DICCIONARIO MÉDICO
Sensibilidad epicrítica
La sensibilidad epicrítica es la modalidad de percepción somatosensorial que permite discriminar con precisión la forma, la textura, la localización exacta y la intensidad fina de un estímulo táctil. Se opone, dentro de la clasificación clásica de la sensibilidad, a la sensibilidad protopática, más basta y menos localizada. El término procede del griego epíkrisis ('juicio', 'decisión sobre algo'), compuesto por epi- ('sobre') y krínein ('juzgar', 'discernir'). La elección no fue casual: quienes acuñaron la palabra buscaban un adjetivo que transmitiera la idea de un juicio fino, capaz de discernir matices que otros sistemas sensoriales pasan por alto. Los autores en cuestión fueron Henry Head y W. H. R. Rivers. En abril de 1903, Head se sometió a la sección quirúrgica de una rama cutánea de su propio nervio radial y, junto con Rivers, dedicó los cuatro años siguientes a documentar con detalle milimétrico cómo iba recuperando la sensibilidad en la zona afectada. El resultado se publicó en 1905 en la revista Brain, bajo el título The afferent nervous system from a new aspect, y se amplió en 1908 en un artículo de más de cien páginas. Head y Rivers observaron que, tras la lesión, no toda la sensibilidad se perdía ni se recuperaba de la misma manera. Primero regresaba una percepción tosca, exagerada y mal localizada; solo después, y de forma progresiva, aparecía la capacidad de distinguir dos puntos próximos entre sí, reconocer la forma de un objeto por el tacto o localizar con exactitud dónde se había producido el contacto. A este segundo componente lo llamaron epicrítico. Anatómicamente, la sensibilidad epicrítica depende de receptores encapsulados de umbral bajo, como los corpúsculos de Meissner y los discos de Merkel, conectados a fibras nerviosas gruesas y muy mielinizadas (tipo Aβ). Esa mielinización explica su velocidad de conducción, muy superior a la de las fibras que transmiten el dolor o la temperatura. La información asciende por los cordones posteriores de la médula espinal y hace relevo en el bulbo raquídeo antes de cruzar hacia el lado opuesto, un trayecto distinto del que sigue la sensibilidad protopática. De la sensibilidad epicrítica depende buena parte de lo que en la exploración neurológica se llama función sensitiva cortical: la estereognosia, o capacidad de identificar un objeto familiar solo por el tacto; la grafestesia, que permite reconocer un número trazado sobre la piel sin mirar; y la discriminación de dos puntos, que mide la distancia mínima a la que dos contactos simultáneos se perciben como distintos y no como uno solo. Ninguna de estas tareas es posible con la sensibilidad protopática intacta si la epicrítica está dañada. La distinción de Head, con más de un siglo de vida, ha sido matizada por la neurofisiología moderna, que tiende a ver la sensibilidad como un continuo de sistemas parcialmente superpuestos más que como dos bloques estancos. Sigue siendo, no obstante, el marco de referencia que se emplea al describir clínicamente qué tipo de percepción táctil se ha perdido y cuál se conserva. Del griego epi- ('sobre') y krínein ('juzgar'), a través del sustantivo epíkrisis ('juicio', 'decisión'). El término fue introducido con este sentido técnico por Head y Rivers a comienzos del siglo XX. Henry Head se hizo seccionar una rama de su nervio radial en 1903 y, con la colaboración de W. H. R. Rivers, siguió durante años la recuperación de la sensibilidad en la zona. Publicaron los resultados en 1905 y 1908 en la revista Brain. No. Comparten el hecho de depender de receptores de umbral bajo y fibras gruesas, y ambas viajan por los cordones posteriores de la médula, pero la epicrítica se refiere a la discriminación táctil cutánea, mientras que la propiocepción informa sobre la posición de músculos y articulaciones. El paciente conserva la capacidad de sentir dolor, calor o frío, pero pierde la discriminación fina: no distingue dos puntos cercanos, no reconoce objetos por el tacto y falla en la grafestesia. Este patrón orienta hacia lesiones que afectan de forma selectiva a los cordones posteriores. Como marco clínico descriptivo, sí. Como modelo fisiológico estricto de dos sistemas separados, ha sido revisado: hoy se entiende más como un espectro de procesamiento que como una dicotomía absoluta.Qué es la sensibilidad epicrítica
Qué distingue a esta modalidad
Funciones que dependen de ella
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra epicrítica?
¿Qué experimento dio origen al concepto?
¿Es la sensibilidad epicrítica lo mismo que la propiocepción?
¿Qué ocurre si se pierde solo la sensibilidad epicrítica?
¿Sigue vigente la distinción entre epicrítico y protopático?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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