DICCIONARIO MÉDICO
Respuesta no condicionada
La respuesta no condicionada es la reacción innata y automática que provoca un estímulo no condicionado, sin que medie ningún aprendizaje previo. Es el punto de partida de todo condicionamiento clásico: sin ella no hay nada que asociar a un nuevo estímulo. Salivar ante la comida, retirar la mano de una superficie caliente, contraer la pupila ante la luz: en los tres casos el organismo responde sin haber aprendido a hacerlo. La conexión entre el estímulo y la reacción viene dada de fábrica, forma parte del repertorio reflejo con el que nace el individuo. Por eso a esta reacción se la llama no condicionada, y a la que la provoca, estímulo no condicionado: ninguno de los dos depende de una condición previa de aprendizaje. El contrapunto es la respuesta condicionada, la que un organismo llega a dar frente a un estímulo neutro después de asociarlo repetidamente con uno no condicionado. Esa asociación, el protocolo con la campana y la comida y su desarrollo por Iván Pávlov, ya está descrita en las entradas dedicadas al condicionamiento y al estímulo condicionado, y no se repite aquí. Los términos que hoy se usan en español llegaron por vía del inglés, y el inglés los recibió con un pequeño desajuste. Pávlov empleaba en ruso un adjetivo cuya traducción literal es incondicional, no incondicionado: la diferencia es sutil pero real, entre algo que no depende de ninguna condición y algo que simplemente no ha sido condicionado. Cuando Robert Yerkes y Sergius Morgulis publicaron en 1909 la primera revisión en inglés del trabajo de Pávlov, dudaron entre ambas opciones. Optaron por conditioned y unconditioned porque esas eran las palabras que el propio Pávlov había sancionado en una conferencia pronunciada en Londres en 1906, publicada en The Lancet. La elección, tomada casi de pasada en una nota a pie de página, es la que ha llegado hasta hoy. La respuesta no condicionada suele ser más intensa, más constante y de aparición más rápida que la condicionada que llega a sustituirla o acompañarla. También es, en general, resistente a la extinción: dejar de presentar el estímulo no condicionado no hace que el organismo deje de salivar ante la comida, mientras que dejar de reforzar el estímulo condicionado sí debilita progresivamente la respuesta aprendida. Esa asimetría es la que hace de la respuesta no condicionada un punto fijo frente al que medir cuánto y cómo ha aprendido el organismo. Su forma básica, no. Lo que sí puede modificarse es su intensidad o el contexto en que aparece, por ejemplo mediante fenómenos de sensibilización o habituación, distintos del condicionamiento clásico propiamente dicho. No. El miedo ante un estímulo doloroso también es una respuesta no condicionada, y sin embargo implica activación autonómica, conducta de evitación y componentes emocionales bastante más complejos que una simple secreción glandular. Se solapan en buena parte, pero no son sinónimos exactos: el concepto de reflejo pertenece a la fisiología del sistema nervioso, mientras que respuesta no condicionada es una categoría propia del vocabulario del condicionamiento clásico, aplicable en principio a cualquier reacción innata, sea o no un reflejo en sentido estricto.Qué la define
Un matiz de traducción
Diferencias con la respuesta condicionada
Preguntas frecuentes
¿Puede modificarse una respuesta no condicionada?
¿Toda respuesta no condicionada es igual de simple que la salivación?
¿Es lo mismo un reflejo que una respuesta no condicionada?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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