DICCIONARIO MÉDICO
Sialoadenosis
La sialoadenosis es el aumento de tamaño, generalmente bilateral y simétrico, de las glándulas salivales (sobre todo de las parótidas), sin inflamación, infección ni tumor que lo justifique. Suele acompañar a trastornos metabólicos, nutricionales o neurológicos que alteran la función secretora de la glándula sin destruir su tejido. El nombre combina el griego síalon (saliva) y adén (glándula) con el sufijo -osis, que en la nomenclatura médica moderna señala un proceso o estado patológico, a menudo degenerativo, y no una inflamación; esa es justamente la diferencia que separa -osis de -itis. La sialoadenosis convive en la bibliografía con el término sialosis, que designa el mismo cuadro; algunos autores lo usan como sinónimo exacto y otros lo reservan para las formas de origen no sistémico, sin que exista un consenso cerrado sobre el matiz. Pese a las apariencias, el tejido glandular no está infectado ni destruido. Simplemente crece, de forma lenta y silenciosa, mientras conserva casi intacta su función secretora. La lesión de fondo no está en la glándula, sino en los nervios que la controlan. La mayoría de los casos se atribuye a una neuropatía autonómica periférica que altera la regulación del metabolismo y la secreción de las células acinares. El resultado histológico es característico: los ácinos aumentan de tamaño y acumulan gránulos de secreción en su citoplasma, mientras que las células mioepiteliales que los rodean se atrofian y las fibras nerviosas autónomas muestran signos de degeneración. La glándula parótida concentra casi todos los casos; las submandibulares, las sublinguales y las salivales menores apenas se alteran. El fenómeno se ha reproducido de forma experimental en animales mediante la administración de isoprenalina, un dato que respalda el origen neurógeno de la hipertrofia acinar más que una causa propiamente glandular. Por su origen, se distinguen tres grupos principales. El primero reúne las causas metabólicas y endocrinas: diabetes mellitus tipo 2, obesidad, hipotiroidismo y ciertas disfunciones gonadales. El segundo agrupa las causas nutricionales, desde el alcoholismo crónico hasta los estados carenciales graves (kwashiorkor, beriberi, pelagra) y los trastornos de la conducta alimentaria de tipo purgativo. El tercero corresponde a las formas neurógenas y farmacológicas, ligadas al uso prolongado de hipotensores o psicofármacos y a las polineuropatías autonómicas de cualquier causa. No debe confundirse con la sialoadenitis: esta última duele, suele ser unilateral y cursa con signos de infección, mientras que la sialoadenosis es indolora, bilateral y no muestra fiebre ni enrojecimiento. Tampoco debe confundirse con un tumor de la glándula salival, que casi siempre crece de forma asimétrica, afecta a una sola glándula y puede acompañarse de afectación del nervio facial, algo que la sialoadenosis nunca provoca. Es una entidad poco frecuente en términos absolutos, aunque probablemente infradiagnosticada porque no suele doler ni alarmar al paciente. Se ha descrito en cerca de una cuarta parte de los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria de tipo purgativo, en quienes se relaciona con los vómitos autoinducidos recurrentes y puede persistir incluso después de superado el trastorno de fondo. En el resto de la población, aparece sobre todo asociada al alcoholismo crónico y a la diabetes mellitus mal controlada, sin una diferencia de sexo bien establecida al margen de estos grupos de riesgo. Señala un proceso o un estado patológico, casi siempre de tipo degenerativo o funcional, y se opone al sufijo -itis, reservado para la inflamación. Por eso la sialoadenosis, a diferencia de la sialoadenitis, no es un cuadro inflamatorio. No, o casi nunca. La glándula aumenta de tamaño sin dolor, sin fiebre y sin enrojecimiento, lo que a menudo retrasa su detección. Porque las células que fabrican la saliva se hipertrofian y acumulan gránulos de secreción, probablemente como respuesta a una alteración de los nervios autónomos que regulan la glándula. No hay infección ni destrucción de tejido, solo una alteración funcional. Sí, en la práctica ambos términos se emplean como sinónimos para el mismo cuadro clínico, aunque algunos autores reservan sialosis para las formas sin una enfermedad sistémica identificable de fondo.Qué es la sialoadenosis
Mecanismo
Clasificación
Diferenciación
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el sufijo -osis en sialoadenosis?
¿Duele la sialoadenosis?
¿Por qué se agrandan las glándulas si no hay inflamación?
¿Es lo mismo que la sialosis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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