DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Balint
El síndrome de Balint es un trastorno neuropsicológico raro, causado por lesiones bilaterales de la corteza parietal posterior, que combina tres alteraciones de la percepción y el control visual: simultanagnosia, apraxia oculomotora y ataxia óptica. Quien lo padece puede ver con normalidad cada objeto por separado, pero pierde la capacidad de integrar una escena visual completa. La simultanagnosia es la incapacidad de percibir más de un elemento a la vez dentro de una escena visual, aunque cada objeto aislado se reconozca sin dificultad. La apraxia oculomotora, a la que Bálint llamó "parálisis psíquica de la mirada", impide dirigir voluntariamente los ojos hacia un punto del campo visual pese a que los músculos oculares funcionan con normalidad. La ataxia óptica, por su parte, es la falta de coordinación entre lo que se ve y el movimiento de alcance de la mano: el paciente puede describir dónde está un objeto y aun así fallar sistemáticamente al intentar cogerlo. Estas tres alteraciones rara vez se presentan por separado. Su combinación configura un cuadro de desorientación visuoespacial severa en el que el mundo se percibe, según describió el propio Bálint, como una sucesión caótica de objetos aislados sin relación espacial entre sí. Rezső Bálint, neurólogo y psiquiatra húngaro, había comenzado a estudiar a su paciente en 1903. No publicó el caso hasta 1909, tras seis años de seguimiento clínico. El nombre "síndrome de Bálint" tardaría todavía cuatro décadas en fijarse: fueron Henry Hécaen y Julian de Ajuriaguerra quienes, en 1954, acuñaron la expresión para consolidar conceptualmente el trastorno que Bálint había descrito medio siglo antes. El neurólogo británico Gordon Holmes aportó, en las décadas siguientes, observaciones adicionales sobre la ataxia óptica que llevan a algunos autores a hablar de síndrome de Bálint-Holmes. La validez del síndrome como entidad única ha sido cuestionada por parte de la neurología. Cada uno de sus tres componentes puede, en teoría, obedecer a mecanismos de lesión distintos. Aun así, la tríada se sigue empleando como marco clínico de referencia. El sustrato anatómico es la lesión bilateral de la corteza parietal posterior, con frecuencia extendida hacia la unión parietoccipital. Esta región integra la información visual con la atención espacial y con la programación de los movimientos oculares y de alcance; de ahí que su lesión bilateral desmonte, a la vez, la percepción de conjunto, la mirada voluntaria y la puntería manual guiada por la vista. La causa clásica es el infarto cerebral bilateral en zona frontera, la región vascular situada entre los territorios de las arterias cerebral media y cerebral posterior, especialmente vulnerable a episodios de hipotensión grave o parada cardiaca. También se ha descrito en la atrofia cortical posterior, una presentación atípica de la enfermedad de Alzheimer que afecta preferentemente a las regiones occipitoparietales, así como tras traumatismos craneoencefálicos, tumores y, con menor frecuencia, en el contexto de la preeclampsia. Conviene no confundir el síndrome de Balint con la heminegligencia espacial, un trastorno mucho más frecuente. La heminegligencia procede de una lesión unilateral, casi siempre del hemisferio derecho, e ignora sistemáticamente todo un lado del espacio. El síndrome de Balint, en cambio, exige lesión bilateral y no respeta ningún lado en concreto: el problema no es dónde mira el paciente, sino cuántos objetos es capaz de procesar a la vez. Tampoco debe equipararse a la ceguera cortical, en la que existe pérdida completa de la percepción visual consciente por destrucción de la corteza occipital primaria. Aquí la vista, tomada elemento a elemento, funciona. Lo que falla es la integración. Frente a otras formas de agnosia, en las que el paciente ve un objeto completo pero no logra identificarlo, en el síndrome de Balint el reconocimiento de cada elemento aislado suele estar preservado; lo que se pierde es la capacidad de sostener varios reconocimientos simultáneos. Del griego ataxía, "desorden" o "falta de orden", formado sobre el prefijo privativo a- y táxis, "orden" o "colocación". En medicina se aplica a cualquier pérdida de la coordinación de un movimiento, aunque en este síndrome el término se reserva específicamente a la coordinación entre visión y alcance manual, no a la marcha ni al equilibrio. Sí. El trastorno no reside en el ojo ni en el nervio óptico, sino en la corteza cerebral que procesa e integra lo que ambos ojos ven, de modo que la agudeza visual y el campo visual periférico pueden estar perfectamente conservados. Depende por completo de la causa. Cuando el origen es un episodio vascular puntual, cabe cierta mejoría espontánea en los meses siguientes. Cuando el síndrome forma parte de una enfermedad neurodegenerativa como la atrofia cortical posterior, el curso es progresivo. No existe un registro exhaustivo, aunque la bibliografía coincide en calificarlo de trastorno raro, con series de casos aisladas más que estudios epidemiológicos amplios. La escasez de casos completos ha alimentado precisamente el debate sobre si conviene seguir tratándolo como una tríada indivisible.Qué es el síndrome de Balint
Origen del nombre
Mecanismo y causas
Diferenciación con otros trastornos de la percepción visual
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ataxia?
¿Afecta a los dos ojos por igual?
¿Se puede recuperar la función perdida?
¿Cuántos casos se han publicado desde 1909?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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