DICCIONARIO MÉDICO
Resección ortopédica
La resección ortopédica es la extirpación de un segmento de hueso o de una articulación, planificada según el comportamiento biológico de la lesión que la motiva. Su indicación más característica son los tumores óseos, aunque también se emplea ante infecciones graves o deformidades que no admiten otra solución. El adjetivo ortopédica distingue esta resección de otras que también afectan al hueso pero con una lógica distinta, como la que retira un fragmento óseo dañado en una fractura. Aquí, en cambio, el punto de partida casi siempre es un tumor, benigno o maligno, y la decisión quirúrgica depende de cuánto tejido sano hay que llevarse por delante para no dejar enfermedad residual. Esa decisión no es intuitiva. Un tumor de comportamiento agresivo exige un margen de seguridad mucho mayor que uno inactivo, y calcularlo a ojo, sin un sistema de referencia, llevó durante décadas a resultados desiguales entre cirujanos y entre centros. La referencia que ordenó ese criterio llegó en 1980, cuando William F. Enneking, junto con Suzanne Spanier y Mark Goodman, publicó en la revista Clinical Orthopaedics and Related Research un sistema de estadificación quirúrgica de los sarcomas musculoesqueléticos que sigue vigente. Enneking definió el margen no por la distancia en centímetros, sino por el plano de disección: un margen intralesional atraviesa el propio tumor; uno marginal pasa justo por fuera de su pseudocápsula; uno amplio secciona tejido sano más allá de la zona reactiva; y uno radical extirpa todo el compartimento anatómico afectado, con el hueso y los músculos que lo componen. De los cuatro, solo el margen amplio o el radical se consideran oncológicamente adecuados frente a un tumor maligno. Los márgenes intralesional y marginal, insuficientes por sí solos en ese contexto, siguen teniendo un lugar legítimo en lesiones benignas de bajo riesgo, donde un curetaje simple del tumor, sin necesidad de resecar hueso sano circundante, resuelve el problema con una agresión mucho menor. Hasta bien entrada la segunda mitad del siglo veinte, la amputación era la respuesta casi automática ante un sarcoma óseo de un miembro. El desarrollo de la quimioterapia eficaz, junto con los avances en radiología para delimitar el tumor y en cirugía reconstructiva, cambió ese planteamiento: si el tumor podía extirparse con un margen adecuado sin sacrificar el miembro entero, la preservación pasaba a ser la opción preferente. Esa cirugía de preservación de extremidad no se agota en el gesto de resecar. Tiene, en realidad, tres componentes que se planifican juntos desde el principio: la resección del segmento óseo afectado, la reconstrucción del defecto que deja en la longitud del hueso, mediante injerto, endoprótesis o combinación de ambos, y la cobertura del defecto de partes blandas, a menudo con colgajos musculares, para garantizar tanto la estabilidad como la correcta cicatrización de la zona operada. Bajo el paraguas de la resección ortopédica conviven procedimientos con nombre y trayectoria propios. Cuando lo que se extirpa es la articulación entera, sin sustituirla, se habla de resección articular, cuyo ejemplo histórico es la técnica descrita por Girdlestone para la cadera. Cuando el objetivo es preservar el periostio para que el hueso pueda regenerarse en la zona operada, la técnica recibe el nombre específico de resección subperióstica. Ninguna de las dos sustituye al concepto general aquí descrito: son variantes con una indicación y una técnica propias dentro de él. El margen amplio secciona tejido sano por fuera de la zona reactiva del tumor, sin llegar a extirpar todo el compartimento anatómico. El radical va más allá: retira el compartimento entero, con el hueso y los músculos implicados, y se reserva para tumores de comportamiento especialmente agresivo. Porque un margen más amplio implica, casi siempre, más hueso y más tejido sano extirpado, con mayor dificultad para la reconstrucción posterior. El objetivo es ajustar el margen al riesgo real del tumor, ni por defecto ni por exceso. Sí, aunque hoy es la excepción y no la norma. Se reserva para los casos en que el tumor afecta a estructuras vasculares o nerviosas esenciales, o en los que la extremidad reconstruida no ofrecería una función aceptable. Un cirujano ortopédico estadounidense, profesor durante décadas en la Universidad de Florida, que desarrolló su sistema de estadificación a partir de casos tratados personalmente desde 1970. El sistema fue adoptado por la Sociedad de Tumores Musculoesqueléticos y sigue siendo la referencia clásica en la planificación de estas cirugías. Sí. Infecciones óseas graves, deformidades irreparables o secuelas de fracturas mal consolidadas pueden requerir también una resección ortopédica, aunque el sistema de márgenes de Enneking, pensado para tumores, no resulta aplicable en esos otros contextos.Qué es la resección ortopédica
Los cuatro márgenes de Enneking
De la amputación a la cirugía de preservación
Un concepto general con técnicas propias
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre un margen amplio y uno radical?
¿Por qué no se aplica siempre el margen más amplio posible?
¿Sigue practicándose la amputación en tumores óseos?
¿Quién fue William Enneking?
¿Se puede resecar hueso sin que se trate de un tumor?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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