DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de aplastamiento
El síndrome de aplastamiento es el conjunto de alteraciones sistémicas que aparece tras una compresión prolongada de una masa muscular importante, cuando el tejido dañado libera a la circulación mioglobina, potasio y otros productos de la degradación muscular capaces de comprometer la función renal. Es la forma traumática de la rabdomiólisis y también se conoce como síndrome de Bywaters, por el médico que lo describió con detalle en 1941. "Aplastar" procede del latín vulgar applattiare, derivado de plattus (plano, chato): comprimir algo hasta dejarlo sin su forma. Conviene distinguir dos expresiones que se usan a menudo como sinónimos y no lo son. La lesión por aplastamiento es el traumatismo mismo, el daño mecánico local sobre el músculo y los tejidos comprimidos. El síndrome de aplastamiento, en cambio, designa las consecuencias sistémicas de ese traumatismo: lo que ocurre en el resto del organismo, sobre todo en el riñón, una vez que el tejido dañado vuelca su contenido a la sangre. No todo aplastamiento produce el síndrome, y el síndrome puede aparecer, más raramente, sin que haya existido un aplastamiento propiamente dicho. Las primeras referencias proceden del terremoto de Messina y Reggio Calabria de 1908, donde los médicos italianos Rocco Caminiti y Antonino D'Antona documentaron fallos renales mortales en supervivientes atrapados bajo escombros. En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Frankenthal describió casos similares en heridos de guerra en Alemania. La descripción que fijó el cuadro como entidad clínica llegó después, en 1941, de la mano de Eric Bywaters, nefrólogo británico, y su colega Beall, que atendieron a cuatro civiles atrapados entre los escombros durante los bombardeos de Londres. Su artículo, publicado en el British Medical Journal bajo el título "Crush injuries with impairment of renal function", dio nombre a lo que hoy se conoce indistintamente como síndrome de aplastamiento o síndrome de Bywaters. Comprimir un músculo durante horas interrumpe su riego sanguíneo y lo deja en isquemia. Las membranas de las células musculares, privadas de oxígeno, pierden su integridad y su contenido queda retenido en el propio tejido mientras dura la compresión. El momento crítico llega, paradójicamente, cuando la presión se libera: la sangre vuelve a circular por la zona y arrastra hacia la circulación general la mioglobina, el potasio, el fósforo y la creatincinasa acumulados, un fenómeno conocido como lesión por reperfusión. El riñón recibe el impacto principal de esa descarga por varias vías a la vez: la pérdida de volumen hacia el propio tejido lesionado reduce la perfusión renal, la mioglobina resulta directamente tóxica para las células del túbulo renal y sus productos de degradación pueden obstruirlo. De ahí que el fallo renal agudo sea la complicación que da nombre y gravedad al cuadro. La rabdomiólisis es el concepto más amplio: la destrucción de fibras musculares por cualquier causa, traumática o no, desde el ejercicio extremo hasta ciertos fármacos o infecciones. El síndrome de aplastamiento es, en ese sentido, un subtipo concreto de rabdomiólisis, el que tiene origen compresivo y traumático. Distinto es el síndrome compartimental, un aumento de presión dentro de un compartimento muscular delimitado por fascias que compromete la circulación de esa zona en concreto. Puede coexistir con el síndrome de aplastamiento, e incluso contribuir a él, pero es una complicación local, mientras que el síndrome de aplastamiento es, por definición, sistémico. No hay un umbral fijo, pero la bibliografía sitúa en torno a cuatro horas de compresión continua el punto a partir del cual el riesgo se vuelve real. Compresiones más breves rara vez producen el cuadro completo. En terremotos y derrumbes de edificios, sobre todo. Se ha descrito en el 2 al 5 % de los heridos tras grandes terremotos, y estudios como el del terremoto de Kobe correlacionaron la necesidad de diálisis con los niveles de creatincinasa en sangre. También ocurre en accidentes de tráfico, minería, explosiones y avalanchas. No. El síndrome compartimental afecta a una zona concreta del cuerpo, mientras que el síndrome de aplastamiento es una respuesta de todo el organismo. Uno puede desencadenar al otro, pero no son intercambiables. Porque es entonces cuando el organismo recibe de golpe todo lo que se había acumulado en el tejido comprimido durante horas. Mientras dura la compresión, el potasio y la mioglobina quedan aislados en el músculo dañado; en cuanto la sangre vuelve a fluir por esa zona, ese contenido se incorpora a la circulación general en cuestión de minutos. Es un ejemplo clásico de lesión por reperfusión, un mecanismo que también aparece, con otras variantes, en el infarto de miocardio o en el trasplante de órganos.Qué es el síndrome de aplastamiento
Historia
Mecanismo
Diferenciación con otras entidades
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo de compresión hace falta para que aparezca?
¿En qué situaciones aparece con más frecuencia?
¿Es lo mismo que un síndrome compartimental?
¿Por qué el momento de liberar la presión es tan delicado?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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