DICCIONARIO MÉDICO
Retinopatía proliferante
La retinopatía proliferante, o proliferativa, es la categoría que agrupa cualquier enfermedad de la retina en la que la isquemia desencadena la formación de vasos sanguíneos anómalos, un fenómeno que aparece en la diabetes pero también en otras enfermedades vasculares del ojo bien distintas. "Proliferante" no es el nombre de una enfermedad concreta, sino un adjetivo que describe una fase o un tipo de daño retiniano y que se aplica dentro de varias clasificaciones distintas. Se opone a "no proliferante" (o "no proliferativa"), la etapa previa en la que hay alteraciones vasculares (microaneurismas, hemorragias, exudados) pero todavía no ha aparecido tejido vascular nuevo. La retinopatía diabética es, con diferencia, el contexto donde más se usa el término, hasta el punto de que a menudo se emplea "proliferante" como si fuera sinónimo de su forma diabética. No lo es: la misma lógica de isquemia y neovascularización aparece también en la retinopatía de células falciformes, en la del prematuro, tras oclusiones venosas retinianas o después de radioterapia ocular. El punto de partida es siempre el mismo: una zona de retina deja de recibir riego suficiente, por la causa que sea, y esa isquemia local activa una cascada de factores de crecimiento angiogénicos, sobre todo el factor de crecimiento endotelial vascular. Estos vasos nuevos crecen sobre la superficie de la retina o del nervio óptico, invaden el vítreo, y son frágiles: sangran con facilidad y arrastran consigo tejido fibroso que, al contraerse, puede traccionar la retina y desprenderla. En el segmento anterior del ojo, ese mismo estímulo puede provocar neovascularización sobre el iris y derivar en un glaucoma neovascular, la complicación más grave de cualquier retinopatía proliferante avanzada, sea cual sea su origen. La idea de que la retina isquémica libera una sustancia capaz de inducir el crecimiento de vasos nuevos se remonta a 1948. Ese año, el oftalmólogo I. C. Michaelson publicó en las Transactions of the Ophthalmological Societies of the United Kingdom un trabajo sobre el desarrollo del sistema vascular de la retina en el que postulaba la existencia de un "factor X", un compuesto difusible, todavía sin nombre ni estructura, capaz de regular el crecimiento vascular retiniano y responsable de varias enfermedades retinianas. La hipótesis quedó casi olvidada durante dos décadas. En 1971 Judah Folkman revivió el interés general por la angiogénesis con su teoría sobre los tumores, y en los años ochenta Harold Dvorak aisló, a partir de células tumorales, un factor de permeabilidad vascular. Napoleone Ferrara, en los laboratorios de Genentech, clonó en 1989 el factor de crecimiento endotelial vascular a partir de células de la hipófisis; poco después se comprobó que su molécula y la de Dvorak eran, en realidad, la misma. El "factor X" de Michaelson tenía por fin nombre, VEGF, cuarenta y un años después de que lo hubiera intuido sin poder aislarlo ni bautizarlo. Cada enfermedad de base ha desarrollado su propio sistema para definir cuándo una retinopatía pasa de no proliferante a proliferante, sin que exista una escala única y común a todas. En la diabetes, la distinción entre retinopatía no proliferante y proliferante está desarrollada con detalle en la entrada de retinopatía diabética proliferante. En la anemia de células falciformes, el oftalmólogo Morton F. Goldberg publicó en 1971 la clasificación en cinco estadios que sigue usándose, recogida en la entrada de retinopatía de células falciformes. En la retinopatía del prematuro, el estadio 3 de la clasificación internacional corresponde a la aparición de proliferación fibrovascular extrarretiniana, el mismo fenómeno descrito aquí aplicado a una retina que todavía no había terminado de vascularizarse. No. Es el uso más frecuente del término, pero no el único: la retinopatía de células falciformes, la del prematuro y algunas oclusiones venosas retinianas también desarrollan una fase proliferante con el mismo mecanismo de fondo. Vasos sanguíneos nuevos, anómalos y frágiles, junto con el tejido fibroso que suele acompañarlos. No proliferan células nerviosas ni ningún otro tejido propio de la retina. En diabetes sí se reconoce una fase preproliferante, con signos de isquemia avanzada que anuncian el paso a la neovascularización, aunque el nombre y los criterios varían según cada esquema de clasificación. La primera hipótesis es de I. C. Michaelson, en 1948. La molécula concreta, el VEGF, se aisló y describió cuarenta años más tarde, en 1989, gracias al trabajo de Napoleone Ferrara.Qué es la retinopatía proliferante
Mecanismo
Origen histórico del concepto
Cómo se usa la clasificación según la enfermedad
Preguntas frecuentes
¿Toda retinopatía proliferante es diabética?
¿Qué es exactamente lo que "prolifera"?
¿Existe una fase intermedia entre no proliferante y proliferante?
¿Quién identificó el factor que provoca esta neovascularización?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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