DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Donath-Landsteiner
El síndrome de Donath-Landsteiner es una anemia hemolítica autoinmune poco frecuente en la que un anticuerpo se fija a los glóbulos rojos con el frío y los destruye al recalentarse el organismo. También se conoce como hemoglobinuria paroxística por frío, nombre que describe directamente su signo más llamativo. Debe su denominación a Julius Donath y Karl Landsteiner, que identificaron el anticuerpo responsable en 1904. El síndrome de Donath-Landsteiner pertenece al grupo de las anemias hemolíticas autoinmunes, aquellas en las que el propio sistema inmunitario fabrica anticuerpos contra los hematíes del paciente. Lo distingue de sus vecinas de grupo un rasgo muy concreto: su anticuerpo solo actúa en dos tiempos, se adhiere al glóbulo rojo con el frío y provoca la lisis al volver el cuerpo a su temperatura habitual. De ahí procede también su otro nombre, la hemoglobinuria paroxística por frío. Julius Donath, internista vienés, y Karl Landsteiner, que recibiría el Nobel de Medicina en 1930 por describir los grupos sanguíneos, publicaron el hallazgo en 1904 tras estudiar el suero de varios pacientes con hemoglobinuria tras exposición al frío. Donath, de origen judío, fue apartado de su cátedra en Viena en 1938 tras la anexión de Austria al Tercer Reich, y siguió ejerciendo hasta su muerte en 1950, en la misma ciudad donde había nacido. Los pacientes con este síndrome producen inmunoglobulina G dirigida, en la inmensa mayoría de los casos, contra el antígeno P de la membrana del glóbulo rojo, un antígeno cuya existencia se confirmó más tarde, en 1927, cuando Landsteiner, junto con Philip Levine y Alexander Wiener, describió el sistema de grupos sanguíneos P. El anticuerpo se une al hematíe en frío y fija el complemento, aunque la lisis no ocurre hasta que la sangre regresa a los 37 grados del cuerpo, momento en el que la cascada del sistema del complemento se completa y destruye la célula. Por eso se le llama hemolisina bifásica: actúa en dos fases de temperatura distintas, una de fijación y otra de destrucción. La orina se oscurece en minutos. En la infancia, el cuadro suele presentarse como un episodio único, breve y autolimitado, que aparece días después de una infección viral de las vías respiratorias y remite sin dejar secuelas. Series pediátricas publicadas en revistas españolas sitúan esta forma bifásica entre el 30 y el 40 por ciento de todas las anemias hemolíticas autoinmunes de la infancia, lejos de ser una rareza en ese grupo de edad. La forma crónica, propia del adulto, era antiguamente casi sinónimo de sífilis congénita o terciaria. Ha ido perdiendo peso a medida que esta infección se ha vuelto menos frecuente, y hoy los casos del adulto suelen calificarse de idiopáticos o aparecer asociados a neoplasias linfoproliferativas. Orphanet calcula una incidencia anual de entre un caso por cada 35.000 habitantes y uno por cada 80.000 en Norteamérica y Europa Occidental, cifras que confirman su rareza fuera del contexto pediátrico. La crioaglutinina comparte con este síndrome el desencadenante, el frío, pero se debe a un anticuerpo distinto: una inmunoglobulina M que aglutina los hematíes en lugar de lisarlos directamente, y que suele cronificarse en adultos de edad avanzada asociada a trastornos linfoproliferativos o a infecciones como el Mycoplasma. La anemia hemolítica autoinmune caliente actúa de forma distinta: su anticuerpo IgG funciona a 37 grados sin depender del frío y destruye los hematíes sobre todo en el bazo, no dentro de los vasos como ocurre aquí. Del apellido de sus dos descriptores, el internista Julius Donath y el inmunohematólogo Karl Landsteiner, que publicaron el caso en 1904 en Viena. Sí. Son dos nombres para la misma entidad: uno recuerda a quienes la describieron, y el otro señala el signo que la delata, la aparición de hemoglobina libre en la orina tras el episodio de frío. A comienzos del siglo veinte, la sífilis congénita y terciaria era una causa frecuente de hemólisis por frío, hasta el punto de que buena parte de los primeros casos descritos correspondían a pacientes sifilíticos. El propio artículo de Donath y Landsteiner de 1904 recoge varios enfermos con esa infección de fondo. Con la penicilina y el descenso drástico de la sífilis no tratada a lo largo del siglo veinte, esa asociación fue perdiendo peso hasta volverse anecdótica en la práctica actual. Hoy el desencadenante más habitual, con diferencia, es una infección viral de las vías respiratorias en un niño pequeño. El anticuerpo. Aquí es una IgG que actúa en dos fases y provoca hemólisis directa dentro del vaso; en la enfermedad por crioaglutininas es una IgM que aglutina los hematíes entre sí, un mecanismo distinto que suele cursar de forma crónica en personas mayores. Con más frecuencia de la que se piensa, en la primera infancia: más de la mitad de los casos descritos ocurren en menores de cinco años, casi siempre tras un cuadro respiratorio banal de unos días de evolución.Qué es el síndrome de Donath-Landsteiner
El anticuerpo bifásico: cómo se produce la hemólisis
Formas clínicas: la aguda infantil y la crónica del adulto
Diferenciación con otras anemias hemolíticas por frío
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre del síndrome?
¿Es lo mismo que la hemoglobinuria paroxística por frío?
¿Por qué se asociaba antes con la sífilis?
¿Qué diferencia hay con la enfermedad por crioaglutininas?
¿A qué edad es más frecuente?
Referencias
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