DICCIONARIO MÉDICO
Rotura vesical espontánea
La rotura vesical espontánea es la pérdida de continuidad de la pared de la vejiga sin que exista un traumatismo externo que la explique. Es una entidad rara, ligada casi siempre a una vejiga ya debilitada por otra enfermedad de base, y su distribución anatómica difiere de la de la rotura traumática. Se calcula que representa alrededor del 1 % de todas las lesiones de la pared vesical, una proporción minúscula frente a la rotura traumática. Su rareza no la hace menos relevante: al faltar el antecedente de un golpe o un accidente, el cuadro se confunde con facilidad con otras causas de dolor abdominal agudo, y esa demora en identificarla ha sido, históricamente, uno de los factores que más ha pesado en su pronóstico. Casi nunca ocurre en una vejiga sana. Predisponen a ella las enfermedades que alteran directamente la pared vesical (tumores, radioterapia pélvica previa, litiasis de larga evolución, procesos inflamatorios crónicos, divertículos) y las que obligan a la vejiga a distenderse más allá de su capacidad habitual, como la obstrucción del tracto urinario inferior o la pérdida de contractilidad del músculo detrusor. La intoxicación etílica aguda ocupa un lugar propio dentro de este segundo grupo: el alcohol reduce la sensación de plenitud vesical y favorece una distensión extrema que la pared, aunque sea normal, no siempre tolera. Los antecedentes de cirugía pélvica o de una laparotomía previa también se citan entre los factores que fragilizan la pared en algún punto concreto, dejándola expuesta a ceder ante una presión que en circunstancias normales resistiría sin problema. Aquí es donde más se aparta de su contraparte traumática. La rotura vesical traumática afecta sobre todo a las paredes anterolaterales, cerca de las fracturas pélvicas que la provocan. La espontánea, en cambio, ocurre mayoritariamente en la cúpula vesical, el punto anatómico más débil de todo el órgano. El segmento extraperitoneal, protegido y fijado a estructuras vecinas, apenas se rompe por sí solo. Bastable, De Jode y Warren publicaron en 1959, en el British Journal of Urology, la primera serie amplia sobre esta entidad: diez casos asociados a intoxicación alcohólica, con una mortalidad del 50 % por sepsis e insuficiencia renal aguda. La cifra, altísima para los estándares actuales, marcó durante décadas la idea de que esta rotura era casi siempre mortal si no se sospechaba a tiempo. Series posteriores, con diagnóstico más temprano, han moderado bastante ese pronóstico. La literatura médica, formada en buena parte por series de casos y no por estudios poblacionales amplios, no permite establecer una proporción fiable entre sexos; los factores predisponentes (obstrucción prostática, alcoholismo, vejiga neurógena) aparecen descritos en ambos. Sí, aunque es muy poco frecuente. Se han descrito casos tras un parto vaginal, generalmente en mujeres con varios partos previos, en los que la vejiga queda comprimida y distendida durante un trabajo de parto prolongado. Porque combina dos efectos que rara vez se dan juntos: aumenta la producción de orina y, al mismo tiempo, embota la sensación de plenitud vesical que normalmente empuja a orinar antes de llegar al límite de la pared.Qué es la rotura vesical espontánea
Qué la favorece
Dónde se produce
Un caso que marcó la literatura
Preguntas frecuentes
¿Es más frecuente en hombres o en mujeres?
¿El embarazo o el parto pueden favorecerla?
¿Por qué el alcohol se asocia con tanta frecuencia a esta rotura?
Referencias
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