DICCIONARIO MÉDICO
Rinitis medicamentosa
La rinitis medicamentosa es la congestión nasal que aparece tras el uso prolongado de descongestionantes tópicos, cuando la nariz deja de responder al fármaco y, al retirarlo, se congestiona más que antes de empezar a usarlo. No es una alergia al medicamento, sino una reacción de la propia mucosa a la sustancia vasoconstrictora. "Medicamentosa" no procede del griego, como buena parte del vocabulario médico, sino del latín medicamentum: literalmente, "causada por un medicamento". El nombre completo se imprimió por primera vez en 1946, en un trabajo del médico C. F. Lake publicado en las Proceedings of the Staff Meetings of the Mayo Clinic. Dos años antes, en 1944, los investigadores Feinberg y Friedlaender ya habían empleado la expresión "congestión de rebote" para describir el mismo fenómeno tras el uso de naftazolina, uno de los primeros vasoconstrictores nasales sintéticos. El cuadro se engloba dentro de las rinitis no alérgicas inducidas por fármacos. No se limita, sin embargo, a los descongestionantes tópicos: ciertos medicamentos orales (antihipertensivos, antipsicóticos, anticonceptivos) pueden provocar una congestión nasal parecida, aunque por un mecanismo distinto al de la vía nasal directa. Los descongestionantes tópicos actúan sobre receptores alfa-adrenérgicos de los vasos de la mucosa nasal, que se contraen y reducen la congestión. Con el uso repetido, esos receptores pierden sensibilidad, un fenómeno conocido como taquifilaxia: cada aplicación descongestiona menos y por menos tiempo, lo que empuja a usar el producto con mayor frecuencia. Se han propuesto varias hipótesis complementarias para explicar la fase de rebote (isquemia de repetición en el tejido nasal, una respuesta compensatoria de los receptores beta que prolonga la vasodilatación, cambios estructurales en la mucosa tras el uso mantenido), sin que ninguna se considere hoy plenamente demostrada. Con los vasoconstrictores más modernos, derivados de la imidazolina como la oximetazolina o la xilometazolina, el riesgo es menor que con los antiguos derivados de la efedrina, aunque no desaparece del todo. El picor nasal y los estornudos en salvas, tan característicos de la rinitis alérgica, apenas aparecen aquí: domina la obstrucción, casi sin secreción acuosa. Tampoco es una alergia al fármaco: no hay anticuerpos ni mediadores inmunitarios de por medio, sino una adaptación fisiológica de los vasos nasales a la exposición repetida al vasoconstrictor. Del latín medicamentum. El término se imprimió por primera vez en 1946, en un trabajo de C. F. Lake publicado en las Proceedings of the Staff Meetings de la Clínica Mayo, aunque el fenómeno ya se había descrito dos años antes bajo el nombre de "congestión de rebote". No. No hay ningún mecanismo inmunitario implicado. Se trata de una pérdida de sensibilidad de los receptores de los vasos nasales tras un uso repetido, no de una reacción alérgica al fármaco. Sobre todo los descongestionantes nasales tópicos de uso prolongado, como la oximetazolina o la xilometazolina. También se ha descrito con algunos medicamentos orales, entre ellos ciertos antihipertensivos, antipsicóticos y anticonceptivos, aunque por una vía distinta a la de la aplicación directa en la nariz. Varía mucho de una persona a otra. Algunos estudios describen casos a los tres días de uso continuado, mientras que otros pacientes no muestran signos claros hasta después de cuatro o seis semanas.Qué es la rinitis medicamentosa
Mecanismo
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre rinitis medicamentosa?
¿Es una alergia al descongestionante?
¿Qué medicamentos pueden provocarla?
¿En cuántos días puede aparecer?
Referencias
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