DICCIONARIO MÉDICO

Resección articular

La resección articular es la extirpación quirúrgica de los extremos óseos que forman una articulación, sin sustituirlos por una prótesis. El espacio que queda se rellena progresivamente de tejido fibroso, que forma una articulación de sustitución con movilidad limitada pero funcional.

Qué es la resección articular

A esa cicatriz fibrosa que ocupa el hueco dejado por la articulación se la conoce como pseudoartrosis de resección: no es una articulación verdadera, carece de cartílago y de cápsula, pero permite cierto grado de apoyo y de movimiento, suficiente en muchos casos para que el paciente vuelva a caminar. La cadera es, con diferencia, la localización más habitual de esta técnica, aunque el mismo principio puede aplicarse a otras articulaciones cuando la infección o el daño estructural hacen imposible o desaconsejable colocar una prótesis.

El legado de Girdlestone

El nombre que acompaña a esta técnica en la práctica clínica, resección de Girdlestone, procede de un cirujano ortopédico de Oxford, Gathorne Robert Girdlestone. En 1928 había descrito ya una resección radical de la cadera para drenar infecciones tuberculosas; en 1943, en plena era preantibiótica, publicó en The Lancet una segunda técnica, más extensa todavía, para la artritis piógena aguda de la cadera. Extirpaba la cabeza y el cuello femorales, junto con el trocánter mayor y la musculatura implicada, y suturaba la piel en profundidad para lograr un drenaje eficaz de una infección que, en aquellos años, sin antibióticos, ponía en riesgo la vida del paciente.

La idea de resecar la cabeza femoral no era del todo nueva: ya en 1818, el cirujano británico Anthony White la había practicado en un niño de nueve años con una infección ósea grave tras una fractura de cadera. Lo que aportó Girdlestone fue sistematizar el procedimiento y dejar constancia escrita, detallada y con seguimiento, de sus resultados.

Un recurso vigente, aunque cambiado de indicación

Hoy en día, la resección articular de cadera se emplea sobre todo en un contexto muy distinto al que motivó a Girdlestone: no como tratamiento inicial de una infección, sino como solución de rescate cuando fracasa una prótesis total, ya sea por infección periprotésica persistente o por luxaciones de repetición que no admiten otra reconstrucción. El resultado funcional dista de ser perfecto, con una dismetría notable de la extremidad y una marcha que suele requerir apoyo, pero constituye a menudo la única alternativa disponible en pacientes en los que una nueva prótesis conlleva un riesgo inasumible.

Extirpar, fusionar o sustituir

Conviene no confundir esta técnica con otras dos operaciones sobre la misma articulación que persiguen objetivos distintos. La artroplastia de cadera sustituye la articulación dañada por unos componentes protésicos que reproducen su función original; la artrodesis fusiona de forma permanente los huesos que la forman, eliminando el movimiento a cambio de estabilidad. La resección articular, en cambio, no sustituye ni fusiona: simplemente retira la articulación y deja que el propio organismo genere, con sus limitaciones, una nueva forma de soporte.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama también resección de Girdlestone?

Por Gathorne Robert Girdlestone, el cirujano de Oxford que la describió en 1943 en The Lancet para tratar infecciones agudas de la cadera, tras haber publicado ya en 1928 una técnica afín para la tuberculosis articular.

¿Queda el paciente sin poder caminar tras esta operación?

No necesariamente, aunque la marcha sí se ve afectada. El tejido fibroso que ocupa el espacio articular permite en muchos casos caminar con ayuda de bastones, aunque con una pierna más corta y un patrón de marcha distinto al previo.

¿Es lo mismo que una artroplastia de resección y una artrodesis?

No. La artroplastia de resección, otro nombre para esta misma técnica, retira la articulación sin sustituirla. La artrodesis, en cambio, fusiona los huesos entre sí de forma definitiva, y una artroplastia protésica los reemplaza por componentes artificiales.

¿Se usa hoy para las mismas indicaciones que en tiempos de Girdlestone?

Solo en parte. Antes de existir los antibióticos, era la respuesta a infecciones agudas graves de la cadera. Hoy se reserva sobre todo como solución de rescate ante el fracaso de una prótesis previa, casi siempre por infección o por inestabilidad reiterada.

¿Puede aplicarse la resección articular a otras articulaciones además de la cadera?

Sí, aunque con mucha menor frecuencia. El principio, extirpar los extremos óseos sin sustituirlos, puede utilizarse en otras articulaciones dañadas de forma irreparable, si bien la cadera concentra la práctica totalidad de la experiencia publicada.

Referencias

  1. Girdlestone GR. «Acute pyogenic arthritis of the hip: an operation giving free access and effective drainage». The Lancet, 1943;241:419-421. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  2. «The Girdlestone situation: a historical essay». ncbi.nlm.nih.gov
  3. «Situación funcional de los pacientes tras resección de artroplastia de cadera (Girdlestone)». Revista Española de Geriatría y Gerontología. elsevier.es
  4. «Prótesis total de cadera tras artroplastia de resección». Revista Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología. elsevier.es

Entradas relacionadas

  • Resección ortopédica. Concepto más amplio de extirpación de hueso o articulación, del que esta técnica es un caso concreto.
  • Artroplastia de cadera. Sustitución protésica de la articulación, alternativa a la resección cuando esta es viable.
  • Artrodesis. Fusión quirúrgica permanente de dos huesos, técnica emparentada que persigue un objetivo distinto al de la resección.
  • Resección. Concepto general de la extirpación quirúrgica de un tejido u órgano, del que esta técnica es una aplicación concreta.

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