DICCIONARIO MÉDICO
Signo de Seidel
El signo de Seidel es la salida visible de humor acuoso a través de una perforación de espesor completo en la córnea o la esclera, puesta de manifiesto con fluoresceína bajo luz de cobalto durante la exploración con lámpara de hendidura. El signo se llama así por Erich Seidel (1882-1948), oftalmólogo alemán que lo describió en 1921 mientras estudiaba las cicatrices de filtración tras la trepanación de Elliot, una técnica quirúrgica antigua para el glaucoma. Un año antes, en 1920, Seidel había observado que la fluoresceína aplicada sobre una fístula filtrante se diluía y formaba un rastro pálido; a partir de esa observación construyó una prueba práctica para confirmar si la comunicación entre la cámara anterior y el espacio subconjuntival seguía abierta. El fenómeno óptico que describió se generalizó después mucho más allá de la cirugía de glaucoma. Hoy el signo se busca en cualquier sospecha de solución de continuidad de espesor completo en la córnea o la esclera: heridas quirúrgicas que no cierran bien, perforaciones por úlcera corneal, traumatismos penetrantes o ampollas de filtración que dejan de funcionar como deberían. El principio es siempre el mismo. El humor acuoso encuentra la manera de salir. La exploración se realiza con lámpara de hendidura y luz azul de cobalto, después de aplicar fluoresceína concentrada sobre la superficie ocular o directamente sobre la zona sospechosa. Bajo esa luz, el colorante emite un tono verde intenso mientras permanece en la superficie. Si existe una perforación, el humor acuoso que escapa por ella diluye la fluoresceína en el trayecto de salida y produce una corriente de color más pálido, casi transparente, que desciende sobre el fondo verde como un hilo de agua. A ese hallazgo se le llama, con cierta libertad descriptiva, el signo de la cascada. Un signo de Seidel positivo confirma que la lesión atraviesa todo el espesor del tejido ocular. Uno negativo, en cambio, no la descarta: heridas pequeñas o perforaciones que ya se han sellado de manera espontánea con un coágulo de fibrina o con tejido del iris pueden dejar de manifestar la fuga en el momento del examen. Ante la sospecha clínica de un globo ocular abierto, por eso, un resultado negativo obliga a completar la valoración con otras pruebas, nunca a cerrar el caso. En la práctica, los dos términos conviven sin demasiado rigor. Estrictamente, el signo es el hallazgo (la corriente pálida bajo luz de cobalto), mientras que la prueba de Seidel es la maniobra completa que se realiza para provocarlo y observarlo: instilar el colorante, esperar unos segundos y examinar bajo la lámpara de hendidura. Un oftalmólogo dirá indistintamente que el Seidel es positivo o que la prueba de Seidel ha dado positiva; ambas expresiones señalan lo mismo. El signo de Seidel se explora de manera rutinaria tras la cirugía filtrante del glaucoma, donde una ampolla que gotea puede comprometer el resultado de la intervención. También forma parte de la valoración inicial de cualquier traumatismo ocular penetrante, de las úlceras corneales que se han adelgazado hasta el límite de la perforación y del seguimiento tras la cirugía refractiva o el trasplante de córnea, cuando la herida quirúrgica tarda en sellar. En todos estos escenarios, el dato que aporta el signo (fuga sí o fuga no) orienta sobre la premura con la que conviene actuar. Porque fue Erich Seidel quien lo formalizó como una prueba clínica reproducible, en 1921, a partir de una cicatriz de filtración glaucomatosa que no debía perder líquido. El nombre se quedó aunque el uso del signo se extendió mucho más allá del contexto en el que nació. No. La fluoresceína se tolera bien, y el único paso incómodo, si acaso, es el contacto inicial de la tira o la gota sobre el ojo. Hay grados. Cuando el flujo de humor acuoso es abundante y se aprecia con claridad desde el primer segundo de exploración, se habla de fuga franca. Cuando el rastro pálido solo aparece tras varios segundos de observación, o al presionar con suavidad el globo ocular cerca de la herida (maniobra que se reserva a heridas ya conocidas y con mucha cautela), se habla de rezuma o goteo lento. La distinción no es un matiz académico: el ritmo de la fuga orienta sobre el tamaño del defecto. Un rezuma leve tras una cirugía filtrante se interpreta de forma distinta a una fuga franca tras un traumatismo reciente. La exploración, en ambos casos, sigue el mismo principio óptico. Es infrecuente, pero sí: un epitelio corneal muy edematoso o una superficie muy irregular pueden retener y liberar fluoresceína de forma engañosa y simular un rastro de fuga. Repetir la exploración tras secar bien la superficie suele resolver la duda. Sí. La fluoresceína es el colorante más usado en oftalmología para teñir defectos del epitelio corneal, medir la producción de lágrima o calibrar lentes de contacto rígidas; el signo de Seidel es solo una de sus muchas aplicaciones.Qué es el signo de Seidel
Cómo se explora y qué significa un resultado positivo
Diferencia con la prueba de Seidel
Contextos en los que se busca
Preguntas frecuentes
¿Por qué el signo lleva el nombre de Seidel?
¿Duele la exploración?
¿Qué diferencia hay entre un Seidel positivo franco y uno en rezuma?
¿Puede el signo de Seidel dar un resultado positivo sin que haya una perforación real?
¿Se usa el mismo colorante para otras pruebas oculares?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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