DICCIONARIO MÉDICO
Respuesta condicionada
La respuesta condicionada es la reacción que un organismo aprende a producir ante un estímulo que antes le resultaba indiferente, después de haberlo asociado repetidamente con otro estímulo que ya provocaba esa reacción de forma natural. Es la mitad aprendida del esquema que Iván Pávlov describió a partir de sus perros y la campana; la otra mitad, la respuesta no condicionada, no requiere ningún aprendizaje previo. El experimento original, con el sonido de una campana emparejado con la presentación de comida, ya está descrito con detalle en la entrada dedicada al estímulo condicionado. Lo que interesa aquí es la respuesta en sí: qué la distingue de la que provoca el estímulo incondicionado, y por qué el fenómeno tiene consecuencias clínicas que van mucho más allá de un perro salivando. La respuesta condicionada no es una copia exacta de la respuesta incondicionada. Suele ser más débil, tarda más en aparecer y en ocasiones ni siquiera se le parece: en el condicionamiento del miedo, por ejemplo, el organismo puede responder con inmovilidad ante el estímulo condicionado y con una reacción de huida activa ante el incondicionado. Pávlov ya lo advirtió en sus propios cuadernos de laboratorio. En 1920, John Watson y Rosalie Rayner extendieron el modelo a las emociones humanas con un experimento hoy considerado inaceptable desde el punto de vista ético. Condicionaron a un bebé de nueve meses, conocido en la literatura como "Albert B.", asociando la presencia de una rata blanca con un golpe metálico fuerte y repentino. Tras siete emparejamientos, la sola aparición de la rata bastaba para desencadenar llanto y una respuesta de huida, sin que se repitiera el ruido. El experimento demostró que las respuestas condicionadas no se limitan a reflejos simples como la salivación, sino que pueden instalarse en reacciones emocionales complejas. La náusea anticipatoria en pacientes de quimioterapia es el ejemplo más citado. Alrededor de un tercio de las personas que reciben varios ciclos de tratamiento acaban sintiendo náuseas antes de que se les administre el fármaco, con solo entrar en la sala de infusión o ver a la enfermera preparar el material. El entorno clínico ha pasado a funcionar como estímulo condicionado tras repetirse junto al efecto emético del fármaco, algo que Bovbjerg y su equipo confirmaron experimentalmente en 1992 exponiendo a pacientes con cáncer de mama a un estímulo distintivo antes de cada infusión. El sistema inmunitario también aprende. En 1975, Robert Ader y Nicholas Cohen dieron a beber a un grupo de ratas agua con sacarina justo antes de inyectarles ciclofosfamida, un fármaco inmunosupresor. Cuando semanas después volvieron a ofrecerles solo el agua con sacarina, sin ningún fármaco, los animales mostraron una supresión inmunitaria medible. El hallazgo, publicado casi por casualidad, fundó una disciplina entera: la psiconeuroinmunología. Incluso la tolerancia a las drogas tiene un componente aprendido, y ese aprendizaje puede matar. El entorno en el que un consumidor habitual de heroína se inyecta actúa como estímulo condicionado que dispara una respuesta compensatoria, opuesta al efecto de la droga, antes incluso de que esta llegue al torrente sanguíneo. Esa respuesta anticipatoria es la que, en parte, sostiene la tolerancia. Shepard Siegel documentó en 1982 que buena parte de las muertes por sobredosis de heroína ocurren precisamente cuando el consumidor se inyecta en un entorno inhabitual, donde la señal que dispararía esa respuesta protectora no está presente y el organismo recibe la dosis completa sin la defensa aprendida. No. Se debilita y puede llegar a desaparecer si el estímulo condicionado se presenta muchas veces sin el estímulo incondicionado que la originó, un proceso que en psicología del aprendizaje se llama extinción. Porque expuso deliberadamente a un bebé a un miedo inducido sin obtener un consentimiento en los términos que hoy exige cualquier comité de ética, y sin revertir después la respuesta condicionada que le habían generado. El caso se sigue enseñando en psicología precisamente como ejemplo de lo que la investigación actual no permite, y como la demostración histórica de que el miedo se puede condicionar en humanos igual que la salivación en perros. Las clásicas sí: nacen del condicionamiento pavloviano y afectan a funciones que el sujeto no controla de forma voluntaria, como la secreción glandular, la respuesta inmunitaria o determinados reflejos autonómicos. El condicionamiento operante, que trabaja con conductas voluntarias reforzadas por sus consecuencias, es un mecanismo distinto y no genera respuestas condicionadas en este sentido estricto.Qué es la respuesta condicionada
El condicionamiento del miedo en humanos
Relevancia clínica
Preguntas frecuentes
¿La respuesta condicionada dura para siempre?
¿Por qué el experimento de Watson y Rayner con el pequeño Albert se considera hoy inaceptable?
¿Todas las respuestas condicionadas son involuntarias?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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