DICCIONARIO MÉDICO
Secuestro
Secuestro es, en medicina, una porción de tejido que ha quedado aislada de su conexión vascular o de conducto normal y subsiste separada del tejido vivo que la rodea. La palabra no nació en un quirófano. Secuestro procede del latín sequestrum, "depósito", derivado del sustantivo sequester: el mediador de confianza a quien dos partes en litigio entregaban un bien mientras se resolvía el pleito. El Diccionario de la lengua española conserva ese origen como primera acepción, la jurídica, y todavía recoge, ya en desuso, el sentido de "juez árbitro o mediador". De ahí a la idea de apartar algo, dejarlo fuera del alcance de las partes, solo hay un paso, y ese paso es el que la medicina acabó por dar. La Academia, de hecho, solo reconoce en su acepción médica el sentido más antiguo y restringido: "porción de hueso mortificada que subsiste en el cuerpo separada de la parte viva". La práctica clínica ha estirado la palabra bastante más allá del hueso. Hoy se aplica a fenómenos tan distintos como una porción de pulmón, un volumen de sangre atrapado en el bazo o un fragmento de disco intervertebral. Es el uso original y el que sigue apareciendo en los tratados de patología. Una infección ósea, la osteomielitis, interrumpe el riego sanguíneo de una zona concreta del hueso; ese fragmento muere y queda aislado dentro de la cavidad medular, rodeado de hueso todavía vivo. El Manual MSD lo resume sin rodeos: hueso no viable, visible en la radiografía como una imagen densa dentro de la lesión. Un fragmento sin riego sanguíneo también queda fuera del alcance de los antibióticos y de las defensas del propio organismo. Puede perpetuar la infección durante años. En la enfermedad de células falciformes, el bazo puede atrapar de golpe un volumen grande de sangre: es la crisis de secuestro esplénico, con una caída brusca de la hemoglobina que puede comprometer la circulación en cuestión de horas. El Manual MSD la sitúa entre las complicaciones agudas más temidas de la drepanocitosis, sobre todo en la infancia, antes de que el bazo quede inutilizado por los infartos repetidos que la propia enfermedad provoca. Existe, con mucha menor frecuencia, un secuestro hepático equivalente. En la columna vertebral, la palabra designa el grado más avanzado de una hernia de disco. La nomenclatura que hoy emplean radiólogos y cirujanos, revisada en 2014 sobre un consenso previo de 2001 elaborado por las principales sociedades norteamericanas de columna, reserva el término para el fragmento de núcleo pulposo que ha perdido toda continuidad con el disco de origen. Ya no es una protrusión ni una extrusión sujeta por un hilo de tejido, sino un fragmento libre dentro del canal vertebral. Tiene, además, una particularidad que sorprende a quien no la conoce: es precisamente el tipo de hernia con más probabilidades de reabsorberse por sí solo con el paso del tiempo. El pulmón desarrolla su propia variante, de origen congénito en este caso: un fragmento de tejido respiratorio que nunca se sumó al árbol bronquial y vive, en cambio, de una arteria que pertenece a la circulación general del cuerpo. Por su entidad clínica propia, y por la cantidad de matices que exige (formas intralobar y extralobar, mecanismo embrionario, malformaciones asociadas), tiene desarrollo aparte en secuestro broncopulmonar. Fuera ya del tejido, la inmunología ha tomado prestada la misma palabra. Cuando la transferrina y la ferritina retienen el hierro libre del plasma para que las bacterias invasoras no puedan usarlo, también se habla de secuestro, esta vez de un ion y no de un trozo de órgano. El mecanismo tiene nombre propio, inmunidad nutricional, y es una de las líneas de defensa más antiguas del organismo frente a la infección. Sí, y no es casualidad. Las dos palabras comparten la misma raíz latina, sequestrare, apartar algo de su lugar. La acepción penal, retener a alguien contra su voluntad, es en realidad la más moderna de las dos: no se documenta en castellano hasta el siglo XVI. El sentido jurídico del depósito de bienes y el sentido médico son, ambos, anteriores. No necesariamente. El dolor suele venir de la infección que lo rodea, no del fragmento muerto, que ha perdido las terminaciones nerviosas funcionantes al quedarse sin riego sanguíneo. Desde 2014. Actualiza un documento de consenso anterior, de 2001, elaborado por las sociedades norteamericanas de columna, radiología espinal y neurorradiología, que llevaba más de una década en uso. No exactamente. La necrosis es la muerte del tejido; el secuestro es lo que ocurre después, cuando ese tejido muerto queda además separado y rodeado por tejido vivo. Puede haber necrosis sin secuestro, pero no secuestro óseo sin necrosis previa, con la excepción del pulmón congénito, donde el tejido nunca llegó a conectarse y por tanto tampoco murió por falta de riego.Qué es el secuestro
El secuestro óseo
El secuestro esplénico y otros usos hematológicos
El secuestro discal
El secuestro broncopulmonar
Preguntas frecuentes
¿Tiene algo que ver secuestro con el delito de secuestrar a una persona?
¿Duele un secuestro óseo por sí mismo?
¿Desde cuándo existe la clasificación actual del secuestro discal?
¿Es un secuestro lo mismo que una necrosis?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026