DICCIONARIO MÉDICO
Separación-individualización
Separación-individuación es el proceso mediante el cual el niño construye, entre los primeros meses de vida y los tres años, un sentido de identidad diferenciado de su figura materna. El concepto fue formulado por la psicoanalista Margaret Mahler a partir de la observación directa de madres e hijos. Margaret Schönberger Mahler nació en Sopron, entonces parte del Imperio austrohúngaro, en 1897, y murió en Nueva York en 1985. Formada primero como pediatra, se especializó después en psicoanálisis infantil; de origen judío, tuvo que abandonar Europa con el ascenso del nazismo y rehacer su carrera en Estados Unidos a partir de 1938. Allí, al frente del Masters Children's Center de Nueva York, desarrolló observaciones sistemáticas de parejas madre-hijo que la llevaron a formular su modelo, expuesto de forma completa en 1975 en el libro El nacimiento psicológico del infante humano, escrito junto con Fred Pine y Anni Bergman. La idea central de Mahler es que el nacimiento biológico y el nacimiento psicológico de una persona no coinciden en el tiempo. El primero es un suceso puntual y observable; el segundo, un proceso lento de meses que culmina cuando el niño logra representarse a sí mismo como una entidad separada de su madre, con una imagen estable de ella incluso en su ausencia. El desarrollo temprano se organiza, según esta autora, en tres grandes momentos. El autismo normal ocupa las primeras semanas de vida, y en él el bebé apenas distingue entre estímulos internos y externos. Le sigue la simbiosis normal, hacia los dos o tres meses, en la que existe ya cierta apertura al mundo, pero bajo la ilusión de formar con la madre una unidad indiferenciada. La fase de separación-individuación propiamente dicha arranca entre los cuatro y los cinco meses y se prolonga hasta los treinta o treinta y seis. Dentro de esta última fase, Mahler distinguió cuatro subfases. La diferenciación, que la propia autora describió como una suerte de salida del cascarón, marca el inicio de la exploración activa del entorno. La ejercitación coincide con la adquisición de la marcha y trae consigo un apetito casi eufórico por la autonomía. El acercamiento, o reacercamiento, introduce la ambivalencia: el niño alterna el impulso de alejarse con la necesidad de volver a comprobar que la madre sigue disponible. La consolidación de la individualidad, por último, sienta las bases de la constancia objetal emocional, la capacidad de mantener una representación afectuosa de la madre incluso cuando esta se ausenta o incluso cuando frustra un deseo. Mahler observó que este último logro rara vez es definitivo; de forma más discreta, puede seguir poniéndose a prueba durante buena parte de la vida adulta. El modelo de Mahler se construyó, en buena medida, a partir de su trabajo clínico con niños gravemente perturbados, y solo después se generalizó a la infancia normal. Esa base metodológica ha sido objeto de crítica desde los años ochenta. El psiquiatra Daniel Stern, en su libro de 1985 sobre el mundo interpersonal del bebé, cuestionó en particular la fase de autismo normal, apoyándose en investigación observacional que muestra capacidades de diferenciación entre el yo y el otro mucho más tempranas de lo que Mahler había supuesto. Trabajos posteriores han tratado de conciliar ambas posturas, reconociendo el valor clínico de las intuiciones de Mahler sin dar por buena la cronología exacta que ella propuso. La separación-individuación conviene no confundirla con la ansiedad de separación, la reacción emocional concreta del niño ante la ausencia real o anticipada de su figura de apego; puede consultar esa entidad en la página de ansiedad de separación. Tampoco equivale al objeto transicional descrito por Winnicott, el peluche o la manta que ayudan al niño a sobrellevar precisamente esas separaciones, y que tiene su propio desarrollo en la entrada correspondiente. La depresión anaclítica descrita por Spitz, por su parte, ilustra lo que ocurre cuando el proceso se ve interrumpido por una separación real y prolongada. El vínculo afectivo que da marco a todo ello, el apego en el sentido de Bowlby, se desarrolla con detalle en la entrada de apego de este diccionario. La psicoanalista Margaret Mahler, nacida en Sopron en 1897, a partir de sus observaciones directas de niños pequeños con sus madres en Nueva York. No. Para Mahler, el nacimiento psicológico es un proceso mucho más lento, que se extiende durante los primeros años de vida y no un instante único como el parto. Con matices. Sus fases más tempranas, en especial el llamado autismo normal, han sido cuestionadas desde los años ochenta por investigadores que, mediante la observación directa de bebés, encontraron capacidades de diferenciación entre el yo y el otro más precoces de lo que ella describió. Aun así, muchos de sus conceptos posteriores, como la constancia objetal o las subfases de la separación-individuación propiamente dicha, se siguen empleando en la clínica del desarrollo. La revisión no ha sustituido el modelo por otro cerrado, sino que ha ido matizando sus supuestos más tempranos. Según la propia Mahler, no del todo. La consolidación de la individualidad se sitúa entre los dos y los tres años, pero la autora consideraba que la tarea de sostener una identidad separada podía reactivarse, de forma más sutil, en momentos posteriores de la vida. No. La separación-individuación es el proceso evolutivo completo; la ansiedad de separación es solo la reacción emocional que puede acompañar a uno de sus momentos, cuando el niño percibe la ausencia de su figura de apego.Qué es la separación-individuación
Las fases del modelo de Mahler
Debate y revisión posterior
Diferenciación con otros conceptos del desarrollo vincular
Preguntas frecuentes
¿Quién describió el proceso de separación-individuación?
¿Coincide con el nacimiento biológico?
¿Sigue vigente hoy la teoría de Mahler?
¿Termina este proceso en la infancia?
¿Es lo mismo que la ansiedad de separación?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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