DICCIONARIO MÉDICO
Roseta B
La roseta B es la variante de la prueba de roseta que identificaba linfocitos B por su capacidad de unirse a hematíes previamente recubiertos con un anticuerpo, a través del receptor que estas células poseen para el fragmento Fc de las inmunoglobulinas. También se conoce como roseta EA, siglas de eritrocito y anticuerpo. La roseta, en su variante para linfocitos B, exige un paso previo que no necesita la variante para linfocitos T: sensibilizar el hematíe con un anticuerpo dirigido contra un antígeno de su propia membrana, sin añadir complemento. El linfocito B, dotado de receptores de superficie para el fragmento Fc de esas inmunoglobulinas, se une entonces a varios hematíes a la vez, formando la corona característica. El resultado era visualmente inconfundible bajo el microscopio óptico. En 1973, Mendes y su equipo, en un trabajo conjunto entre la Universidad de Duke y la Escola Paulista de Medicina de Sao Paulo, sistematizaron las condiciones técnicas de esta prueba y de su variante con complemento añadido, dejando establecido un protocolo de referencia que se empleó durante años en los laboratorios de inmunología clínica. No conviene confundir la roseta EA con la EAC. Ambas identifican linfocitos B, pero a través de receptores distintos de su membrana. La EA depende únicamente del receptor para el fragmento Fc de las inmunoglobulinas. La EAC exige, además, que los hematíes lleven complemento fijado, y detecta el receptor específico para esa proteína, presente también en algunos linfocitos B que carecen del receptor Fc típico. En la práctica, ninguna de las dos técnicas resultó completamente específica: ciertos linfocitos citotóxicos sin marcadores propios de T ni de B también podían formar rosetas EA en determinadas condiciones de laboratorio. La roseta T se forma de manera espontánea, sin anticuerpo alguno, entre el linfocito T y un hematíe de oveja sin tratar. La roseta B, en cambio, necesita ese anticuerpo previo, y el receptor implicado en el linfocito no coincide: en un caso interviene el CD2; en el otro, el receptor para el fragmento Fc de las inmunoglobulinas o el del complemento. Eran, en su día, pruebas complementarias, no intercambiables. Como el resto de la familia de pruebas de roseta, quedó relegada por la citometría de flujo, que hoy identifica los linfocitos B mediante anticuerpos monoclonales dirigidos contra proteínas específicas de su membrana, con mucha mayor especificidad que cualquier variante de la roseta. Los estudios actuales de subpoblaciones de linfocitos B, de hecho, distinguen ya media docena de estadios madurativos que la vieja prueba EA ni siquiera podía sospechar. Eritrocito y anticuerpo, en el primer caso: un hematíe recubierto con anticuerpo, sin complemento añadido. En el segundo, eritrocito, anticuerpo y complemento. No. La citometría de flujo la sustituyó hace décadas. El equipo de N. F. Mendes, en un trabajo de 1973 realizado entre la Universidad de Duke y la Escola Paulista de Medicina de Sao Paulo, que fijó las condiciones técnicas tanto de la roseta EA como de su variante con complemento.Qué es la roseta B
Roseta EA frente a roseta EAC
Diferenciación y vigencia
Preguntas frecuentes
¿Qué significan las siglas EA y EAC?
¿Se sigue empleando esta prueba en la actualidad?
¿Quién estableció el protocolo de referencia de esta prueba?
Referencias
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