, como la enfermedad de Gaucher: un defecto heredado en el catabolismo lisosómico de los lípidos, no una acumulación pasiva por exceso de aporte. La forma primaria, la que describió Silverstein, es hereditaria y de transmisión autosómica recesiva; se ha relacionado con una mutación concreta del gen de la apolipoproteína E (APOE), que altera el metabolismo lipídico de forma sistémica. Jones y sus colaboradores documentaron en 1970 un hermano y una hermana afectados cuyos padres procedían de la misma zona rural de Virginia Occidental, un dato compatible con la consanguinidad que suele acompañar a los trastornos autosómicos recesivos infrecuentes. La mayoría de los casos que se ven hoy en la práctica clínica, con todo, son secundarios. El histiocito azul marino aparece como hallazgo acompañante en la enfermedad de Niemann-Pick de tipo B y de tipo C, en la enfermedad de Gaucher, en la nutrición parenteral prolongada, en síndromes mielodisplásicos, en la leucemia mieloide crónica y en la púrpura trombocitopénica inmune, entre otras causas. Algunos autores, como Lake y su equipo, propusieron ya en 1970 abandonar la propia denominación azul marino, al comprobar que en la médula ósea de estos pacientes convive un segundo tipo de célula anómala que nunca adquiere ese tinte; otros prefieren reservar la palabra síndrome exclusivamente para la forma primaria de Silverstein y hablar de histiocitosis del histiocito azul marino, sin más, cuando el hallazgo es secundario a otra enfermedad. Las enfermedades reunidas bajo histiocitosis, o bajo el antiguo síndrome histiocítico, implican una proliferación clonal y, con frecuencia, una infiltración tisular de tipo tumoral. Aquí no ocurre nada de eso: el histiocito no se multiplica de forma descontrolada, se limita a acumular, dentro de su citoplasma, un material que no consigue eliminar. En su forma primaria, sí: se transmite con herencia autosómica recesiva y se ha relacionado con mutaciones del gen APOE. La mayoría de los casos que se diagnostican, sin embargo, son secundarios a otra enfermedad de base. La célula, en 1947, por Sigfrid Möschlin. El síndrome como entidad clínica propia, en 1970, por Murray Silverstein y su equipo, en una publicación del New England Journal of Medicine. Porque el término síndrome, en su acepción original de 1970, describía una entidad concreta y bien delimitada: la de un paciente con esplenomegalia, trombocitopenia y el histiocito característico, sin ninguna otra enfermedad que lo justificara. Cuando el mismo hallazgo microscópico aparece en el contexto de una enfermedad de Niemann-Pick, de una leucemia o de una nutrición parenteral prolongada, no se está ante una entidad nueva, sino ante un rasgo celular compartido por mecanismos de fondo muy distintos entre sí. Reservar la palabra síndrome para la forma primaria y hablar de histiocitosis o de hallazgo del histiocito azul marino en los demás casos evita, según sus defensores, la impresión equivocada de que se trata siempre de la misma enfermedad. La discusión terminológica, plateada ya en 1970 por Lake y sus colaboradores, sigue sin resolverse de forma unánime en la literatura. No. A diferencia de la histiocitosis maligna, no implica proliferación clonal de histiocitos ni comportamiento tumoral: es un trastorno de depósito, no de multiplicación celular.Qué es el síndrome del histiocito azul marino
Mecanismo: un histiocito cargado de lípidos, no una célula distinta
Formas primaria y secundaria
Diferenciación con la histiocitosis
Preguntas frecuentes
¿Es una enfermedad hereditaria?
¿Cuándo se describió por primera vez?
¿Por qué algunos autores prefieren no hablar de síndrome en los casos secundarios?
¿Es una forma de cáncer?
Referencias
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