DICCIONARIO MÉDICO
Seudo-hipertelorismo
El seudohipertelorismo es la impresión de que los ojos están más separados de lo normal, sin que exista un aumento real de la distancia entre las órbitas óseas. La diferencia con el hipertelorismo verdadero no se aprecia a simple vista: solo la medición del hueso la confirma o la descarta. El nombre añade el elemento seudo-, falso, al término hipertelorismo, la separación excesiva de las órbitas oculares. La combinación deja clara la idea de fondo: hay una apariencia de hipertelorismo, pero no la alteración ósea que lo define. No es, por tanto, un diagnóstico en sí mismo, sino una advertencia dirigida a quien explora la cara del paciente. Antes de dar por bueno lo que se ve, conviene comprobar si las órbitas están realmente separadas o si algún otro rasgo facial está creando esa sensación. Un puente nasal plano o hundido acerca visualmente los ojos al centro de la cara y, por contraste, los hace parecer más alejados entre sí de lo que están en realidad. Los pliegues cutáneos del canto interno, el epicanto, producen el mismo efecto óptico. También influyen unas fisuras palpebrales estrechas, unas cejas muy separadas entre sí o un estrabismo divergente, en el que un ojo se desvía hacia fuera y da la sensación de que ambos globos oculares están más apartados. Ninguno de estos rasgos mueve la órbita de su sitio. El telecanto es una de las causas más frecuentes de esta impresión visual, aunque tiene definición propia: aumento de la distancia entre los cantos internos de los párpados, con la distancia interpupilar y las órbitas normales, por exceso de tejido blando en la región frontonasal. El seudohipertelorismo es la categoría más amplia, la de cualquier impresión de separación que no se corresponde con el hueso. El hipertelorismo verdadero, en cambio, exige una órbita ósea desplazada hacia fuera de su posición normal. En un adulto, la distancia entre las paredes internas de ambas órbitas ronda entre 23 y 28 milímetros; por encima de ese rango, y confirmado en una imagen, ya se habla de hipertelorismo y no de una simple impresión. Distinguir el seudohipertelorismo del hipertelorismo verdadero orienta el resto de la valoración. Un hipertelorismo confirmado suele formar parte del cuadro de un síndrome craneofacial y justifica estudiar al paciente en ese sentido. Una impresión visual sin base ósea, en cambio, redirige la atención hacia el rasgo facial concreto que la produce, como el epicanto o el exotropia, sin necesidad de ir más allá. No. Es una impresión visual, no una entidad clínica con causa propia. La causa hay que buscarla en el rasgo facial que la produce en cada caso. Un puente nasal plano, pliegues de epicanto, fisuras palpebrales estrechas, cejas muy separadas y el estrabismo divergente son las causas descritas con más frecuencia. No exactamente. El telecanto es una causa concreta y bien definida del seudohipertelorismo, con su propia medida de referencia. El seudohipertelorismo es el concepto más general que engloba esa causa y otras varias. Midiendo, no mirando. La distancia entre las paredes internas de ambas órbitas óseas, obtenida con una prueba de imagen, es el único dato que confirma o descarta un hipertelorismo real.Qué es el seudohipertelorismo
Qué produce esa impresión
Telecanto, seudohipertelorismo e hipertelorismo verdadero
Por qué importa medir y no solo mirar
Preguntas frecuentes
¿El seudohipertelorismo es una enfermedad?
¿Qué rasgos faciales pueden causarlo?
¿Es lo mismo que el telecanto?
¿Cómo se distingue del hipertelorismo verdadero?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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